lunes, 9 de junio de 2008

Afortunado · Hernández


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Con todo amarrado · Rocha

Préstamo a Televisa · Helguera


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Editorial

Consulta petrolera: los dos bandos
Conforme avanza la convocatoria a una consulta ciudadana en torno de la iniciativa privatizadora de la industria petrolera enviada en abril pasado por el Ejecutivo federal al Senado de la República, y a medida que en el debate convocado por esa instancia legislativa se muestra la incapacidad del calderonismo para argumentar la propuesta en función del interés nacional, el grupo en el poder diversifica sus frentes de ataque al ejercicio de auscultación popular propuesto por los ciudadanos, representantes y organismos civiles que confluyen en la defensa del petróleo.

En el segundo de esos frentes las más de 200 organizaciones sociales, sindicales y populares que confluyen en el Diálogo Nacional señalaron ayer que la iniciativa presidencial es contraria a la Constitución y demandaron la realización de la consulta ciudadana, en los términos estipulados por el artículo 26 de la Carta Magna.

Del lado gubernamental, a la campaña contra la consulta referida se sumaron ayer, con distintos enfoques, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) y la Arquidiócesis de México. Con un razonamiento extraño, el primero atribuyó la fuerza que ha cobrado la convocatoria a la consulta popular a que el debate senatorial ha “confundido” a los legisladores, lo cual representa una singular descalificación al criterio y al entendimiento de senadores y diputados; con ello, la entidad patronal pareciera sugerir que éstos carecen de la madurez mental requerida para escuchar a quienes desautorizan, con argumentos legales, políticos, económicos y técnicos, el intento por desmantelar la industria petrolera nacional y entregar sus porciones más lucrativas a las trasnacionales de la energía. Con la misma debilidad conceptual que los defensores del proyecto calderonista, el CEESP introduce un dejo autoritario y antidemocrático, y reprocha que los senadores, en vez de aprobar en forma sumisa el proyecto del Ejecutivo federal, escuchen en alguna medida el clamor popular contra la privatización de la industria petrolera: “¿Cómo es posible que los que tienen la obligación de ver por nuestros intereses y tomar las mejores decisiones al respecto no lo hagan?”, se pregunta el organismo, sin preocuparse porque el posesivo “nuestros” deje ver con claridad que, para los ideólogos de la iniciativa privada, el Poder Legislativo debe estar al servicio de los empresarios.

Por su parte, el arzobispado capitalino aprovecha la circunstancia para formular reproches a toro pasado al gobierno capitalino y a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal por no haber realizado el año pasado una consulta ciudadana sobre la despenalización del aborto. De manera tangencial, y sin argumentos definidos contra el ejercicio democrático propuesto por el jefe del Gobierno en torno de la iniciativa petrolera privatizadora, los voceros de Norberto Rivera Carrera descalifican la convocatoria actual porque significa, en la opinión de la jerarquía eclesiástica metropolitana, “abrir un espacio inmenso de debates sobre un asunto sin mayor importancia”. En suma, sin decirlo con claridad, y más allá del resentimiento clerical por el laicismo y el espíritu republicano con que actuaron el Ejecutivo y el Legislativo del Distrito Federal para despenalizar el aborto, ha de entenderse que al arzobispado le resulta intrascendente la propuesta de privatización de la industria petrolera y que no tendría objeción si el Senado y la Cámara de Diputados la aprobaran sin recabar antes el sentir popular al respecto.

En contraste, Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal de las Casas, demandó que los legisladores, además de tomar en cuenta la opinión de quienes participan en los foros senatoriales, escuchen también “la voz del pueblo en general”. Asimismo, dio cuenta de la división que el tema ha generado en la jerarquía eclesiástica, toda vez que en la Comisión Episcopal de Pastoral Social “no hemos podido llegar a un consenso” para tomar una posición en la materia.

No es sólo en las filas del clero, por supuesto, donde ha desatado división y polarización la iniciativa privatizadora que Felipe Calderón envió al Senado hace dos meses. La propuesta ha generado, por lo que puede verse, una fractura política, acaso mayor a la que produjo la llegada del propio Calderón a la Presidencia, después de un proceso electoral caracterizado por las irregularidades y las intromisiones indebidas de Vicente Fox y de los poderes fácticos económicos, mediáticos y eclesiales. A contrapelo del discurso oficial que habla en nombre de un México imaginario, unido, armónico y perturbado sólo por unos cuantos críticos, el grupo en el poder se moviliza en varios frentes para impedir el ejercicio democrático de una consulta ciudadana sobre la privatización de la industria petrolera que pretende realizar el Ejecutivo federal, y deja ver la existencia de dos bandos enfrentados: el conglomerado oligárquico y antidemocrático que quisiera entregar sin mayores trámites el petróleo del país a grandes corporaciones, y el conjunto de organizaciones, movimientos y ciudadanos que, de manera fundamentada y cada vez más articulada, rechaza ese designio.
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Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Íntimo activismo

