viernes, 27 de junio de 2008
Por Rosamaría González Romero
La tarde de los días 23 y 25 de junio pasados, en el contexto de las Mesas de Análisis de las Iniciativas de Ley Reglamentaria en Materia de Derechos y Cultura Maya del Estado de Yucatán, que convocan la Comisión Permanente de Puntos Constitucionales, Gobernación y Asuntos Electorales y la Especial de Asuntos Étnicos, del H. Congreso del Estado de Yucatán, distintas instituciones y organizaciones ciudadanas, varias de ellas representantes de la etnia maya, otras, relacionadas con la defensa y promoción de los derechos y cultura indígenas, presentaron ante los diputados sus propuestas para que sean incluidas en la iniciativa de ley que se promulgue. A continuación transcribiré algunos contenidos de los documentos de propuestas cuyas copias tengo a disposición. La organización Mayáon, A.C. cuyo presidente peninsular es el Profr. Bartolomé Alonzo Caamal, llevó un documento que contiene los resolutivos surgidos del Foro sobre Derechos y Cultura Maya realizado el día 20 de junio en la ciudad de Valladolid, en el que participaron diversas organizaciones, académicos, profesores especializados en educación indígena y promotores de los derechos humanos y de la cultura maya. Allá se analizaron las iniciativas en cuestión y se consensaron propuestas. Transcribo enseguida una parte del documento señalado, en el que se plantean los principios que deben de regir a la ley reglamentaria que hoy se discute entre los legisladores de Yucatán:
“La Ley Reglamentaria en Materia de Derechos y Cultura Maya que se encuentra en proceso de elaboración es una oportunidad para que nuestras instituciones y la sociedad establezcan en nuestra Constitución Política Estatal las bases jurídicas que garanticen el desarrollo pleno del pueblo maya y de la sociedad estatal y nacional.
Por ello, se sugiere que la inminente Ley Reglamentaria en Materia de Derechos y Cultura Maya debe tomar en consideración los siguientes principios:
Se elabore con la participación de las comunidades mayas y sociedad en general
Sea pertinente y congruente con el marco jurídico internacional y nacional en materia de derechos de los pueblos indígenas
No menoscabe ninguno de los derechos humanos fundamentales que se estipulan en los instrumentos internacionales y nacionales
Tome en cuenta el principio de interculturalidad, el cual implica el reconocimiento de la diversidad cultural como un valor y la necesidad del diálogo como estrategia de convivencia, basada en el respeto mutuo. Por lo tanto no se trata de una ley para colocar en reservaciones a las comunidades mayas sino de una ley de derechos y obligaciones para toda sociedad yucateca.
El principio de integralidad. Aunque la cultura constituye el fundamento de la vida de las colectividades, no es recomendable ni pertinente una ley centrada únicamente en el aspecto cultural, la Ley debe propiciar y garantizar el desarrollo político, económico, social y cultural del pueblo maya.
El principio de transversalidad institucional. La creación de una sola institución para atender al pueblo maya es insuficiente. La ley debe prever que todas las instituciones de gobierno, en todos los niveles, implementen políticas de atención a la población maya.
No esperamos una ley paternalista, sino una ley que garantice la participación efectiva de la población maya en todos los asuntos y niveles de gobierno, sobre todo en aquellas áreas de la administración pública vinculadas directamente con la población maya.
No una ley basada únicamente en la buena voluntad. La ley por sí misma sería insuficiente si no se prevén en la misma: las estrategias institucionales, las políticas públicas y los recursos financieros suficientes para impulsar el desarrollo de la población maya, que además de ser la mayoría, es la que más rezagos sociales sufre.”
También, el “Consejo de Ancianos y Sacerdotes Mayas Kuch Kaab Yéetel J-men Maayaob, A.C.” presidido por el Profr. Valerio Canché Yah, al participar el miércoles 25 de junio en las Mesas de Análisis convocadas por el del congreso yucateco, presentó las propuestas siguientes:
“Que, Chichén Itzá en su amplio territorio sea convertido en una verdadera Universidad de la Cultura Maya.
Que, las Zonas Arqueológicas y sitios Arqueológicos sean como su origen Centros Ceremoniales y Desarrollo Integral de los elementos y Valores de la Cultura Maya.
