lunes, 5 de mayo de 2008

Rayuela

Saldo provisional: 17 asesinados. Actores: alcaldes, ganaderos, talamontes, policías, militares, capos. Nombre de la obra: En Guerrero no pasa nada...
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En busca del propósito de nuestra vida

lunes, 05 de mayo de 2008
Dr. Gaspar Baquedano López

Temas de Reflexión

En la larga lista de cosas que intentamos comprender y que a menudo nos roban el sueño, se encuentra la búsqueda del propósito de la vida. El propósito de nuestra vida es una idea que consume grandes cantidades de energía y es además, una importante forma de control social. Quien oferta el porqué de nuestra existencia y una explicación de la muerte y de lo que le sigue puede controlarnos.
Un espíritu rebelde que ha optado por el camino de la liberación interior no puede conformarse con explicaciones que, a modo de narcótico, se ofrecen como alternativa para no indagar y permanecer en el mundo de la superficialidad. La permanencia en la frivolidad nos convierte en personas frágiles ante las diferentes maniobras y manipulaciones de quienes han hecho del dogma y del autoritarismo una estupenda forma de sujeción.
Decir que sabemos cuál es el propósito de la vida, implica pertenecer a alguna creencia y que, a partir de ella, adoptaremos una forma de vida así como una manera de relacionarnos con los demás. Implica también que hemos concluido nuestra búsqueda por habernos afiliado a una ideología. En otras palabras, hemos dejado de indagar al habernos conformado con un credo.

Condicionamientos
Si decimos que descubrimos o que se nos ha “revelado” el propósito de la vida, en realidad lo que estamos haciendo es optar por un determinado sistema de creencias que adoptamos según nuestras necesidades. Pero en esencia, se trata de un proceso de comparación que es realizado a partir de lo conocido, de lo que nos agrada o no según nuestras experiencias del pasado. Eso que llamamos el propósito de la vida son unos lentes al través de los que miramos el mundo. Ahí están nuestros prejuicios, anhelos y frustraciones que deforman nuestra percepción de la realidad. Miramos, medimos y calificamos, de acuerdo a un patrón que nos condiciona a pensar de determinada manera, a creer o no sin inquirir. A todo eso lo llamamos el propósito de nuestra vida. Pero, ¿de dónde sacamos ese patrón?, ¿Con los criterios de quién estructuramos nuestras creencias y con ello, eso que llamamos el propósito de vivir? El conocimiento de nuestros condicionamientos es esencial para la comprensión de nuestras formas de pensar.

Sin Propósito Alguno
En esta cultura que creamos a diario tenemos sed de seguridad y por ello, desarrollamos un verdadero culto hacia aquello que nos dé tranquilidad y protección. Adquirimos cosas para que nuestra vejez sea feliz, compramos seguros de vida, nos desvivimos por acumular fondos para nuestro retiro. Anhelamos seguridad pero no sabemos cómo resolver este problema. La idea del no-propósito es algo que podría parecer absurdo y peligroso. Así, deseamos encontrar el propósito a nuestra vida, pero dejamos de lado la siguiente reflexión: hay tantos propósitos como personas que se proponen encontrarlos, porque cada cual mirará y determinará de acuerdo con su propio anhelo y condicionamiento. Según sean nuestras necesidades serán las ideas que se estructuren alrededor de eso que llamamos “propósito de vida”.

