La marea roja y la responsabilidad
jueves, 26 de junio de 2008
Por Ricardo Andrade Jardí
Y mientras veíamos las imágenes, que ya recorren el mundo, del cobarde “dandy” francés mientras sube apresurado las escaleras de su avión, demostrando su “gallardía” política y su “valiente compromiso contra el terrorismo; por estas costas del Mayab todo el mundo vocifera señales de alarma por la presencia de la marea roja; exigen privilegios pero nadie se hace responsable de la afectación ambiental que se repetirá, una y otra vez, cada vez con mayor frecuencia y mayor capacidad destructiva, pues no hemos querido hacer caso a los urgentes llamados a cambiar nuestras mentalidades con relación a nuestra responsabilidad ambiental.
La marea roja no es un fenómeno natural sino social, consecuencia de nuestra ignorancia y prepotencia frente a la naturaleza, la cual siempre generará mecanismos de defensa, la marea roja no es pues más que una purga del mar contra toda la mierda que día a día arrojamos en él. “El sector turístico está en riesgo”, gritan los empresarios hoteleros, al tiempo que “exigen apoyo” económico y del gobierno, por supuesto, pero nadie les hace saber del grado de responsabilidad que tienen en la afectación, de la que hoy intentan sacar provecho y entre esas mismas voces están las que intentan (y lo lograrán) echar para abajo el plan de reordenamiento urbano del puerto, el que efectivamente puede y debe ser mejorado, pero si lo que queremos evitar es la sistemática aparición de mareas rojas, no le conviene al Estado y particularmente a la costa yucateca ceder al chantaje empresarial y privado, pues de hacerlo la devastación de nuestro ecosistema que si bien ya está en condiciones muy precarias de subsistencia, sin un ordenamiento ambientalmente responsable se le causarán daños a corto y mediano plazo irreversibles, lo que hará de ciudades, como Progreso, geografías decadentes y ambientalmente inhabitables, lo que no sólo afectara al “sector turístico”, sino a cientos de miles de familias que hasta hoy sobreviven de la pesca, algunas como tradiciones ancestrales en ese oficio.
Digno hubiera sido escuchar al “biólogo” de la Secretaría de Ecología hablar, ante esta contingencia ambiental, de la necesidad de reglamentar el uso de fosfatos de uso cotidiano, por ejemplo, y de la manipulación adecuada de los residuos de aceites y otras substancias altamente contaminantes que terminan arrojadas al mar por una inadecuada educación ambiental y la falta de un adecuado ordenamiento jurídico que finque responsabilidades penales a particulares y empresarios por el uso y desecho de una gran cantidad de esas substancias toxicas, que en gran medida favorecen, no sólo en México o Yucatán, sino en el mundo, la presencia de la marea roja. Pero la “dignidad” es algo que se pierde al parecer cuando se pasa, de ser un ciudadano “ambientalmente responsable” y “preocupado de generar una cultura de ecología profunda”, a ser el vocero oficial de la “política ambiental” de un sistema fincado en la impunidad empresarial y el populismo electoral. El resultado es escuchar a un “polibiólogo” que cree que ha dejado de ser ciudadano de tercera, para dar el paso a la “fase superior” de la irredenta clase política de cuarta, de la que no tendríamos que esperar más que el demagógico ofrecimiento de otorgar, de aquí a la elección intermedia, los apoyos económicos que se le exijan, sin sentarse a analizar la realidad presente que anuncia un futuro ambientalmente terrible, del que somos todos responsables, y el que no podemos ni debemos seguir ignorando y menos aún ceder al los chantajes de ningún sector empresarial o particular, preocupado únicamente por su ganancia y no por la de un equilibrio socialmente justo y ambientalmente sustentable para el Estado y las generaciones futuras.
http://www.poresto.net/content/view/20867/60/
jueves, 26 de junio de 2008
Consumamos pescado
jueves, 26 de junio de 2008
Por Gilberto Balam Pereira
Sin temor a la “marea roja”. Que no cunda el pánico
En estos días las declaraciones de funcionarios acerca de los efectos nocivos o no, de la “marea roja” nos tienen mareados y nos han conducido al prejuicio de consumir mariscos. No es justo, yo diría que es hasta condenable.