Que, los integrantes del pueblo maya gocen de libre acceso, sin costo alguno en todas las Zonas Arqueológicas y Museos de la Cultura Maya.
Que, la Medicina Tradicional (Herbolaria) que es base de la Medicina Alópata así como las Medicinas Complementaria y Alternativa sean integradas al sistema de salud de Yucatán.”
Asimismo, el Consejo de Ancianos y Sacerdotes Mayas, Kuch Kaab Yéetel J-Men Maayaob A.C.” refirió que:
“En virtud que el Estado de Yucatán, es una ventana abierta al mundo por ser considerada la Pirámide de K’uk’umkan (Kukulkan) una de la Siete Maravillas de nuestro planeta, hace urgente e inapelable, que los Diputados de la República y en especial a los de Yucatán, Instituyan por Ley, la preparación de la juventud yucateca en todos los aspectos de la cultura maya, y que la Secretaría de Educación Pública implante en las materias de estudio de todo profesionista el conocimiento y dominio de la lengua maya y que los centros ceremoniales sean adoptados frente a sus templos, espacios cimentados para la realización de ceremonias mayas y campos de juego de pelota.
En su amplio territorio se disponga de aulas educativas donde se imparta: Epigrafía, Calendario maya, Astrología, Astronomía, Matemáticas maya, Literatura, Arqueología, Arquitectura, Danza, Música, Gastronomía, Herbolaria (Medicina Tradicional), Artesanía, etc., es decir, el funcionamiento de una Universidad de la Cultura Maya, para que sirva eficientemente y de esta manera se demuestre al mundo que las Zonas Arqueológicas son verdaderos centros de desarrollo integral de la cultura maya.”
Otra institución participantes en las Mesas de Análisis es: la “Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán” (CODHEY) presidida por el Lic. Jorge Victoria Maldonado. Se ha encargado de convocar y promover entre los grupos y organizaciones ciudadanas la participación de estas en los procesos de análisis y reflexión de las iniciativas de ley y cambios constitucionales en cuestión. Su presencia institucional también responde al compromiso de vigilar que la ley que para el pueblo maya llegue a promulgarse, respete y contenga la normatividad internacional y nacional en materia de derechos indígenas, así como los temas relacionados con la defensa y promoción de los derechos humanos, en especial de los grupos más vulnerables.
Las Mesas de Análisis seguirán realizándose en los próximos días y se espera que sigan siendo enriquecedoras. Sin embargo, en las participaciones se ha planteado un aspecto fundamental que los legisladores conviene que atiendan que es la necesidad de que las comunidades mayas sean los protagonistas principales en los procesos de análisis y reflexión de las iniciativas de ley y cambios constitucionales en materia de sus derechos y su cultura. Es importante que el derecho de consulta del pueblo maya se cumpla cabalmente por parte de las autoridades, como lo estipula el Convenio 169 sobre Pueblos Indios y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo. Para ello la etnia maya debe de ser informada y consultada de acuerdo a sus propias formas y métodos comunitarios. Ojalá que así sea.
( maryam1994_8@hotmail.comEsta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla )
http://www.poresto.net/content/view/21105/43/
viernes, 27 de junio de 2008
¿Hay futuro en el Capitalismo?
viernes, 27 de junio de 2008
Frei Betto
La modernidad está en crisis. Su comienzo coincide con el Renacimiento, el descubrimiento de América y el paso de la era medieval, feudal, al mercantilismo y luego al capitalismo. Vivimos hoy, no una época de cambios sino un cambio de época. En este milenio que comienza emerge algo imprecisamente llamado posmodernidad, que se insinúa bien diferente de todo cuanto nos antecedió, originando nuevos paradigmas.
En la Edad media la cultura giraba en torno a la idea de Dios. En la modernidad se centra en el ser humano. Un episodio característico de la modernidad sucedió en 1682, cuando mister Halley, basado exclusivamente en cálculos matemáticos -puesto que no disponía de aparatos-, previó que un cometa volvería a aparecer sobre los cielos de Londres dentro de 76 años. En aquel momento muchos dijeron: "¡Este hombre está loco! ¿Cómo, encerrado en su escritorio, basándose en cálculos hechos sobre el papel, puede prever el movimiento de los astros en el cielo? ¿Quién, sino Dios, domina la bóveda celeste?".
