martes, 6 de mayo de 2008

Editorial

Asalto al PRD
Con la imposición de una dirigencia partidista irregular y cuestionada, consumada el pasado domingo durante la celebración del Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática (PRD), la corriente Nueva Izquierda (NI) condujo a ese instituto político a un nuevo grado de descomposición y descrédito, expresión particular de la crisis generalizada de representatividad que atraviesa el conjunto de las instituciones políticas del país.

Hay, en efecto, un quiebre creciente entre las instancias de poder público y lo que representan, o lo que dicen representar, entre la formalidad y la realidad, entre las siglas y sus contenidos. La fractura se desencadenó a raíz del proceso electoral de 2006, no ha dejado de profundizarse desde entonces, y ha socavado la legitimidad, y no se diga la credibilidad, de la Presidencia de la República, del Instituto Federal Electoral (IFE), del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), de la Procuraduría General de la República, de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, por mencionar sólo las instituciones más relevantes.

Habría sido iluso suponer que los partidos podrían mantenerse al margen de la descomposición que impera en el régimen político del que forman parte. El PRD es el primero en el que se refleja la crisis, pero no será necesariamente el único. Ocurre, simplemente, que es en sus filas en donde ha terminado por reventar la tensión que prevalece en todo el país entre realidad y formalismo, entre representados y representantes, entre legitimidad y legalidad.

Ciertamente, la actual catástrofe perredista tiene causas endógenas de larga data; en primer lugar, ha de señalarse la contradicción entre el programa del partido y la praxis acomodaticia, clientelar y corrupta de quienes han ido copando su aparato y han terminado por convertirse en representantes de sus propios intereses en tanto que integrantes de una clase política que, en términos generales, vive de espaldas a las necesidades de la sociedad en general, y de los votantes perredistas en particular.

Aunada al sectarismo proverbial y fundacional que impera en el interior del partido y al divorcio inocultable entre éste y las causas sociales que se propuso canalizar en sus inicios, debe mencionarse la persistencia de prácticas antidemocráticas, priístas en el peor sentido de la palabra, que han hecho de diversos comicios internos del partido un espectáculo deplorable e indignante. El proceso celebrado el pasado 16 de marzo, en el que Alejandro Encinas, Jesús Ortega y otros dos aspirantes se disputaron la presidencia perredista, no fue la excepción, y los desaseos salieron a relucir tanto en las campañas como en la votación y en los recuentos.

La culminación de las irregularidades ocurrió antier, cuando NI, que había dado muestras de apostar a los cauces legales y de estar dispuesta a esperar las resoluciones del TEPJF, dio un golpe de mano y se adueñó de una presidencia partidista que, a raíz del asalto, ha perdido lo que pudiera quedarle de autoridad moral. Cabe preguntarse para qué acudió esa corriente a instancias legales si a fin de cuentas acabaría por imponerse en el partido con una dirigencia de facto.

La toma por asalto de la dirigencia perredista por parte de quienes hace unas semanas se mostraban renuentes a tomar las tribunas legislativas ocurre en el contexto de la ofensiva gubernamental, mediática y empresarial contra los sectores progresistas y de izquierda que resisten los designios presidenciales de privatización de la industria petrolera, el acoso a los sindicatos independientes y los intentos por recortar las garantías individuales y los derechos humanos. En ese entorno, la crisis perredista ha dado un copioso abasto de munición para el concierto mediático lanzado contra el Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, que encabeza el ex aspirante presidencial Andrés Manuel López Obrador.

La perspectiva de la división es inocultable: si la situación creada por NI no es corregida en los próximos días, quedará, de un lado, un cascarón partidista sin mayor contenido que los presupuestos otorgados por el IFE –otro partido paraestatal, una franquicia más, dedicada a la política como negocio de particulares— y, del otro, un movimiento popular y un universo de ciudadanos de izquierda privados de representación partidaria formal.

