domingo, 30 de marzo de 2008

Eduardo Galeano

Invisibles
El héroe
¿Cómo hubiera sido la guerra de Troya contada desde el punto de vista de un soldado anónimo? ¿Un griego de a pie, ignorado por los dioses y deseado no más que por los buitres que sobrevuelan las batallas? ¿Un campesino metido a guerrero, cantado por nadie, por nadie esculpido? ¿Un hombre cualquiera, obligado a matar y sin el menor interés de morir por los ojos de Helena?
¿Habría presentido ese soldado lo que Eurípides confirmó después? ¿Que Helena nunca estuvo en Troya, que sólo su sombra estuvo allí? ¿Que diez años de matanzas ocurrieron por una túnica vacía?
Y si ese soldado sobrevivió, ¿qué recordó?
Quién sabe.
Quizás el olor. El olor del dolor, y simplemente eso.
Tres mil años después de la caída de Troya, los corresponsales de guerra Robert Fisk y Fran Sevilla nos cuentan que las guerras huelen. Ellos han estado en varias, las han sufrido por dentro, y conocen ese olor de podredumbre, caliente, dulce, pegajoso, que se te mete por todos los poros y se te instala en el cuerpo. Es una náusea que jamás te abandonará.
Americanos
Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos?
¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos?
Lo escucharon los peregrinos del Mayflower: Dios decía que América era la Tierra Prometida. Los que allí vivían, ¿eran sordos?
Después, los nietos de aquellos peregrinos del norte se apoderaron del nombre y de todo lo demás. Ahora, americanos son ellos. Los que vivimos en las otras Américas, ¿qué somos?
Fundación de las desapariciones
Miles de muertos sin sepultura deambulan por la pampa argentina. Son los desaparecidos de la última dictadura militar.
La dictadura del general Videla aplicó en escala jamás vista la desaparición como arma de guerra. La aplicó, pero no la inventó. Un siglo antes, el general Roca había utilizado contra los indios esta obra maestra de la crueldad, que obliga a cada muerto a morir varias veces y que condena a sus queridos a volverse locos persiguiendo su sombra fugitiva.
En la Argentina, como en toda América, los indios fueron los primeros desaparecidos. Desaparecieron antes de aparecer. El general Roca llamó conquista del desierto a su invasión de las tierras indígenas. La Patagonia era un espacio vacío, un reino de la nada, habitado por nadie.
Y los indios siguieron desapareciendo después. Los que se sometieron y renunciaron a la tierra y a todo, fueron llamados indios reducidos: reducidos hasta desaparecer. Y los que no se sometieron y fueron vencidos a balazos y sablazos, desaparecieron convertidos en números, muertos sin nombre, en los partes militares. Y sus hijos desaparecieron también: repartidos como botín de guerra, llamados con otros nombres, vaciados de memoria, esclavitos de los asesinos de sus padres.
Padre ausente
Robert Carter fue enterrado en el jardín.
En su testamento, había pedido descansar bajo un árbol de sombra, durmiendo en paz y en oscuridad. Ninguna piedra, ninguna inscripción.
Este patricio de Virginia fue uno de los más ricos, quizás el más, entre todos aquellos prósperos propietarios que se independizaron de Inglaterra.
Aunque algunos padres fundadores de Estados Unidos tenían mala opinión de la esclavitud, ninguno liberó a sus esclavos. Carter fue el único que desencadenó a sus cuatrocientos cincuenta negros para dejarlos vivir y trabajar según su propia voluntad y placer. Los liberó gradualmente, cuidando de que ninguno fuera arrojado al desamparo, setenta años antes de que Abraham Lincoln decretara la abolición.
Esta locura lo condenó a la soledad y al olvido.
Lo dejaron solo sus vecinos, sus amigos y sus parientes, todos convencidos de que los negros libres amenazaban la seguridad personal y nacional.
Después, la amnesia colectiva fue la recompensa de sus actos.
La Justicia ve
La historia oficial de Brasil sigue llamando inconfidencias, deslealtades, a los primeros alzamientos por la independencia nacional.
Antes de que el príncipe portugués se convirtiera en emperador brasileño, hubo varias tentativas patrióticas. Las más importantes fueron las de Minas Gerais y Bahía.