Se sabe que las asignaciones de responsabilidades en las dependencias obedecen a amiguismos, compadrazgos y hasta a nepotismo. De allí, que los funcionarios no sepan ni jota de los pseudoproyectos que mal manejan.
De por sí que Yucatán es uno de los últimos Estados del país que consumen pescado, apenas gramos per capita diarios en promedio anual. Entonces, este tipo de informaciones infundadas que proporcionan a la prensa son imperdonables. ¡Abusados mis compas del POR ESTO!, nuestro diario. Al grano. La actual “marea roja” que abate el litoral yucateco por estos días no es motivo de preocupación por el consumo de pescado y las cosas deben continuar su rutina. Es probable que escasee el producto y se eleve el precio pero no hay razón para dejar de comprar y consumir los productos del mar, acatando como se debe las reglas habituales de higiene e indispensables para este tipo de alimentos.
Como correctamente ha señalado el Dr. Batllori, el problema obedece a la presencia de una especie de alga (fitoplancton) altamente consumidora de oxígeno, lo que conduce a la inevitable asfixia de la fauna marina.
En ello coincide el Dr. Valdés Lozano, investigador del CINVESTAV, quien agrega que ni para los bañistas de mar representa el fenómeno problemas de alergias.
De modo que habiéndose esclarecido que no debe haber prejuicio para comer pescado, no hay justificación para que los comerciantes vean bajas sus ventas del producto desde el momento que surgió la novedad de la “marea”. Y también los pescadores vean abatidas sus entregas a los comerciantes por la misma razón.
No es la primera vez que se presenta ante nosotros este tipo de desastre y no recordamos ninguna defunción atribuida a los pescados supuestamente infestados (debemos decir asfixiados).
La última “marea roja” que padecimos hace pocos años, sobre todo los que pasamos largas temporadas de residencia en la costa de Progreso, sí representó una verdadera calamidad por la acumulación de los productos marinos de desecho en la playa, de modo que la pestilencia era insoportable, simplemente asfixiante, como si fuéramos a padecer lo mismo que los peces; el mal olor alcanza larga distancia tierra adentro, lo que nos obliga a regresar de inmediato a nuestra queridísima Mérida ruidosa, intransitable por el caos vehicular, tropicalísima por sus elevadas temperaturas mayores a los 40 grados.
Lo sentimos por esos temporadistas de julio que están haciendo sus mochilas para pasar las vacaciones campantemente en el puerto. Mala suerte.
No dudemos que a pesar de lo triste del panorama no faltará población que vaya a achocarse para los tragos y el relajo que acostumbran festejar allí por esas fechas. Pero en fin, al César lo que es del César y adiós que te vaya bien.
Aprovechando la oportunidad de expresarnos, que nos brinda nuestro querido diario POR ESTO!, no quiero dejar de señalar otro problema marino que nos atañe a los que somos adictos a los productos del mar.
La sobreexplotación de las especies es propiciada por las empresas intermediarias de los productos, y que por lo general se destinan al extranjero dejando sólo el xix para el consumo doméstico (¿no es cierto Karim Mena?) ha sido uno de los factores principales para la extinción de algunas especies como el caracol blanco, el cual ya no se halla en el litoral yucateco. Si tú, lector, comes caracol blanco, sabrás que éste no es de Yucatán, sino de Campeche, Estado que no aplica veda ni reglamento de regulación para ninguna especie, por lo que a la brevedad también se extinguirán allí.