Tal probabilidad sería, desde luego, catastrófica para las izquierdas democráticas y pacíficas del país –mucho más amplias que el PRD y más amplias incluso que la trilogía partidista conformada por el Frente Amplio Progresista–, pero no sería, sin embargo, una buena noticia para la administración que encabeza Felipe Calderón Hinojosa ni para el conjunto de la esfera política, la cual, carente de referencias y de canales de comunicación con un importante sector del electorado, acabaría por dedicarse de tiempo completo a las que han sido, desde hace años, sus inclinaciones favoritas: la simulación de democracia y la procuración de intereses privados y, en ciertos casos, inconfesables.

http://www.jornada.unam.mx/2008/05/06/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Rayuela

En ausencia de razones... y de votos limpios, ¡vengan los tacos!
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/06/index.php

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ De balas de salva, héroes (chingao) y mantas

Las armas nacionales se han cubierto de escoria: Mario Marín, el góber precioso, coronel de las botellas de coñac y diplomado de engaño mayor, da testimonio, con su presencia y sus maniobras primitivas de acarreado autoelogio popular, de la degradación de los rituales y los discursos presidenciales, como ayer sucedió con Felipe Calderón, aliado del obsceno mandatario poblano (aunque, en juego de apariencias acordadas, el michoacano actúa para mostrar distancias y frialdad que los jilgueros mediáticos se encargan de subrayar: ¡oh, apenas saludó al gobernador!, ¡caray, qué incómodo se veía el señor Press&Dente –término de gastronomía política que también se aplica a los periodistas bien cocidos pero que ofrecen cierta resistencia al ser mordidos: prensa al diente!). Como si tuviera al lado a un paladín de la decencia y el respeto a las leyes, el licenciado Cal de Rón dijo que sería intransigente “con quienes pretenden destruir el tejido de nuestra sociedad y envenenar a nuestra juventud; con quienes prefieren ver derruida a la patria para ganar poder y bienes materiales”. Palabras vanas, balas oratorias de salva, en presencia del político al que Kamel Nacif definió como su “héroe, chingao” y pronunciadas por un panista que se esmeraba en asegurar que actuará “igual que los héroes de la batalla de Puebla” en la que, hasta donde se recuerda, no participaron empresarios textiles usuarios y protectores de redes de pederastia ni políticos marinados en la corrupción bipartidista que al sostener a gobernadores impugnados garantizó protección mafiosamente recíproca para seudopresidentes también repudiados (se marina algo, generalmente carne o pescado, cuando se le agregan sustancias como hierbas de olor, vinos o untos preparados, para conservación, aromatización o ablandamiento: breviario a cargo del chef Astillas).

En la capital del país (donde ayer hubo un estallido presurosamente adjudicado, para conjurar el fantasma de la guerrilla, a cuestiones relacionadas con instalaciones eléctricas) fue puesto de ejemplo para las juventudes mexicanas el Héroe Gallego de las Manos Limpias, condecorado con la medalla al mérito en concentración de estaciones de gasolina, el Corazón Púrpura Ivancar y muy serio aspirante al Collar Dorado Repsol, el mexicanísimo Juan Camilo Mouriño, nacido en Madrid, criado en Galicia, licenciado en Florida y ahora depositario de los tesoros nacionales de aguas profundas a los que con patriotismo sabrá dar el curso que más convenga a los intereses que representa. Mouriño tomó la bandera nacional (la de México) en el Campo Militar Marte, encabezó la ceremonia de la batalla de Puebla (afortunadamente el término no resultó desconocido para el funcionario pues en España hay, cuando menos, las Pueblas de Híjar, en Teruel; de San Miguel, en Valencia, y de Sanabria, en Zamora) y tomó protesta a quienes hacen el Servicio Militar Nacional. ¡Viva Méjico!