Mister Halley murió en 1742, antes de que se cumplieran los 76 años previstos. Sin embargo muchos permanecieron atentos y, exactamente en la fecha prevista, en 1758 el cometa, que hoy lleva su nombre, volvió a iluminar los cielos de Londres. ¡Era la gloria de la razón! "Si es así -dijeron-, entonces la razón va a resolver todos los dramas humanos. Creará un mundo de luces, de progreso, de sociedad, de alegría".
Todo muy bonito y lógico; pero cinco siglos después el saldo no es tan positivo. Según datos de la FAO: somos 6,500 millones de personas en el planeta, de las cuales la mitad vive por debajo de la línea de pobreza, y 854 millones sobreviven con hambre crónica. Nada indica que se vayan a cumplir, hasta el 2015, las Metas del Milenio de la ONU, entre las cuales está la erradicación de la miseria.
Hay quien afirma que el problema del hambre es causado por el exceso de bocas, y en función de eso proponen el control de la natalidad. Me opongo al control, pero soy partidario de la planificación familiar. El primero es compulsivo, el segundo respeta la libertad de la pareja. Y no acepto el argumento de que hay bocas en demasía. Ni falta de alimentos. Según la FAO el mundo produce lo suficiente para alimentar 11 mil millones de bocas. Lo que hay es falta de justicia, excesiva concentración de la riqueza en pocas manos y, ahora, etanol para abastecer vehículos en vez de alimentos para alimentar personas.
Antes se hablaba del trabajo. Sentíamos orgullo al decir: "Mira, mi padre educó a su familia trabajando treinta años en el ferrocarril"; "mi madre fue profesora veintitantos años"… El trabajo era factor de identidad. Todavía alcancé a conocer la generación que tenía el privilegio de hablar de vocación. Posteriormente se dejó de hablar de vocación; se hablaba de la profesión: "¿Cuál es su profesión?". Hoy se habla del empleo y fíjese en esto: ya no se habla de trabajo, porque desgraciadamente el factor de identidad social no es el trabajo sino el estar en el mercado.
¿Hay futuro para la humanidad dentro del paradigma capitalista? (Adital).
[Autor de "Tipos típicos. Perfiles literarios", entre otros libros.Traducción de J.L.Burguet]
http://www.poresto.net/content/view/21073/60/
Frei Betto
La modernidad está en crisis. Su comienzo coincide con el Renacimiento, el descubrimiento de América y el paso de la era medieval, feudal, al mercantilismo y luego al capitalismo. Vivimos hoy, no una época de cambios sino un cambio de época. En este milenio que comienza emerge algo imprecisamente llamado posmodernidad, que se insinúa bien diferente de todo cuanto nos antecedió, originando nuevos paradigmas.
En la Edad media la cultura giraba en torno a la idea de Dios. En la modernidad se centra en el ser humano. Un episodio característico de la modernidad sucedió en 1682, cuando mister Halley, basado exclusivamente en cálculos matemáticos -puesto que no disponía de aparatos-, previó que un cometa volvería a aparecer sobre los cielos de Londres dentro de 76 años. En aquel momento muchos dijeron: "¡Este hombre está loco! ¿Cómo, encerrado en su escritorio, basándose en cálculos hechos sobre el papel, puede prever el movimiento de los astros en el cielo? ¿Quién, sino Dios, domina la bóveda celeste?".
Mister Halley murió en 1742, antes de que se cumplieran los 76 años previstos. Sin embargo muchos permanecieron atentos y, exactamente en la fecha prevista, en 1758 el cometa, que hoy lleva su nombre, volvió a iluminar los cielos de Londres. ¡Era la gloria de la razón! "Si es así -dijeron-, entonces la razón va a resolver todos los dramas humanos. Creará un mundo de luces, de progreso, de sociedad, de alegría".
Todo muy bonito y lógico; pero cinco siglos después el saldo no es tan positivo. Según datos de la FAO: somos 6,500 millones de personas en el planeta, de las cuales la mitad vive por debajo de la línea de pobreza, y 854 millones sobreviven con hambre crónica. Nada indica que se vayan a cumplir, hasta el 2015, las Metas del Milenio de la ONU, entre las cuales está la erradicación de la miseria.