En Yucatán están amenazadas otras especies como el caracol rosado, el pulpo, la langosta, el mero, la cherna y otras. Las vedas son absolutamente chafosas, corruptas y engañosas. Nadie respeta las vedas. Lo triste del caso es que quien paga los platos rotos siempre son los pescadores. Que se sepa, no se multa a los comerciantes (porque tienen “mordida” los inspectores). ¿Y qué me dicen de los consumidores, que sabiendo (¿?) que hay veda, demandan productos prohibidos? De allí la necesidad de hacer conciencia ecológica entre los consumidores. Pero éstos son tercos y les vale madre los daños al medio ambiente. Tan, tan.
http://www.poresto.net/content/view/20866/60/
Por Gilberto Balam Pereira
Sin temor a la “marea roja”. Que no cunda el pánico
En estos días las declaraciones de funcionarios acerca de los efectos nocivos o no, de la “marea roja” nos tienen mareados y nos han conducido al prejuicio de consumir mariscos. No es justo, yo diría que es hasta condenable.
Se sabe que las asignaciones de responsabilidades en las dependencias obedecen a amiguismos, compadrazgos y hasta a nepotismo. De allí, que los funcionarios no sepan ni jota de los pseudoproyectos que mal manejan.
De por sí que Yucatán es uno de los últimos Estados del país que consumen pescado, apenas gramos per capita diarios en promedio anual. Entonces, este tipo de informaciones infundadas que proporcionan a la prensa son imperdonables. ¡Abusados mis compas del POR ESTO!, nuestro diario. Al grano. La actual “marea roja” que abate el litoral yucateco por estos días no es motivo de preocupación por el consumo de pescado y las cosas deben continuar su rutina. Es probable que escasee el producto y se eleve el precio pero no hay razón para dejar de comprar y consumir los productos del mar, acatando como se debe las reglas habituales de higiene e indispensables para este tipo de alimentos.
Como correctamente ha señalado el Dr. Batllori, el problema obedece a la presencia de una especie de alga (fitoplancton) altamente consumidora de oxígeno, lo que conduce a la inevitable asfixia de la fauna marina.
En ello coincide el Dr. Valdés Lozano, investigador del CINVESTAV, quien agrega que ni para los bañistas de mar representa el fenómeno problemas de alergias.
De modo que habiéndose esclarecido que no debe haber prejuicio para comer pescado, no hay justificación para que los comerciantes vean bajas sus ventas del producto desde el momento que surgió la novedad de la “marea”. Y también los pescadores vean abatidas sus entregas a los comerciantes por la misma razón.
No es la primera vez que se presenta ante nosotros este tipo de desastre y no recordamos ninguna defunción atribuida a los pescados supuestamente infestados (debemos decir asfixiados).
La última “marea roja” que padecimos hace pocos años, sobre todo los que pasamos largas temporadas de residencia en la costa de Progreso, sí representó una verdadera calamidad por la acumulación de los productos marinos de desecho en la playa, de modo que la pestilencia era insoportable, simplemente asfixiante, como si fuéramos a padecer lo mismo que los peces; el mal olor alcanza larga distancia tierra adentro, lo que nos obliga a regresar de inmediato a nuestra queridísima Mérida ruidosa, intransitable por el caos vehicular, tropicalísima por sus elevadas temperaturas mayores a los 40 grados.
Lo sentimos por esos temporadistas de julio que están haciendo sus mochilas para pasar las vacaciones campantemente en el puerto. Mala suerte.
No dudemos que a pesar de lo triste del panorama no faltará población que vaya a achocarse para los tragos y el relajo que acostumbran festejar allí por esas fechas. Pero en fin, al César lo que es del César y adiós que te vaya bien.
Aprovechando la oportunidad de expresarnos, que nos brinda nuestro querido diario POR ESTO!, no quiero dejar de señalar otro problema marino que nos atañe a los que somos adictos a los productos del mar.
La sobreexplotación de las especies es propiciada por las empresas intermediarias de los productos, y que por lo general se destinan al extranjero dejando sólo el xix para el consumo doméstico (¿no es cierto Karim Mena?) ha sido uno de los factores principales para la extinción de algunas especies como el caracol blanco, el cual ya no se halla en el litoral yucateco. Si tú, lector, comes caracol blanco, sabrás que éste no es de Yucatán, sino de Campeche, Estado que no aplica veda ni reglamento de regulación para ninguna especie, por lo que a la brevedad también se extinguirán allí.