En Culiacán, capital emblemática del máximo negocio mexicano de exportación (cada vez con más ramificaciones y apertura de líneas de consumo en el propio país), se libra mientras tanto una guerra de mantas, como para demostrar que a falta de medios tradicionales de comunicación las Familias utilizan vías textiles alternas, una especie de correo público colgado en puentes peatonales, cruceros viales e incluso paredes escolares. La criminal censura impuesta por el poder del narcotráfico a la gran mayoría de los medios tradicionales de comunicación deja a éstos convertidos en meros reproductores acríticos de lo que sucede en lugares como el candente Sinaloa, donde el autodenominado jefe de la plaza, Arturo Beltrán Leyva, habría ordenado la colocación (aunque, obviamente, no hay testigos ni pruebas de ello) de tres mantas en las que se refería a los “soldaditos de plomo” y los “federales de paja” para hacerles saber que Sinaloa es territorio suyo y que se toparán con él, el verdaderamente poderoso que va “con todo” no sólo contra esos militares y agentes, sino contra “gobiernos y todo lo que se me atraviese”. La mensajería pública en mantas fue contestada al día siguiente por presuntos policías federales que advertían a Arturo Beltrán que le ganarán “la pelea” aunque él tenga “mucho dinero y seas muy amigo de Genaro García Luna, de Vicente Carrillo y del general Miranda”. Los supuestos agentes le dieron consejos a su enemigo: “dile a tu gente que son tontos, porque aparte presumen de la amistad con Genaro y Miranda”, e hicieron presuntos exhortos de organización propia: “por qué no nos unimos y le ponemos un alto a los asesinos de nuestros compañeros (…) ¡Ya basta, compañeros!” La guerra mediática de las mantas tiene como contexto los asesinatos recientes de policías en Sinaloa (donde el gobernador, de nombre… de nombre… ¡ah, sí, parece que se llama Jesús Aguilar Padilla! se entera como si nada de balaceras contra narcos que son sus vecinos en la Casa de dizque Gobierno), de ganaderos en Guerrero y de agentes federales en la ciudad de México.

Las tropas perredistas seguían mientras tanto embebidas en su batalla crónica. Guadalupe Acosta Naranjo paseaba su condición espuria por noticieros y redacciones y los Chuchos, encabezados por su jefe Ortega, juraban y perjuraban que el personero instalado en la falsa presidencia nacional del sol azteca está dotado de amplísima e indiscutible legitimidad. Alejandro Encinas, obviamente, descalificaba el golpe de mano con el que sus adversarios pretenden instalar Chuchilandia, y los comités estatales del PRD comenzaban a definirse en cuanto a reconocer o desconocer al presidente A costo de Naranjas (el chuchismo tiene mayoría de esos comités). Entre más se prolonguen el desgaste y el descrédito, más habrán ganado los reales inductores del pleito partidista. López Obrador, por su parte, ya está de nuevo de gira por el país, organizando más brigadas de resistencia a la privatización del petróleo. Y, mientras el general Acosta Chaparro, torturador histórico, represor sicópata, pide que la Patria le erija un monumento (tal vez como defensor de los derechos humanos) o que de perdis lo reinstalen en el Ejército y le paguen sueldos caídos, ¡hasta mañana!

http://www.jornada.unam.mx/2008/05/06/index.php?section=opinion&article=004o1pol

Reinas del condón





Reinas del condón

Tacones, plumas, lentejuelas y condones. Subversión queer al servicio de la prevención, las condoneras aparecen para hablar de placer y de las opciones para vivirlo sin riesgo. Plazas, transporte público, universidades, cualquier punto de encuentro es bueno para innovar en la forma de acercar la información a la gente. Las imágenes muestran su intervención en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Complementa una crónica de su paso por la estación Chabacano del Metro.

Fotos Ricardo Ramírez Arriola Texto Christian Rea Tizcareño
e7photo.com

Las Condoneras, a escena. Los cuerpos andróginos cautivan las miradas en el metro Chabacano. Polo Gómez —Yolanda del Río para servirles: botas de plataformas, entallado vestido de chaquira y lentejuela plateadas, el sueño drag como gozosa realidad sin ambiente de antro de por medio. De sus orejas penden dos condones que se agitan al contacto con la peluca plateada y las pestañas kilométricas abanican los rostros de los que ya se arremolinan alrededor de ellas.

La drag queen toma el micrófono para presentar a sus compañeras: La Naomi Campbell y La Britney Spears. Aplausos y chiflidos rompen la monotonía de las escaleras de transbordo de la estación del metro (que otro día puede transformarse en una plaza pública, una feria o los jardines de una universidad). Las tres juglares en tacones incitan y dialogan en la mejor tradición del teatro popular. El albur y la mayéutica envuelven al auditorio ambulante. Por allá se detiene un grupo, por acá un oficinista, por acá una señora se acerca y recibe sin rubores un condón, mientras dos adolescentes de uniforme se ríen con las condoneras merolicas.

Arrímamelo pa’ ca chaparrito
“Acérquense, no les va a pasar nada. ¿Alguno de ustedes sabe los que es el sexo seguro? Porque no es lo mismo mamar la mona que qué marrana mona”. El relajo hace fluir las respuestas: las hot-lines, el cibersexo —“sí mamita, te espero en el metro Chabacano a las cuatro”—, las películas cachondas, el RCA —“el Rico Caldo Antojador”. Frotar los cuerpos, como ahora, cuando los de atrás alzan la vista por sobre los hombros de la primera línea.