Hay quien afirma que el problema del hambre es causado por el exceso de bocas, y en función de eso proponen el control de la natalidad. Me opongo al control, pero soy partidario de la planificación familiar. El primero es compulsivo, el segundo respeta la libertad de la pareja. Y no acepto el argumento de que hay bocas en demasía. Ni falta de alimentos. Según la FAO el mundo produce lo suficiente para alimentar 11 mil millones de bocas. Lo que hay es falta de justicia, excesiva concentración de la riqueza en pocas manos y, ahora, etanol para abastecer vehículos en vez de alimentos para alimentar personas.
Antes se hablaba del trabajo. Sentíamos orgullo al decir: "Mira, mi padre educó a su familia trabajando treinta años en el ferrocarril"; "mi madre fue profesora veintitantos años"… El trabajo era factor de identidad. Todavía alcancé a conocer la generación que tenía el privilegio de hablar de vocación. Posteriormente se dejó de hablar de vocación; se hablaba de la profesión: "¿Cuál es su profesión?". Hoy se habla del empleo y fíjese en esto: ya no se habla de trabajo, porque desgraciadamente el factor de identidad social no es el trabajo sino el estar en el mercado.
¿Hay futuro para la humanidad dentro del paradigma capitalista? (Adital).
[Autor de "Tipos típicos. Perfiles literarios", entre otros libros.Traducción de J.L.Burguet]
http://www.poresto.net/content/view/21073/60/
Editorial
La seguridad, a la deriva
El asesinato del comandante de la Policía Federal Preventiva (PFP) Igor Labastida Calderón, y de otro agente, asignado como su escolta, perpetrado ayer en esta capital, constituye un nuevo y exasperante recordatorio del poder alcanzado por la delincuencia organizada, de la proporcional debilidad en que se encuentran las corporaciones encargadas de combatirla y de la descoordinación, improvisación y falta de rumbo en el establecimiento de la política federal en materia de seguridad.
Ante el cuarto o quinto homicidio de un alto jefe policial en la capital en lo que va del año, y cuando suman más de cuatro centenares los efectivos oficiales –policías y militares– caídos en diversas partes de la República en el combate a la delincuencia en lo que va del sexenio, se hace evidente la extremada desprotección en la que operan los mandos de los cuerpos encargados de la seguridad pública. En esta condición no sólo inciden los elementos arriba apuntados –improvisación, desorientación, falta de autoridad–, sino también, y de manera inocultable, la infiltración de esas instituciones por parte de los estamentos delictivos. No podría explicarse de otra manera la facilidad con la que la criminalidad organizada ha dispuesto de información sobre las rutas, los sitios frecuentados y los dispositivos de seguridad de los jefes policiales abatidos.
La vulnerabilidad de tales funcionarios pone de manifiesto, a su vez, el absoluto desamparo en que se encuentra el común de la ciudadanía ante el embate de las organizaciones delictivas, y la plena incapacidad del gobierno federal para cumplir con la responsabilidad básica y elemental de la autoridad constituida: la protección de la vida, la integridad y los bienes de sus gobernados. Una pregunta obligada, en esta circunstancia, es de qué manera podrán esperar protección gubernamental los ciudadanos que acaten el llamado emitido por el Ejecutivo federal a denunciar a quienes infrinjan las leyes.
Con la mitad de los municipios del país controlados por el narcotráfico –según lo señaló antier el funcionario de la ONU Edgardo Buscaglia–, con un ritmo diario de 10 ejecuciones relacionadas con la delincuencia organizada, con la proliferación de decapitaciones y de levantones en el territorio nacional, resulta imposible creer las optimistas versiones oficiales que hablan de una victoria del gobierno en la guerra contra la criminalidad y que pretenden explicar la desbordada violencia en que se encuentra sumido el país como resultado de los pretendidos “avances” en la implantación del estado de derecho y de la seguridad pública. Si tales eran los propósitos en el arranque de la presidencia calderonista, lo ocurrido en sus primeros 19 meses debiera ser más que suficiente para demostrar lo contraproducente de las estrategias seguidas hasta ahora y para persuadir de que, en las condiciones actuales, el Estado simple y llanamente no puede ganarle la guerra a la criminalidad.