En Yucatán están amenazadas otras especies como el caracol rosado, el pulpo, la langosta, el mero, la cherna y otras. Las vedas son absolutamente chafosas, corruptas y engañosas. Nadie respeta las vedas. Lo triste del caso es que quien paga los platos rotos siempre son los pescadores. Que se sepa, no se multa a los comerciantes (porque tienen “mordida” los inspectores). ¿Y qué me dicen de los consumidores, que sabiendo (¿?) que hay veda, demandan productos prohibidos? De allí la necesidad de hacer conciencia ecológica entre los consumidores. Pero éstos son tercos y les vale madre los daños al medio ambiente. Tan, tan.
http://www.poresto.net/content/view/20866/60/
Editorial
News Divine: responsabilidades compartidas
La tragedia ocurrida el pasado 20 de junio en una discoteca del norte de la ciudad de México, en la que perdieron la vida una docena de personas –nueve jóvenes, tres de ellos menores de edad, dos policías preventivos y uno judicial– y resultaron heridas de gravedad varias más, ha dejado tras de sí una profunda indignación en la sociedad capitalina y nacional, en cuya percepción las corporaciones supuestamente encargadas de la seguridad de los ciudadanos son, en cambio, factores de riesgo para la vigencia de los derechos humanos y para la vida misma.
Ciertamente, los lamentables sucesos del viernes pasado no tuvieron una génesis súbita ni un responsable único; son, por el contrario, producto de la combinación de varios factores y de una cadena de responsabilidades que comienza con la falta de control por parte de la delegación Gustavo A. Madero, acéfala tras la solicitud de licencia presentada ayer por Francisco Chiguil, y en cuyo territorio operan alrededor de 80 de los llamados “giros negros”. La autoridad delegacional habría debido garantizar las condiciones mínimas de seguridad con que deben operar los lugares de esparcimiento para los jóvenes. En el caso referido, resulta incomprensible que al interior de la discoteca News Divine –inmueble con capacidad para 100 personas– se encontraran más de medio millar de adolescentes, situación recurrente, de acuerdo con los vecinos del lugar, y que las salidas de emergencia, con las que debe contar, por ley, todo establecimiento mercantil, se encontraran bloqueadas. Tampoco puede soslayarse la responsabilidad que corresponde al encargado del antro, Alfredo Maya Ortiz, por semejantes condiciones que facilitaron la tragedia.
Con respecto al operativo policial, resulta inadmisible la falta de planeación y de responsabilidad con que se desempeñaron los funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) –los dos organismos que integran el programa Unipol–: es inevitable suponer que las muertes habrían podido evitarse si ambas dependencias hubiesen emprendido medidas de control y verificación previas al arribo de los efectivos policiacos a la discoteca. Por añadidura, los jaloneos actuales entre ambas instituciones se han traducido en un manejo deficiente y sesgado de la información sobre el caso, lo que impide extraer conclusiones certeras y confiables respecto de los responsables, y no contribuye, por tanto, al esclarecimiento que demandan las más elementales consideraciones humanitarias y la ciudadanía.
Por lo demás, los acontecimientos del pasado viernes ponen en perspectiva una tendencia de las corporaciones de seguridad de todo el país a descuidar las acciones de prevención en el combate al crimen y a dar prioridad a acciones que en muchos casos conllevan a la represión y la criminalización de franjas enteras de la sociedad; en el caso que se comenta, de adolescentes de bajos recursos, en su mayor parte, que conformaban la clientela habitual del establecimiento. Por lo que toca a las autoridades capitalinas, una de las consecuencias naturales de estos lamentables sucesos, además del castigo para los responsables, debiera ser la redefinición en la forma como se llevan a cabo estos y otros operativos policiales, a fin de evitar que se repitan casos como el de la discoteca News Divine.