La Imposición de Nuestros Propósitos
Siendo en realidad el propósito de nuestra vida una proyección de nosotros mismos se encontrará revestido de nuestra doctrina, es decir, de la manera en que imaginamos y nos explicamos la realidad. Por tanto, dependiendo de lo que entendamos como el porqué de este mundo, será nuestra actitud y el modo de relacionarnos con los demás. Si por ejemplo, para nosotros el propósito de esta vida es un mero tránsito a la gloria, la relación con los demás se encontrará impregnada de esta creencia que absorberemos como la única y verdadera. Haremos lo posible por acumular el puntaje necesario para que se nos abran las puertas del cielo, llevando al cabo diferentes “obras de caridad” que en realidad son inversiones, que a la larga esperamos ver fructificar en nuestro provecho.
Pero además, al sentirnos privilegiados y en algunos casos “elegidos” con la revelación de los misterios de la vida o de la “verdad”, emprenderemos el camino hacia el fanatismo. Con el propósito de salvar a las ovejas descarriadas que no han sido tan afortunadas como nosotros, que somos poseedores de algún maravilloso don, iniciaremos la imposición de nuestras creencias, es decir, del propósito de la vida según nosotros. Detrás de la fachada de una gran “espiritualidad” no es raro encontrar un lamentable desequilibrio emocional que es atizado con fines oscuros por quienes ejercen el control social.
Las raíces del fanatismo más peligroso podemos encontrarlas en estas ideas de “espiritualidad” que pretenden comprender el propósito de la propia vida y de los demás. Estas ideas por lógica autorizan a sus poseedores a todo tipo de atropello e imposiciones. Estas coerciones pueden ir desde la manipulación sofisticada, hasta el exterminio económico y social en nombre de alguna religión o creencia “espiritual”.

Control Social
No es difícil imaginar el poder que se adquiere cuando el poder valida la imposición del propósito de la vida, creencias que al final de cuentas son necesarias para un eficaz control social. Si alguien sabe cuál es el propósito de nuestra vida y si además, dice qué es lo que debemos hacer y lo que no para alcanzarlo, tendrá una enorme influencia sobre nosotros. A partir de ese supuesto saber se estructuran una serie de preceptos, normas, códigos morales y éticos que van conformando una religión organizada centrada en la posesión de una “verdad” que está fuera de duda. Si algún día pretendemos conocer el fondo de las cosas, nos inconformamos e indagamos, se nos recordará que no podemos comer la fruta del árbol prohibido (el árbol de la sabiduría) pues corremos el riesgo de ser nuevamente expulsados del paraíso.
Pero en esta ocasión la expulsión del Edén es la marginación social. Esta exclusión equivale a ser acreedor a la etiqueta de “ateo”, palabra que podría aterrorizarnos pues es sinónimo de nuestra muerte económica y social. La expulsión del paraíso terrenal en nuestros días significa ser castigado con la desconfianza, porque un rebelde puede ser la semilla de una revolución y de la transformación del orden “moral” establecido. Esta rebeldía puede ser el final de la hipocresía, simulación y doble moral que a diario arruina la calidad de vida de nuestro ser individual y social.
El control social se ejerce sujetando en la ignorancia y en la obediencia ciega, en donde dogmas y creencias se expresan en la repetición fanática de rituales automáticos, encaminados todos ellos a embotar a nuestro espíritu lacerado con tanta imposición. Esta laceración se manifiesta dolorosamente en problemáticas de alto contenido social como es el caso del suicidio.
El control social encuentra en la promoción y oferta del propósito de la vida una efectiva herramienta para constreñir y sofocar. En este proceso de sometimiento y de enajenación, las religiones autoritarias establecen alianzas con el Estado teniendo como resultado, la imposición del propósito de la vida (que es en realidad la manifestación de la ideología del poder) en los más diversos campos de la vida social.
Este credo es posible detectarlo en el sistema educativo, los “valores” ciudadanos, la política, la moral, el arte, los medios de comunicación y en las religiones autoritarias. La vida social y económica es impactada por esta alianza entre el Estado y religión autoritaria, coalición que oferta y recuerda una y otra vez cuál es el verdadero propósito de la vida que ha sido confeccionado por ellos, claro está.