Diversas voces enteradas han señalado la improcedencia del ataque frontal –y, literalmente, militar– contra los poderosos estamentos delictivos si éste no va acompañado, al menos, de una depuración a fondo de las corporaciones policiales, de un verdadero trabajo de inteligencia, de una planeación adecuada y de un programa para combatir el lavado de dinero, medida esta última que podría ser mucho más eficaz para detener la violencia y que tendría un costo mucho menor en vidas que las acciones en curso. Asimismo, se ha señalado en múltiples ocasiones la necesidad de atacar las causas profundas de la acumulación de poder en los grupos criminales: la pobreza, la insalubridad, la marginación y la desintegración social y familiar en vastas zonas del país, la corrupción endémica que padecen las estructuras gubernamentales y el combate a la impunidad.
Hasta ahora, por desgracia, el gobierno federal ha hecho oídos sordos a tales señalamientos. Las consecuencias, exasperantes y trágicas para el país, están a la vista.
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/27/index.php?section=opinion&article=002a1edi
El asesinato del comandante de la Policía Federal Preventiva (PFP) Igor Labastida Calderón, y de otro agente, asignado como su escolta, perpetrado ayer en esta capital, constituye un nuevo y exasperante recordatorio del poder alcanzado por la delincuencia organizada, de la proporcional debilidad en que se encuentran las corporaciones encargadas de combatirla y de la descoordinación, improvisación y falta de rumbo en el establecimiento de la política federal en materia de seguridad.
Ante el cuarto o quinto homicidio de un alto jefe policial en la capital en lo que va del año, y cuando suman más de cuatro centenares los efectivos oficiales –policías y militares– caídos en diversas partes de la República en el combate a la delincuencia en lo que va del sexenio, se hace evidente la extremada desprotección en la que operan los mandos de los cuerpos encargados de la seguridad pública. En esta condición no sólo inciden los elementos arriba apuntados –improvisación, desorientación, falta de autoridad–, sino también, y de manera inocultable, la infiltración de esas instituciones por parte de los estamentos delictivos. No podría explicarse de otra manera la facilidad con la que la criminalidad organizada ha dispuesto de información sobre las rutas, los sitios frecuentados y los dispositivos de seguridad de los jefes policiales abatidos.
La vulnerabilidad de tales funcionarios pone de manifiesto, a su vez, el absoluto desamparo en que se encuentra el común de la ciudadanía ante el embate de las organizaciones delictivas, y la plena incapacidad del gobierno federal para cumplir con la responsabilidad básica y elemental de la autoridad constituida: la protección de la vida, la integridad y los bienes de sus gobernados. Una pregunta obligada, en esta circunstancia, es de qué manera podrán esperar protección gubernamental los ciudadanos que acaten el llamado emitido por el Ejecutivo federal a denunciar a quienes infrinjan las leyes.
Con la mitad de los municipios del país controlados por el narcotráfico –según lo señaló antier el funcionario de la ONU Edgardo Buscaglia–, con un ritmo diario de 10 ejecuciones relacionadas con la delincuencia organizada, con la proliferación de decapitaciones y de levantones en el territorio nacional, resulta imposible creer las optimistas versiones oficiales que hablan de una victoria del gobierno en la guerra contra la criminalidad y que pretenden explicar la desbordada violencia en que se encuentra sumido el país como resultado de los pretendidos “avances” en la implantación del estado de derecho y de la seguridad pública. Si tales eran los propósitos en el arranque de la presidencia calderonista, lo ocurrido en sus primeros 19 meses debiera ser más que suficiente para demostrar lo contraproducente de las estrategias seguidas hasta ahora y para persuadir de que, en las condiciones actuales, el Estado simple y llanamente no puede ganarle la guerra a la criminalidad.