Finalmente, y como era de esperarse, la circunstancia actual ha sido propicia para el avance de una feroz campaña mediática de linchamiento contra el titular de la SSP-DF, Joel Ortega Cuevas. Al respecto, y sin soslayar la cuota de responsabilidad que el funcionario pudiera tener en los hechos –algo que habrá de ser determinado en las pesquisas correspondientes–, cabe señalar que ese funcionario se ha destacado como uno de los más eficaces jefes de la policía capitalina en mucho tiempo y que ha desempeñado una tarea por demás valiosa en la coordinación de esfuerzos a favor de la seguridad de la sociedad, no sólo al interior de las corporaciones capitalinas, sino también con las de otras entidades, e incluso con el gobierno federal. Cabe sospechar, por tanto, que los clamores que exigen su destitución obedecen, más que a un espíritu de justicia, a un deleznable oportunismo que busca golpear políticamente a las autoridades capitalinas con una tragedia que ha embargado de dolor e indignación a 12 familias y a la sociedad en su conjunto.
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/26/index.php?section=opinion&article=002a1edi
La tragedia ocurrida el pasado 20 de junio en una discoteca del norte de la ciudad de México, en la que perdieron la vida una docena de personas –nueve jóvenes, tres de ellos menores de edad, dos policías preventivos y uno judicial– y resultaron heridas de gravedad varias más, ha dejado tras de sí una profunda indignación en la sociedad capitalina y nacional, en cuya percepción las corporaciones supuestamente encargadas de la seguridad de los ciudadanos son, en cambio, factores de riesgo para la vigencia de los derechos humanos y para la vida misma.
Ciertamente, los lamentables sucesos del viernes pasado no tuvieron una génesis súbita ni un responsable único; son, por el contrario, producto de la combinación de varios factores y de una cadena de responsabilidades que comienza con la falta de control por parte de la delegación Gustavo A. Madero, acéfala tras la solicitud de licencia presentada ayer por Francisco Chiguil, y en cuyo territorio operan alrededor de 80 de los llamados “giros negros”. La autoridad delegacional habría debido garantizar las condiciones mínimas de seguridad con que deben operar los lugares de esparcimiento para los jóvenes. En el caso referido, resulta incomprensible que al interior de la discoteca News Divine –inmueble con capacidad para 100 personas– se encontraran más de medio millar de adolescentes, situación recurrente, de acuerdo con los vecinos del lugar, y que las salidas de emergencia, con las que debe contar, por ley, todo establecimiento mercantil, se encontraran bloqueadas. Tampoco puede soslayarse la responsabilidad que corresponde al encargado del antro, Alfredo Maya Ortiz, por semejantes condiciones que facilitaron la tragedia.
Con respecto al operativo policial, resulta inadmisible la falta de planeación y de responsabilidad con que se desempeñaron los funcionarios de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) y de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSP-DF) –los dos organismos que integran el programa Unipol–: es inevitable suponer que las muertes habrían podido evitarse si ambas dependencias hubiesen emprendido medidas de control y verificación previas al arribo de los efectivos policiacos a la discoteca. Por añadidura, los jaloneos actuales entre ambas instituciones se han traducido en un manejo deficiente y sesgado de la información sobre el caso, lo que impide extraer conclusiones certeras y confiables respecto de los responsables, y no contribuye, por tanto, al esclarecimiento que demandan las más elementales consideraciones humanitarias y la ciudadanía.
Por lo demás, los acontecimientos del pasado viernes ponen en perspectiva una tendencia de las corporaciones de seguridad de todo el país a descuidar las acciones de prevención en el combate al crimen y a dar prioridad a acciones que en muchos casos conllevan a la represión y la criminalización de franjas enteras de la sociedad; en el caso que se comenta, de adolescentes de bajos recursos, en su mayor parte, que conformaban la clientela habitual del establecimiento. Por lo que toca a las autoridades capitalinas, una de las consecuencias naturales de estos lamentables sucesos, además del castigo para los responsables, debiera ser la redefinición en la forma como se llevan a cabo estos y otros operativos policiales, a fin de evitar que se repitan casos como el de la discoteca News Divine.