El único protagonista de la Inconfidencia mineira que fue ahorcado y descuartizado, Tiradentes, el sacamuelas, era un militar de baja graduación. Los demás conspiradores, señores de la alta sociedad minera hartos de pagar impuestos coloniales, fueron indultados.
Al fin de la Inconfidencia bahiana, el poder colonial indultó a todos, con cuatro excepciones: Manoel Lira, João do Nascimento, Luis Gonzaga y Lucas Dantas fueron ahorcados y descuartizados. Los cuatro eran negros, hijos o nietos de esclavos.
Hay quienes creen que la Justicia es ciega.
Olympia
Son femeninos los símbolos de la revolución francesa, mujeres de mármol o bronce, poderosas tetas desnudas, gorros frigios, banderas al viento.
Pero la revolución proclamó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, y cuando la militante revolucionaria Olympia de Gouges propuso la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana, la guillotina le cortó la cabeza.
Al pie del cadalso, Olympia preguntó:
–Si las mujeres estamos capacitadas para subir a la guillotina, ¿por qué no podemos subir a las tribunas públicas?
No podían. No podían hablar, no podían votar.
Las compañeras de lucha de Olympia de Gouges fueron encerradas en el manicomio. Y poco después de su ejecución, fue el turno de Manon Roland. Manon era la esposa del ministro del Interior, pero ni eso la salvó. La condenaron por su antinatural tendencia a la actividad política. Ella había traicionado su naturaleza femenina, hecha para cuidar el hogar y parir hijos valientes, y había cometido la mortal insolencia de meter la nariz en los masculinos asuntos de estado.
Y la guillotina volvió a caer.
Los invisibles
En 1869, el canal de Suez hizo posible la navegación entre dos mares.
Sabemos que Ferdinand de Lesseps fue autor del proyecto, que el pachá Said y sus herederos vendieron el canal a los franceses y a los ingleses a cambio de poco o nada, que Giuseppe Verdi compuso la ópera Aída para que fuera cantada en la inauguración y que noventa años después, al cabo de una larga y dolida pelea, el presidente Gamal Abdel Nasser logró que el canal fuera egipcio.
¿Quién recuerda a los ciento veinte mil presidiarios y campesinos, condenados a trabajos forzados, que construyendo el canal cayeron asesinados por el hambre, la fatiga y el cólera?
En 1914, el canal de Panamá abrió un tajo entre dos océanos.
Sabemos que Ferdinand de Lesseps fue autor del proyecto, que la empresa constructora quebró, en uno de los más sonados escándalos de la historia de Francia, que el presidente de Estados Unidos, Teddy Roosevelt, se apoderó del canal y de Panamá y de todo lo que encontró en el camino, y que sesenta años después, al cabo de una larga y dolida pelea, el presidente Omar Torrijos logró que el canal fuera panameño.
¿Quién recuerda a los obreros antillanos, hindúes y chinos que cayeron construyéndolo? Por cada kilómetro murieron setecientos, asesinados por el hambre, la fatiga, la fiebre amarilla y la malaria.
Las invisibles
Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.
Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban el bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma.
En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.
Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.
A ninguna se le pagó pensión.
(Capítulos del libro Espejos/ Una historia casi universal, de Eduardo Galeano, que pronto estará en librerías)
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/30/index.php?section=cultura&article=a03a1cul

ASF: omitió Fox en 2006 transferir $12,826.2 millones al fondo petrolero

■ Reporta también que se contrataron coberturas en dólares sin considerar otros instrumentos
ASF: omitió Fox en 2006 transferir $12,826.2 millones al fondo petrolero
■ Resalta que se hayan negociado garantías cuando el precio del petróleo se ha mantenido alto
Israel Rodríguez J.
Ampliar la imagen Integrante del movimiento en defensa del petróleo el 24 de febrero frente a la Torre de Pemex Foto: Marco Peláez
En 2006, último año del gobierno de Vicente Fox, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), encabezada entonces por Francisco Gil Díaz, no transfirió 12 mil 826.2 millones de pesos al Fideicomiso del Fondo de Estabilización de Ingresos Petroleros (FEIP), creado en noviembre de 2000 para hacer frente ante abruptas caídas en los precios internacionales del crudo, incumpliendo con las disposiciones de la Ley Federal de Derechos, reveló la Auditoría Superior de la Federación (ASF).