La Libertad
El propósito de la vida no es más que una manifestación ideológica y es, fundamentalmente, una consecuencia de nuestros condicionamientos e imágenes de la realidad. Al ser el resultado de nuestros anhelos y expectativas, no puede haber un propósito para vivir. Se trata más bien de una expresión de mi propia vida y de los que ejercen el control social sobre mí. Pero si queremos profundizar aún más en eso que llamamos el propósito de la vida, nuestra mente tiene que estar libre de condicionamientos. Sólo de esta manera puede descubrir la esencia de las cosas.
Reflexionemos lo siguiente: ¿qué es más trascendente, descubrir el propósito de la vida, o liberar a la mente misma de su propio condicionamiento? Cuando la mente está libre de su propio condicionamiento, esa libertad misma es el propósito, porque después de todo, sólo estando interiormente libres podemos descubrir nuestra verdad. Lo más importante es la libertad interior en lugar de enfrascarnos en la búsqueda del propósito de la vida que el poder ha confeccionado para nosotros. De lo contrario, nuestra marcha sería lastimosamente errática, en círculos, extraviada en el desierto de la soledad, acompañados únicamente del fantasma de las creencias.
Sin estar libre de nuestras pequeñas ambiciones, el Tener, la fama, el poder, el control de los demás, ¿cómo descubrir la raíz del dolor interior que necesita de propósitos para vivir? ¿No resulta primordial indagar por qué necesitamos inventar propósitos? ¿No es acaso imperioso investigar por qué no somos libres? La libertad es un estado y una cualidad de la mente y sólo puede llegar cuando surge la inteligencia, cuando más allá de los propósitos, nos interesamos en la comprensión de la totalidad, del sentido global de la existencia personal y social.

(Disponible en Internet http: //baquedano2.tripod.com)
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Camino a la privatización · Hernández


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El regreso del Chupacabras · Rocha


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Es la oferta, la promoción · Helguera


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Bolivia: la conjura oligárquica

Editorial
Bolivia: la conjura oligárquica
Bajo el signo de la ilegalidad de origen, y mediante recursos fraudulentos y antidemocráticos, las autoridades oligárquicas de la provincia de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, realizaron ayer un referendo para hacer aprobar un “estatuto autonómico” aberrante, que trasladaría facultades irrenunciables del gobierno central a la administración local: entre las 44 competencias que pretenden arrogarse los gobernantes cruceños destacan la administración de los recursos naturales, el manejo fiscal, el reparto agrario, el control del transporte carretero, ferrocarrilero, aéreo y fluvial, el mando de las telecomunicaciones y hasta la vigilancia aérea mediante radares, así como la salvaguardia del orden público, que en el orden constitucional boliviano corresponde al gobierno central.

Para decirlo en forma breve, el proyecto de los oligarcas de Santa Cruz no es autonómico sino secesionista, e implica un proceso de desintegración nacional, como no lo plantea ningún otro estatuto autonómico en el mundo, salvo tal vez los obtenidos por las regiones iraquíes kurda y chiíta bajo la ocupación militar estadunidense.

El aparente disparate de la propuesta votada ayer –y, como era previsible, aprobada por una amplia mayoría compuesta por ciudadanos reales y por votos fantasmas– obedece a dos propósitos meridianamente claros: por una parte, la urgencia de las derechas racistas bolivianas, criollas en su mayoría, por deshacerse de un presidente indígena, progresista y comprometido con las transformaciones sociales que el país sudamericano necesita con urgencia; por el otro, el interés de los grandes conglomerados transnacionales por recuperar el control sobre los recursos naturales bolivianos, control que les ha sido arrebatado en forma paulatina por el gobierno que encabeza el presidente Evo Morales con el propósito de restituirlo a la soberanía de la nación.

El mandatario fue claro en señalar que es el gobierno estadunidense el que “encabeza la conspiración”, habida cuenta que desde Washington se ha venido alentando el pretendido estatuto autonómico cruceño, a fin de negociar con la oligarquía local el acceso a los yacimientos de petróleo y gas y a los recursos hídricos de la región.