Finalmente, y como era de esperarse, la circunstancia actual ha sido propicia para el avance de una feroz campaña mediática de linchamiento contra el titular de la SSP-DF, Joel Ortega Cuevas. Al respecto, y sin soslayar la cuota de responsabilidad que el funcionario pudiera tener en los hechos –algo que habrá de ser determinado en las pesquisas correspondientes–, cabe señalar que ese funcionario se ha destacado como uno de los más eficaces jefes de la policía capitalina en mucho tiempo y que ha desempeñado una tarea por demás valiosa en la coordinación de esfuerzos a favor de la seguridad de la sociedad, no sólo al interior de las corporaciones capitalinas, sino también con las de otras entidades, e incluso con el gobierno federal. Cabe sospechar, por tanto, que los clamores que exigen su destitución obedecen, más que a un espíritu de justicia, a un deleznable oportunismo que busca golpear políticamente a las autoridades capitalinas con una tragedia que ha embargado de dolor e indignación a 12 familias y a la sociedad en su conjunto.
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/26/index.php?section=opinion&article=002a1edi
Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Enredos y resquicios
■ Pradera preparada
■ Ortega: renuncia necesaria
Marcelo Ebrard se está enredando. Primero permitió que creciera la expectativa sobre anuncios importantes al programar una conferencia de prensa al mismo tiempo que se reunía en su oficina con el tambaleante Joel Ortega y luego salir, ante esos reporteros convocados, con que sólo quería cámaras y micrófonos para decir lo que bien podría haber difundido mediante boletín y en cualquier momento de la presente crisis. Parecería que el jefe del gobierno capitalino buscaba obligar al secretario de seguridad pública a renunciar y no pudo hacerlo, por lo cual hubo de presentarse ante los periodistas con la delatora novedad de que seguirá esperando resoluciones de otros órganos, tanto internos como externos, para tomar decisiones, aunque aprovechó la oportunidad para notificar que ya tenía una de éstas... aceptar la solicitud de licencia indefinida que horas atrás había dado a conocer como hecho firme el jefe de la delegación Gustavo A. Madero.
Marcelo está, además, perdiendo la iniciativa y refugiándose en resquicios burocráticos, legalistas y de organigrama para no tomar las decisiones políticas, fuertes y honestas a que obliga la gravedad de lo sucedido en la discoteca News Divine. En esa administración de los tiempos, la pieza arrojada a la opinión pública, en espera de que con ella parezcan saciadas las exigencias de justicia (una especie de “tapón”, como el aplicado a la puerta del “antro” fatal), es el indefendible Chíguil, cuya sensibilidad quedó demostrada con el vomitivo acarreo que se organizó el día de su comparecencia ante la Asamblea Legislativa capitalina para simular apoyos y fuerza. Chíguil no es sino un botón de muestra del bajo nivel político que tienen los personajes a los que la inercia electoral partidista premia con votos aunque sólo sean operadores menores, pero siempre manipulables, de los jefes de las corrientes perredistas que así tienen “posiciones” y financiamiento asegurados.
Ebrard está apostando al paso del tiempo, pero sus adversarios lo que requieren justamente es el pasmo de la administración formalmente perredista para agudizar la campaña mediática y tratar de generar un movimiento social de protesta que siempre estará en riesgo de provocaciones o contingencias que acaben de incendiar una pradera preparada. El daño profundo que podría causar ese desbordamiento va más allá de la figura de Marcelo y sus naturales aspiraciones políticas. Lo escriben diariamente quienes por convicción o por encargo se oponen al dominio perredista de la capital del país: la izquierda (asumiendo que Ebrard y su equipo central puedan ser calificados así) se estaría colocando como verdugo de los jóvenes a los que quiso extorsionar administrativamente mediante redadas clasistas que causaron 12 muertes imperdonables (son de suponerse las delicias que en esas interpretaciones encuentran los propagandistas hispanos que se preparan para el 2009).