Vamos por etapas, no se desespere el respetable. A la hora del sexo protegido aparece el siempre ubicuo látex. Y para ejemplos estamos aquí reunidos. La Yolanda llama a algún caballero del público a mostrar un condón. Jorge responde a la convocatoria meneando con los dedos su oportuno gorrito.

“A ver, chaparrito, arrímamelo sin albur”. La Yolanda explica que los condones no se llevan bien con las carteras. “La ponemos en las nachas, y las nachas las dejamos caer en todos lados. El condón se tiene que abrir con las yemas de los dedos, jamás con la dentadura postiza de la abuelita o con el cortaúñas, el látex es extremadamente sensible”. “¿Cómo la ven?, es como abrir la gloria”. Jorge parece acariciarla cuando el condón se desliza por un falo de madera, colocado estratégicamente entre sus piernas. El jolgorio arrecia mientras el falo envuelto —invocado cada tres palabras: pajarito, verga, pepito, pito, pirrín, pitirrín, el chóstomo, la mazacoata, el pepino, el chorizo, el me agarras, el te doy, el chile— se mueve de la mano de Yolanda, que describe la función y las características del condón —“Acá depositarás los litros y litros de semen”. Y que nadie se preocupe, “en el condón todos caben: chiquitos, gordos, cabezones, peludos o con arco de bombero”.

Y ante la inminente acusación de falocentrismo, la vulva entra a escena: la pucha maravillosa, la panocha, la concha, el biscocho te doy, la pepa, la papaya, la rajita de canela, el gato. La Yolanda agota eufemismos mientras una espontánea toma un modelo pélvico entre las manos. El condón femenino es introducido por la sonrojada que escucha entre risas la voz subjetiva, cortesía drag: “Suavemente, duele, soy virgen. Otra vez. Así es. Que dedos nena, chiquilla. Guau. Qué haces”. Suspiro.

Y para el sexo oral —que, según La Yolanda, es como un rico cepillado de boca, un tocado de campanilla, o un beso del payaso— recomiendan los condones masculinos y el plastipac, “ojalá que a partir de hoy no falte en la despensa”.

Para quien goza al meter el dedo están los dedales y para quien le gusta jugar al teatro guiñol, el guante de látex. “Pero la vida sexual no se basa sólo en los genitales. Hay que explorar, reconocer nuestras partes eróticas y divertidas. A lo mejor si me muerden el dedo gordo veo a los Reyes Magos”.

Le cayó el sida por no cuidarse
La Naomi y La Britney reparten folletos y condones, hablan, resuelven dudas, reparten besos, taconean con orgullo. Una mujer joven dice: “muchos lo toman con morbo. Yo primero me informo para poderle enseñar a mi hijo de cinco años. Entre él y yo no hay pudor, a todo le llamamos por su nombre”.

A unos pasos está Raúl, un joven de Neza que vino con sus camaradas. “Está a toda madre esto, está suave. Aparte de que te enseñan, te hacen ameno el rato. Tenemos que cuidarnos si queremos llegar a viejos. Nosotros tenemos una amiga que está poseída por el virus ese, le cayó el sida por no cuidarse”.

Se cierra el telón —la Sonora de Margarita como música de fondo. Las estrellas se toman fotos con el respetable, que poco a poco sigue su camino. Las condoneras han terminado su intervención.


Las Condoneras

Yolanda del Río para servirles, Naomi Campbell y La Britney Spears son hijas del Colectivo Sol, organización civil que desde hace más de 25 años realiza acciones a favor de los derechos humanos de la comunidad lésbico, gay, bisexual, travesti, transgénero, transexual y heterosexual. Las Condoneras nacieron en el Distrito Federal, la ciudad con mayor número de casos registrados de VIH/sida en México. Su batalla cotidiana radica en combatir el virus con información de fácil acceso, a través del juego y lo atractivo de los atuendos drag. Su trabajo contó con financiamiento público del Centro Nacional para la Prevención y el Control del Sida en 2006.
http://www.jornada.unam.mx/2008/04/03/ls-principal.html