Semejante conjura oligárquica y extranjera, realizada a contrapelo de las leyes y de la Constitución de Bolivia, no habría podido emprenderse, ciertamente, en forma pacífica y democrática. La jornada transcurrió, como cabía prever, entre confrontaciones violentas y denuncias sobre urnas que llegaron a las casillas de votación previamente llenadas con votos en favor de la ilegal reforma autonómica. Significativamente, el diferendo reveló una alineación de clases: mientras los grupos pudientes y medios se volcaban por el sí, los sectores pobres y mayoritarios optaron por la abstención, por el voto en blanco o, en algunos sectores, por el rechazo activo a la realización del referendo.

Signo de los tiempos, y no exclusivamente de los de Bolivia, la defensa de la soberanía y de la integridad nacional corre a cargo de las clases populares, mientras los acaudalados hacen causa común con las trasnacionales para propiciar el debilitamiento del Estado y crear condiciones favorables al saqueo de los recursos naturales de nuestros países.

Aunque carece de validez legal, la votación de ayer deja dividida a la provincia en la que tuvo lugar y abre la perspectiva de una inestabilidad de largo aliento en la nación andina. Se sabía: el acoso al gobierno progresista e independiente de Evo Morales está en curso, y el referendo ilegal y antidemocrático realizado por los oligarcas cruceños es apenas uno de los primeros actos de la ofensiva.

Cabe hacer votos porque el pueblo boliviano y sus dirigentes logren sortear con éxito las maniobras que se avecinan y logren, a pesar de ellas, sacar a Bolivia del estado de dependencia, atraso, desigualdad y miseria en el que la ha sumido la alianza tradicional entre los ricos locales y los ricos de fuera.

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Astillero

Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Perreché

■ Partido de la Revolución de los Chuchos

■ Historias de AcostaNaranjo

El largo litigio electoral sostenido en el PRD por dos bandos igualmente impugnables ha derivado hacia la apropiación de los cargos en disputa por parte de una de esas facciones, justamente la que más control de la estructura decisoria tiene y la que más necesitada está de contar con membretes adecuados para participar en el agitado mercado político-petrolero que está por abrir una nueva temporada de subastas a debate.

Nueva Izquierda cree llegado el momento de apropiarse del control formal del Partido de la Revolución Democrática y, por ello, el Consejo Nacional de Los Chuchos (pues sólo esta corriente y sus aliados participaron en la reunión de ese órgano resolutivo) puso ayer a dos de los propios como presidente y secretaria general (sustitutos y sedicentes) del comité colaboracionista nacional del PRD: Guadalupe Acosta Naranjo es un producto neto del grupo de los Jesuses y estuvo a cargo del segundo puesto de la directiva perredista, con Leonel Cota como presidente. Y Martha Dalia Gastélum fue miembro de la corriente Foro Nuevo Sol, que encabezan Amalia García y su hija Claudia Corichi, pero al momento de optar entre Alejandro Encinas y Jesús Ortega para presidir el sol azteca Gastélum prefirió al segundo, contra la decisión mayoritaria del mencionado Nuevo Sol, que había resuelto y ordenado impulsar a Encinas, por lo cual desde el año pasado Martha Dalia fue dada de baja de la organización amalista y se ha asumido como un engrane más de la maquinaria jesuítica.

Acosta Naranjo, como discutible presidente sustituto del PRCH (Partido de la Revolución de los Chuchos), tendrá a su cargo la ingrata tarea de producir declaraciones institucionalmente divisionistas y específicamente contrarias a López Obrador que sean alegremente reproducidas por medios de comunicación que brindan a palabras de ese tipo el espacio y el tiempo que a otros temas regatean. Los perrechistas aportarán a esa maquinaria propagandística calderónica el material de escándalo, escarnio y asco que los comentaristas aliados al felipismo desmenuzarán concienzudamente, con aires de presunto academicismo “imparcial” y de periodismo “objetivo”. Además, obviamente, irán entrando gradual pero irreversiblemente al aro de los debates beltrónicos programados para aprobar al final lo que en esencia desde el principio estaba establecido (con algunos “cambios” secundarios o declarativos que en la práctica y con la letra chiquita podrán ser recuperados más delante o que eran excesos “sembrados” en la redacción original justamente para ser “corregidos” justicieramente por los cuidadosos legisladores del prianismo).