Ebrard necesita dar pasos fuertes y honestos, sin caer en las maquinaciones políticas de corto plazo que son propias de la escuela camachista. No basta con “aceptar” la licencia de Chíguil ni con enderezar acciones judiciales con tintes expiatorios contra el jefe policiaco Zayas. No basta con declararse a sí mismo y a la ciudad “de luto”. Políticamente el gobierno de Ebrard tiene la responsabilidad de lo sucedido y lo menos que debe hacer es ordenar la renuncia de su secretario de seguridad pública y colocarlo a él y a otros bajo necesaria investigación. Pero no sólo eso. La administración Ebrard ha estado caracterizada por la ligereza y la frivolidad. Desde los episodios conyugales hasta las maniobras de pan y circo con playas artificiales y pistas de patinaje en el Zócalo. Lo que se necesita es una política realmente de izquierda en el gobierno capitalino. Honestidad personal y grupal, austeridad explícita y compromiso social. De otra manera, Marcelo seguirá naufragando, en desesperante espera.
Astillas
Hay un tufo raro tras la operación con que la firma Blueprim Limited pretende hacerse del 20 por ciento de las acciones del español Banco Popular. Lo único que se sabe es que los verdaderos inversionistas son mexicanos y que están ofreciendo comprar esas acciones a precios por arriba de los normales (las primeras noticias sobre estos preparativos se conocieron al mismo tiempo que Felipe Calderón visitaba España). Blueprim se registró como sociedad mercantil en Londres el pasado 28 de febrero, con un capital suscrito de apenas mil libras y sus oficinas están en el barrio de Hackney, donde fueron contratadas a la empresa Chalfen Services, que en el caso sirve de pantalla legal para que no se conozca el nombre de los socios de Blueprim ni de sus ejecutivos. Las especulaciones de la prensa hispana especializada en asuntos económicos llegaron a Tomás Milmo, presidente de Axtel y consejero de HSBC México, pero éste negó tajantemente estar involucrado en el asunto. Ahora se habla de Carlos Slim o Alberto Bailleres, pero sin prueba alguna... Alfredo Macías Narro informa que ayer fueron “liberadas” por la Policía Federal Preventiva las oficinas de la Coordinación Sectorial de Desarrollo Académico de la SEP, luego que trabajadores docentes y administrativos las mantenían tomadas por problemas internos... Y, mientras el tribunal electoral ha validado a Acosta Naranjo en el PRD, ¡hasta mañana, con los primeros tomatazos barzonistas!
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/26/index.php?section=opinion&article=004o1pol
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Enredos y resquicios
■ Pradera preparada
■ Ortega: renuncia necesaria
Marcelo Ebrard se está enredando. Primero permitió que creciera la expectativa sobre anuncios importantes al programar una conferencia de prensa al mismo tiempo que se reunía en su oficina con el tambaleante Joel Ortega y luego salir, ante esos reporteros convocados, con que sólo quería cámaras y micrófonos para decir lo que bien podría haber difundido mediante boletín y en cualquier momento de la presente crisis. Parecería que el jefe del gobierno capitalino buscaba obligar al secretario de seguridad pública a renunciar y no pudo hacerlo, por lo cual hubo de presentarse ante los periodistas con la delatora novedad de que seguirá esperando resoluciones de otros órganos, tanto internos como externos, para tomar decisiones, aunque aprovechó la oportunidad para notificar que ya tenía una de éstas... aceptar la solicitud de licencia indefinida que horas atrás había dado a conocer como hecho firme el jefe de la delegación Gustavo A. Madero.