■ Felipe seduce a su equipo

■ Flacidez interparlamentaria

Algo debe andar mal en el frente calderónico para que, el pasado viernes, el comandante en jefe haya dedicado una hora y media al micrófono para explicar a la elite burocrática federal las líneas de trabajo que se supone deberían estar desarrollando sin dudas ni retraso desde un año y medio atrás y para conminarlos a que entiendan que forman parte de “un equipo” y navegan en “el mismo barco”. La extraña sesión consumió unas cinco horas, durante las cuales el ocupante de la Presidencia de la República y 950 funcionarios federales recordaron los “ejes” del trabajo a desarrollar. Calderón, en un tono que fluctuaba entre pedagógico, regañón y propagandístico (golpeando en ocasiones el atril con un dedo) les pidió tener “cero tolerancia” en materia de corrupción, “ponerse en los zapatos” de la gente común, y defender lo que realiza esta administración federal incluso “en el restaurante, la boda o el evento al que asistan”. La escuelita de Felipe se complementó con reuniones de trabajo que en oficinas de Palacio Nacional tuvieron los secretarios y altos funcionarios del calderonismo con sus subsecretarios y directores, después de las “dinámicas” con F.C., para “bajar” el mensaje del abogado michoacano y para que, “interactuando”, esos burócratas centrales llegaran a acuerdos internos para cumplir con lo exigido por su, al parecer, impaciente e insatisfecho gerente general.

La reunión interparlamentaria México-Estados Unidos también pareció tocada por el virus de la intrascendencia y la simulación. No hubo las posturas guerreras que algunos legisladores nativos habían sugerido que adoptarían y a lo más que se llegó fue a que los visitantes norteños dejaran en Monterrey una difusa especie de compromiso de que impulsarán correcciones en el Congreso estadunidense para que se atiendan los requiebros oratorios recientes de Mouriño y funciona- rios del bushismo pidiendo que no haya supervisiones ni certificaciones gringas luego de la entrega de 350 millones de dólares para “combatir al narcotráfico”. La ruta del Plan México, denominado oficialmente Iniciativa Mérida, es difusa e insegura, mientras el país entero continúa sumido en aguas de violencia extrema que en varias regiones confirman que las bandas de narcotraficantes, que han infiltrado las estructuras de poder político, tienen más fuerza y control de la que las declaraciones gubernamentales aceptan.

En el desierto político la Iglesia aprovecha para colocar sermones. A través de su órgano informativo, Desde la fe, la Arquidiócesis de la ciudad de México se preguntó “muy seriamente si los gobernantes de la capital realmente están comprometidos con la democracia o sólo la invocan cuando les conviene”, es decir, si “realmente les interesa el país cuando están hablando del petróleo o sólo es un pretexto para lograr sus fines políticos”. Los señalamientos del semanario oficial de la estructura que encabeza Norberto Rivera tienen como punto de referencia el enojo clerical porque los afanes consultivos petroleros no son los mismos que en su momento mostró el ebrardismo en materia de aborto.

López Obrador ha entrado, mientras tanto, en una fase que privilegia la organización regional y nacional rumbo a la consulta ciudadana que tanto irrita a los calderonistas por cuanto consideran que es una forma de tratar de “descarrilar” el dizque debate senatorial. Luego de torbellinos varios pareciera haberse instalado una especie de tregua entre las dos vertientes que se disputan el control del partido e incluso la conducción y la definición de la lucha en defensa del petróleo. Acosta Naranjo y Encinas se mantienen lejos de la oratoria flamígera y, luego del deplorable arreglo que dio a Izquierda Unida la secretaría de finanzas, se ha abierto un paréntesis en el enfrentamiento interno. La propuesta marcelina de hacer consulta en las ciudades del país sobre la privatización petrolera está resultando, además, una forma de hacer evidentes los compromisos reales de los gobernadores llegados al poder bajo las siglas del PRD con la lucha social contra la privatización: la zacatecana Amalia García se pone más o menos en la frecuencia de Ebrard pero sin comprometerse plenamente aún; el michoacano Godoy se mantiene en la línea “prudente” de Cuauhtémoc Cárdenas, y el guerrerense Zeferino Torreblanca y el chiapaneco Juan Sabines mantienen pintada su raya en favor del calderonismo.

Astillas

Entrevistado por el diario español El País, Carlos Slim fue preguntado si apoya la apertura del mercado petrolero mexicano, y contestó: “Sería un error que Pemex y el país hicieran partícipes de la riqueza petrolera a otras empresas. Es una riqueza que está ahí, que hay que explotar, y para México debe ser una palanca de desarrollo (...) No es un problema de compartir la riqueza, sino de inversión activa en exploración y producción”... Agustín Ramírez es uno de los varios lectores que advirtieron una pifia en pasada columna referente a ceros y Bancos Felipillos: “el número entero que mencionas, obviamente debe estar a la izquierda y no a la derecha, como escribiste. Por otra parte, el tricolor es mucho, pero mucho, más que el fiel de la balanza. Como se ven venir las cosas, la alternancia completará su primer ciclo en julio de 2012. Los poderes de facto realizarán nuevamente el paso de la muerte para retornar a su montura original. Los problemas de la gente están cada vez más marginados de los asuntos partidarios y de los sainetes electorales... Eugenio del Valle escribe desde algún lugar de Europa sobre el tema de los energéticos, enfatizando que no debe dejarse de lado el tema de las energías renovables que en una década o década y media más “entrarán en pleno funcionamiento; actualmente leo que son empresas privadas las que están incursionando en la instalación de celdas solares y campos eólicos en México. Ese punto ya se venía desarrollando por Felipe Calderón desde que estaba en la Secretaría de Energía, con particulares, por supuesto. Sería grave no tomar medidas en el asunto y no exigir que sea nuestra la tecnología a desarrollar”... ¡Hasta mañana, mientras hoy llega al DF la caravana minera!

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Rayuela

Lecciones de humanidad:
A Dios alabando y con la migra dando.

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