Adicionalmente, se compraron coberturas petroleras en dólares sin considerar otros instrumentos financieros que pudieran haber otorgado mayores y mejores condiciones de rentabilidad para el país. La dolarización del FEIP en lugar de utilizar otras divisas con mayor fortaleza, como el euro, ocasionó que se dejaran de percibir mil 595.7 millones de pesos.
De acuerdo con el Informe del resultado de la revisión y fiscalización de la cuenta pública 2006, la ASF advirtió que los recursos del FEIP se “identifican como área de riesgo”, debido a que las reglas de operación del fideicomiso, permiten la dolarización y compra de coberturas petroleras sin establecer limitaciones o restricciones, “dejando al Comité Técnico las decisiones discrecionales para operar bajo este esquema”.
También los depósitos trimestrales que se deberían de haber entregado en tiempo y forma, registraron retrasos de hasta 85 días, por lo que no se cumplieron con los plazos de transferencia en infracción a las reglas de operación del Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros.
Por ejemplo, la ASF documentó que el 25 de abril de 2006 se aportaron al fondo 71 millones 300 mil pesos por concepto del ajuste anual del ejercicio de 2005, con 85 días de atraso.
El 28 de diciembre de 2006 se depositaron en el FEIP, 22 mil 715 millones 200 mil pesos de los ingresos excedentes correspondientes al tercer trimestre de 2006, con 58 días de atraso.
En tanto, que el 13 de febrero de 2007, con un desfase de 13 días, se realizó el traspaso del ajuste anual del ejercicio de 2006 por 91 millones 100 mil pesos.
En la revisión al registro de operaciones efectuadas por Nacional Financiera (Nafin) al FEIP, la ASF detectó errores, omisiones e información incorrecta en operaciones por 3 mil 61.9 millones de pesos de intereses, gastos fiduciarios, compra de coberturas petroleras, comisiones e impuesto al valor agregado (IVA).
En el ejercicio de 2006, Nafin, institución que administra el FEIP registró 5 mil 687.8 millones de pesos que fueron aplicados para adquirir coberturas petroleras, operación que generó comisiones, que fueron pagadas al Banco de México y IVA, respectivamente, sin embargo estas comisiones no fueron contabilizadas en sus cuentas.
Se determinó que por coberturas petroleras se pagaron 5 mil 690.8 millones de pesos, lo que generó una diferencia de 3 mil 19.4 millones de pesos contra los registrado, debido a que se aplicó un tipo de cambio diferente al publicado por el Banco de México para ese periodo. Así, la ASF constató “la recurrencia de errores y omisiones en los registros contables”.
El órgano fiscalizador de la Cámara de Diputados precisó que se contrataron 59 opciones de cobertura petrolera, para asegurar los precios de una proporción de la plataforma de exportación, por las que se pagaron 520 millones 488 mil 500 dólares, equivalentes a 5 mil 690.8 millones de pesos, es decir, 25 por ciento del monto total transferido al FEIP por el gobierno federal en 2006 por 22 mil 786.5 millones de pesos.
Las coberturas contra eventuales bajas en el precio del crudo fueron adquiridas a través del Banco de México, quien a su vez las contrató con integrantes de la Asociación Internacional de Swap y Derivados (ISDA, por sus siglas en inglés). Estas opciones se ejercerán siempre y cuando el precio promedio del petróleo en el periodo de vigencia sea igual o menor que el precio del ejercicio en el que se adquirió.
La ASF subraya que desde la creación del FEIP se han contratado coberturas petroleras al amparo de las reglas de operación, erogando en conjunto 22 mil 235.2 millones de pesos, equivalente a 40.4 por ciento de los 55 mil 84.9 millones de pesos de las transferencias del gobierno al fondo.
Por lo anterior, la ASF reitera la observación de que las decisiones y acuerdos del Comité Técnico del FEIP han estado orientados sólo a la compra de coberturas petroleras y no se han considerado otros instrumentos análogos, en incumplimiento de las reglas de operación del FEIP, y en infracción del artículo 134 de la Constitución, buscando siempre las mejores condiciones disponibles para el país.
No se contemplaron otros mecanismos, como pudiera ser el que se maneja en el Fondo de Estabilización Noruego, que busca soportar eventualidades por la caída del precio del petróleo y genera una rentabilidad atractiva a ese fondo.