Marcelo está, además, perdiendo la iniciativa y refugiándose en resquicios burocráticos, legalistas y de organigrama para no tomar las decisiones políticas, fuertes y honestas a que obliga la gravedad de lo sucedido en la discoteca News Divine. En esa administración de los tiempos, la pieza arrojada a la opinión pública, en espera de que con ella parezcan saciadas las exigencias de justicia (una especie de “tapón”, como el aplicado a la puerta del “antro” fatal), es el indefendible Chíguil, cuya sensibilidad quedó demostrada con el vomitivo acarreo que se organizó el día de su comparecencia ante la Asamblea Legislativa capitalina para simular apoyos y fuerza. Chíguil no es sino un botón de muestra del bajo nivel político que tienen los personajes a los que la inercia electoral partidista premia con votos aunque sólo sean operadores menores, pero siempre manipulables, de los jefes de las corrientes perredistas que así tienen “posiciones” y financiamiento asegurados.
Ebrard está apostando al paso del tiempo, pero sus adversarios lo que requieren justamente es el pasmo de la administración formalmente perredista para agudizar la campaña mediática y tratar de generar un movimiento social de protesta que siempre estará en riesgo de provocaciones o contingencias que acaben de incendiar una pradera preparada. El daño profundo que podría causar ese desbordamiento va más allá de la figura de Marcelo y sus naturales aspiraciones políticas. Lo escriben diariamente quienes por convicción o por encargo se oponen al dominio perredista de la capital del país: la izquierda (asumiendo que Ebrard y su equipo central puedan ser calificados así) se estaría colocando como verdugo de los jóvenes a los que quiso extorsionar administrativamente mediante redadas clasistas que causaron 12 muertes imperdonables (son de suponerse las delicias que en esas interpretaciones encuentran los propagandistas hispanos que se preparan para el 2009).
Ebrard necesita dar pasos fuertes y honestos, sin caer en las maquinaciones políticas de corto plazo que son propias de la escuela camachista. No basta con “aceptar” la licencia de Chíguil ni con enderezar acciones judiciales con tintes expiatorios contra el jefe policiaco Zayas. No basta con declararse a sí mismo y a la ciudad “de luto”. Políticamente el gobierno de Ebrard tiene la responsabilidad de lo sucedido y lo menos que debe hacer es ordenar la renuncia de su secretario de seguridad pública y colocarlo a él y a otros bajo necesaria investigación. Pero no sólo eso. La administración Ebrard ha estado caracterizada por la ligereza y la frivolidad. Desde los episodios conyugales hasta las maniobras de pan y circo con playas artificiales y pistas de patinaje en el Zócalo. Lo que se necesita es una política realmente de izquierda en el gobierno capitalino. Honestidad personal y grupal, austeridad explícita y compromiso social. De otra manera, Marcelo seguirá naufragando, en desesperante espera.
Astillas
Hay un tufo raro tras la operación con que la firma Blueprim Limited pretende hacerse del 20 por ciento de las acciones del español Banco Popular. Lo único que se sabe es que los verdaderos inversionistas son mexicanos y que están ofreciendo comprar esas acciones a precios por arriba de los normales (las primeras noticias sobre estos preparativos se conocieron al mismo tiempo que Felipe Calderón visitaba España). Blueprim se registró como sociedad mercantil en Londres el pasado 28 de febrero, con un capital suscrito de apenas mil libras y sus oficinas están en el barrio de Hackney, donde fueron contratadas a la empresa Chalfen Services, que en el caso sirve de pantalla legal para que no se conozca el nombre de los socios de Blueprim ni de sus ejecutivos. Las especulaciones de la prensa hispana especializada en asuntos económicos llegaron a Tomás Milmo, presidente de Axtel y consejero de HSBC México, pero éste negó tajantemente estar involucrado en el asunto. Ahora se habla de Carlos Slim o Alberto Bailleres, pero sin prueba alguna... Alfredo Macías Narro informa que ayer fueron “liberadas” por la Policía Federal Preventiva las oficinas de la Coordinación Sectorial de Desarrollo Académico de la SEP, luego que trabajadores docentes y administrativos las mantenían tomadas por problemas internos... Y, mientras el tribunal electoral ha validado a Acosta Naranjo en el PRD, ¡hasta mañana, con los primeros tomatazos barzonistas!
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/26/index.php?section=opinion&article=004o1pol
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