Diversas voces enteradas han señalado la improcedencia del ataque frontal –y, literalmente, militar– contra los poderosos estamentos delictivos si éste no va acompañado, al menos, de una depuración a fondo de las corporaciones policiales, de un verdadero trabajo de inteligencia, de una planeación adecuada y de un programa para combatir el lavado de dinero, medida esta última que podría ser mucho más eficaz para detener la violencia y que tendría un costo mucho menor en vidas que las acciones en curso. Asimismo, se ha señalado en múltiples ocasiones la necesidad de atacar las causas profundas de la acumulación de poder en los grupos criminales: la pobreza, la insalubridad, la marginación y la desintegración social y familiar en vastas zonas del país, la corrupción endémica que padecen las estructuras gubernamentales y el combate a la impunidad.
Hasta ahora, por desgracia, el gobierno federal ha hecho oídos sordos a tales señalamientos. Las consecuencias, exasperantes y trágicas para el país, están a la vista.
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/27/index.php?section=opinion&article=002a1edi
Astillero
Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Oil Divine
■ Campaña petrolizada
■ Lo conceptual y lo operativo
El panismo no ha podido esconder por mucho tiempo el verdadero móvil de la más reciente de sus campañas contra Marcelo Ebrard. No es una genuina indignación por lo fatalmente sucedido en una discoteca popular, sino la utilización de la carga emotiva derivada de ese triste suceso para tratar de torpedear la consulta ciudadana sobre el petróleo que la administración formalmente izquierdista de la capital del país realizará dentro de un mes. Ayer lo soltó el heredero menor de las poses teatrales del dieguismo barbado, el fallido perseguidor de corruptelas federales, Germán Martínez, que se lanzó contra Ebrard por los sabidos motivos de la News Divine pero, sobre todo, porque, dice, este funcionario se distrae de sus tareas sustanciales por andar metido en argüendes como la citada consulta energetizada.
La petrolización panista del asunto sucedido en la delegación Gustavo A. Madero forma parte de un amplio proyecto calderónico de “recuperación” de espacios electorales en la capital del país, pero la contraparte afectada, el perredismo o, para no entrar en el pantano de las corrientes partidistas y sus mezquindades, el ebrardismo, no parece rápido ni eficaz en la construcción de su defensa. Un punto central de lo sucedido la tarde del pasado 20 está en lo conceptual y no en lo operativo. Cierto es que cualquier acto de gobierno puede salirse de cauce y tener consecuencias trágicas que serían responsabilidad de los mandos inmediata y personalmente involucrados en el “operativo” y no de los jefes superiores y distantes que muy probablemente estarían de acuerdo con el fondo de lo actuado pero no con las formas erróneas y, en el caso, criminales.
Pero lo sucedido en la avenida Eduardo Molina de la capital del país no fue solamente un error de forma, sino de fondo, pues lo que esa tarde se vivió fue la aplicación de una política de castigo a los jóvenes y adolescentes que acudieron a una discoteca de funcionamiento toleradamente irregular y, de paso (en términos que evocan el clásico “apretón” para posteriores “arreglos”), al dueño y administrador del ínfimo espacio de diversión. Es decir, un gobierno “de izquierda” realizó un “operativo” de extorsión y maltrato a jóvenes de zonas de bajos ingresos que terminó trágicamente pero que, de otra manera, habría formado parte del silencioso conjunto de “más de 2 mil 500 operativos” similares, “todos con saldo blanco” que el secretario Joel Ortega dice haber realizado antes. Una administración “de izquierda”, o con una firme preocupación social, no puede convertir a los jóvenes en objeto de represión y muerte y en material transportable, por culpas de otros, de los dueños de los “antros”, a cárceles preventivas de las que saldrán luego del pago de multas. Clausurar esos sitios, castigar a corruptores de menores y corregir errores de funcionamiento de sitios de diversión masiva se puede hacer de diversas maneras, pero no transformando a las víctimas de un sistema social en entes masivamente ordeñables que por su valor pecuniario han de ser retenidos en estrecheces asfixiantes para que no dejen de pasar por la báscula burocrática.
El flanco conceptual que está dejando desprotegido Ebrard con sus tanteos cupulares ha sido de inmediato aprovechado por el ocupante de la Presidencia de la República, que ayer pegó en el Talón de Aquiles Ebrard Ortega: la criminalización de los jóvenes. Con el telón de fondo del lanzamiento de una campaña informativa “para una nueva vida”, el ocupante de Los Pinos planteó que se debe actuar “con mano firme” frente a los “verdaderos criminales”, pero no con los jóvenes o los adolescentes, pues constituye “un error criminalizar a quienes son sólo víctimas de una ambición y de una perversión criminal desmedidas”. Ése es el punto y en él habrán de insistir los panistas, sabedores de la importancia de que Ebrard se demore y se enrede, sin salir de lo “operativo”.