Para desgracia de los planes chuchos, Acosta Naranjo tiene una historia en Nayarit que, por ejemplo, fue denunciada el 12 de febrero de 2008 en una carta abierta publicada por Édgar Arellano Ontiveros, director del periódico Express de Tepic. Siempre dispuesto a los arreglos, Acosta Naranjo pretende revivir para comicios locales nayaritas la alianza con el impresentable Antonio Echevarría Domínguez, que en 1999 fue llevado a la gubernatura mediante comercializadas “alianzas” de partidos, entre ellos el PRD. Llegado al poder, el hombre rico de Nayarit persiguió a sus “aliados” e inclusive encarceló a Acosta Naranjo y le enderezó un linchamiento mediático soez. Ahora, aceitado para buscar nuevamente alianza con Echevarría (en julio se renovarán alcaldías y Congreso), Acosta ha declarado a reporteros locales: “ Las diferencias entre Toño y Naranjo están juzgadas por la historia, lo que yo dije y lo que dijo Toño de mí es imposible de cambiar, pero no les voy a hacer el juego a los que son los más interesados en que me acuerde lo que pasó hace seis años o nueve años, que lo que queremos hacer pa’ delante”. Esa actitud, y las posturas en general de Acosta, merecieron del periodista Arellano Ontiveros consideraciones que esta columna –sonrojada y pudorosa- prefiere no reproducir aunque deja a los lectores la dirección www.periodicoexpress.com.mx/parabolica/nota.php?id=944, en la que se podrán enterar.

La toma del PRD coincide con una más de las reapariciones públicas de Carlos Salinas de Gortari, cíclicamente especializado en asomar a portales vigilados y controlados para medir el grado de rechazo que su presencia continúa suscitando. Ahora lo ha hecho en adelantos periodísticos de un libro que mediante andamiajes técnicos, estadísticos y de diversa índole seudocientífica desemboca en dos lugares siempre tan sabidos: uno, el cobro revanchista de afrentas que contra él y su familia (en especial contra el jurídicamente honesto Raúl) cometió su hechura de 1994, Ernesto Zedillo, y dos, las críticas a Andrés Manuel López Obrador, el populista sin brillos académicos que tantas agruras causa al jefe neoliberal y harvardiano. La selección salinista de villanos favoritos pretende fijar fronteras al actuar de miembros del partido tricolor que en plena orfandad política e ideológica voltean a ver el movimiento lopezobradorista con cierta simpatía e inclusive nostalgia, pues la defensa del nacionalismo, y en especial del petróleo mexicano, fue parte del bagaje discursivo priísta durante un tiempo ahora en vías de olvido por instrucciones de los nuevos jefes Manlios y Emilios. Y, desde luego, el ex presidente vuelve a sus andadas tradicionales, tratando de colocar al pro yanqui Zedillo bajo la guillotina histórica para que sea éste, y no el Orgullo de Agualeguas, el que sea más culpado por el desastre nacional de las décadas recientes.

Astillas

Ya antes se ha hablado aquí de la extraña afición de la oficina de comunicación social de la PGR a enviar por Internet artículos y textos presentados como “lecturas sugeridas”. En días recientes distribuyó el Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre terrorismo en el hemisferio occidental. El texto lleva como preámbulo una cita de Álvaro Uribe Vélez, el presidente de Colombia que tan orgulloso está de haber autorizado el asesinato en Ecuador de guerrilleros colombianos y estudiantes mexicanos… Y, mientras esta columna se une a la celebración nacional del cumpleaños setenta del maestro Carlos Monsiváis, ¡hasta mañana, en esta columna zacapoaxtla!
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/05/index.php?section=opinion&article=004o1pol