Esta estrategia, indica la ASF, debe de revisarse ya que de acuerdo a la historia del mercado del precio del petróleo, éste no ha disminuido en los últimos 5 años y del total del patrimonio se ha gastado 40.4 por ciento en coberturas petroleras, por lo que se ha disminuido su valor en lugar de incrementarse.
La ASF consideró que la política de dolarizar el capital del FEIP debe revisarse, “ya que es evidente que el dólar ha perdido fortaleza y hay otras monedas que pudieran dar mejores rendimiento y efectos cambiarios, como sería el euro, por ser uno de los más rentables en este segmento”.
En resumen se emitieron cinco observaciones que generaron siete acciones, de las cuales cuatro corresponden a recomendación y tres a promoción de responsabilidad administrativa sancionatoria. La SHCP cuenta con 45 días naturales para solventar estas observaciones.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/30/index.php?section=economia&article=018n1eco

Sudamérica y la ofensiva de la reacción

Editorial
Sudamérica y la ofensiva de la reacción
Las muestras de descontento que tienen lugar en Argentina y Bolivia, encabezadas por grupos tradicionalmente privilegiados en ambas naciones, se incrustan en una cadena de acciones en contra de gobiernos considerados progresistas en distintos países del Cono Sur, detrás de las cuales puede entreverse un mismo objetivo: la desestabilización política.
En el caso de Argentina, la presidencia de Cristina Fernández enfrenta el descontento de los empresarios agrícolas por el incremento en los impuestos a las exportaciones de soya y girasol. La crispación ha sido capitalizada por la derecha de esa nación austral, que en su momento constituyó el sostén de la dictadura militar que gobernó esa nación entre 1976 y 1983, y que actualmente es adversa a las políticas seguidas por el gobierno de Fernández y de su antecesor, Néstor Kirchner.
Por lo que hace a Bolivia, el presidente Evo Morales ha hecho frente, desde su llegada al poder, a una ofensiva oligárquica que, para mermar la labor del gobierno, anteriormente había aprovechado los conflictos regionalistas, y que ahora es apuntalada por el descontento empresarial ante la decisión gubernamental de prohibir las exportaciones de aceite comestible. En protesta por esa medida, que a decir de Evo Morales tiene el fin de “garantizar a la población su derecho a la alimentación”, la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) instó al mandatario a “recuperar la cordura” y frenar sus supuestos ataques “contra el aparato productivo y las libertades económicas”, en tanto que los líderes transportistas amenazaron con iniciar un bloqueo de las fronteras con Chile, Argentina, Perú y Brasil, como medida de presión al presidente boliviano para que dé una tregua de 60 días en la prohibición de exportar el producto.
En forma similar, otros gobiernos de la región han sufrido, respectivamente, las embestidas de las fuerzas oligárquicas al interior de sus naciones. Tal es el caso de Ecuador, donde el presidente Rafael Correa ha denunciado ser objeto de una campaña de desestabilización, en la que participan los “medios de comunicación de la derecha”, que busca deponerlo para colocar en su lugar a un “títere de Washington”. Por su parte, los grupos oligárquicos de Venezuela han mantenido un acoso sistemático en contra del presidente Hugo Chávez, que incluso logró separarlo del cargo durante unas horas, por vía de una intentona de golpe de Estado en 2001.
Significativamente, el denominador común de los gobiernos referidos es que se han distanciado, de una forma o de otra, de las políticas económicas propias de la doctrina capitalista y, por el contrario, han insertado medidas orientadas a atender las necesidades de las clases populares en sus respectivos países y reducir en alguna medida la insultante brecha de desigualdad y los regímenes de privilegios que propiciaron la concentración de riqueza en unas cuantas manos.
Finalmente, es de destacarse que, como lo han denunciado en su momento los gobiernos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, los conflictos referidos hayan sido alentados por Estados Unidos. El hecho de que Washington asuma un nuevo rol protagónico en apoyo a una ofensiva generalizada de la reacción contra los gobiernos progresistas de Sudamérica vendría a confirmar que su pretendido papel de defensor y promotor mundial de la democracia y los derechos humanos continúa siendo una mera simulación o, cuando mucho, una postura que asume a conveniencia.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/30/index.php?section=opinion&article=002a1edi