Por lo pronto, la “izquierda” que tiene el poder en la capital del país le ha permitido a Calderón asomarse a los medios para defender la importancia del desfile militar nacional contra el narcotráfico que ha provocado muchísimas más muertes, en general, y en particular de jóvenes asesinados por soldados en retenes. Si antes esa “izquierda” pudo salir adelante de escándalos de visos políticamente mortales, como el caso Bejarano, fue porque vio más allá de lo “operativo”. Hasta ahora, esa “izquierda” ha avanzado más allá que la derecha en cuanto a investigaciones y castigos a personajes participantes en actos reprobables. Pero poco se logrará, y sí, en cambio, se dejará camino abierto a los adversarios, si el gobernador capitalino permite venganzas del procurador de justicia contra el secretario de seguridad que le había arrebatado el mando único policiaco y con quien mantenía largas y agrias diferencias, se empecina en culpar a un mando policiaco delegacional sin que hasta el momento se conozcan pruebas firmes de que haya ordenado el bloqueo de la salida de la discoteca, y sostiene en su cargo a quien diseñó o cuando menos aprobó la realización cotidiana de “operativos” contra jóvenes. Más se defendería a la antes citada izquierda entrecomillada si los entrampados o, más precisamente, el entrampado Ebrard, se liberan y tienden la vista hacia horizontes de verdadera política popular y no se consumen a fuego lento en sus propios operativos.
Astillas
Respecto a las denuncias, reproducidas aquí en días pasados, de que en dos comunidades de Chiapas hay casos de encefalitis equina, la oficina de comunicación social de la secretaría federal de agricultura, ganadería y conexos, hace saber a esta columna que “desde 1999 no se ha tenido en la región evidencias de este virus”, que la delegación de la Sagarpa en Chiapas ya está en contacto con los ganaderos locales y que hay “un lote de vacunas para atender focalmente a los semovientes en caso de ser necesario”... Y, mientras este domingo se trazan nuevas líneas de resistencia a la privatización petrolera, ¡hasta el próximo lunes!
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/27/index.php?section=opinion&article=004o1pol
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx
■ Oil Divine
■ Campaña petrolizada
■ Lo conceptual y lo operativo
El panismo no ha podido esconder por mucho tiempo el verdadero móvil de la más reciente de sus campañas contra Marcelo Ebrard. No es una genuina indignación por lo fatalmente sucedido en una discoteca popular, sino la utilización de la carga emotiva derivada de ese triste suceso para tratar de torpedear la consulta ciudadana sobre el petróleo que la administración formalmente izquierdista de la capital del país realizará dentro de un mes. Ayer lo soltó el heredero menor de las poses teatrales del dieguismo barbado, el fallido perseguidor de corruptelas federales, Germán Martínez, que se lanzó contra Ebrard por los sabidos motivos de la News Divine pero, sobre todo, porque, dice, este funcionario se distrae de sus tareas sustanciales por andar metido en argüendes como la citada consulta energetizada.
La petrolización panista del asunto sucedido en la delegación Gustavo A. Madero forma parte de un amplio proyecto calderónico de “recuperación” de espacios electorales en la capital del país, pero la contraparte afectada, el perredismo o, para no entrar en el pantano de las corrientes partidistas y sus mezquindades, el ebrardismo, no parece rápido ni eficaz en la construcción de su defensa. Un punto central de lo sucedido la tarde del pasado 20 está en lo conceptual y no en lo operativo. Cierto es que cualquier acto de gobierno puede salirse de cauce y tener consecuencias trágicas que serían responsabilidad de los mandos inmediata y personalmente involucrados en el “operativo” y no de los jefes superiores y distantes que muy probablemente estarían de acuerdo con el fondo de lo actuado pero no con las formas erróneas y, en el caso, criminales.
Pero lo sucedido en la avenida Eduardo Molina de la capital del país no fue solamente un error de forma, sino de fondo, pues lo que esa tarde se vivió fue la aplicación de una política de castigo a los jóvenes y adolescentes que acudieron a una discoteca de funcionamiento toleradamente irregular y, de paso (en términos que evocan el clásico “apretón” para posteriores “arreglos”), al dueño y administrador del ínfimo espacio de diversión. Es decir, un gobierno “de izquierda” realizó un “operativo” de extorsión y maltrato a jóvenes de zonas de bajos ingresos que terminó trágicamente pero que, de otra manera, habría formado parte del silencioso conjunto de “más de 2 mil 500 operativos” similares, “todos con saldo blanco” que el secretario Joel Ortega dice haber realizado antes. Una administración “de izquierda”, o con una firme preocupación social, no puede convertir a los jóvenes en objeto de represión y muerte y en material transportable, por culpas de otros, de los dueños de los “antros”, a cárceles preventivas de las que saldrán luego del pago de multas. Clausurar esos sitios, castigar a corruptores de menores y corregir errores de funcionamiento de sitios de diversión masiva se puede hacer de diversas maneras, pero no transformando a las víctimas de un sistema social en entes masivamente ordeñables que por su valor pecuniario han de ser retenidos en estrecheces asfixiantes para que no dejen de pasar por la báscula burocrática.
El flanco conceptual que está dejando desprotegido Ebrard con sus tanteos cupulares ha sido de inmediato aprovechado por el ocupante de la Presidencia de la República, que ayer pegó en el Talón de Aquiles Ebrard Ortega: la criminalización de los jóvenes. Con el telón de fondo del lanzamiento de una campaña informativa “para una nueva vida”, el ocupante de Los Pinos planteó que se debe actuar “con mano firme” frente a los “verdaderos criminales”, pero no con los jóvenes o los adolescentes, pues constituye “un error criminalizar a quienes son sólo víctimas de una ambición y de una perversión criminal desmedidas”. Ése es el punto y en él habrán de insistir los panistas, sabedores de la importancia de que Ebrard se demore y se enrede, sin salir de lo “operativo”.
Por lo pronto, la “izquierda” que tiene el poder en la capital del país le ha permitido a Calderón asomarse a los medios para defender la importancia del desfile militar nacional contra el narcotráfico que ha provocado muchísimas más muertes, en general, y en particular de jóvenes asesinados por soldados en retenes. Si antes esa “izquierda” pudo salir adelante de escándalos de visos políticamente mortales, como el caso Bejarano, fue porque vio más allá de lo “operativo”. Hasta ahora, esa “izquierda” ha avanzado más allá que la derecha en cuanto a investigaciones y castigos a personajes participantes en actos reprobables. Pero poco se logrará, y sí, en cambio, se dejará camino abierto a los adversarios, si el gobernador capitalino permite venganzas del procurador de justicia contra el secretario de seguridad que le había arrebatado el mando único policiaco y con quien mantenía largas y agrias diferencias, se empecina en culpar a un mando policiaco delegacional sin que hasta el momento se conozcan pruebas firmes de que haya ordenado el bloqueo de la salida de la discoteca, y sostiene en su cargo a quien diseñó o cuando menos aprobó la realización cotidiana de “operativos” contra jóvenes. Más se defendería a la antes citada izquierda entrecomillada si los entrampados o, más precisamente, el entrampado Ebrard, se liberan y tienden la vista hacia horizontes de verdadera política popular y no se consumen a fuego lento en sus propios operativos.
Astillas
Respecto a las denuncias, reproducidas aquí en días pasados, de que en dos comunidades de Chiapas hay casos de encefalitis equina, la oficina de comunicación social de la secretaría federal de agricultura, ganadería y conexos, hace saber a esta columna que “desde 1999 no se ha tenido en la región evidencias de este virus”, que la delegación de la Sagarpa en Chiapas ya está en contacto con los ganaderos locales y que hay “un lote de vacunas para atender focalmente a los semovientes en caso de ser necesario”... Y, mientras este domingo se trazan nuevas líneas de resistencia a la privatización petrolera, ¡hasta el próximo lunes!
http://www.jornada.unam.mx/2008/06/27/index.php?section=opinion&article=004o1pol
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
