Guillermo Almeyra
Bolivia, momento decisivo
La historia de Bolivia es trágica y sus vecinos se llevaron un pedazo de su territorio (Chile la costa del Pacífico y la salida al mar, Brasil, el territorio de Acre, Argentina, parte de Tarija) mientras las trasnacionales se llevaban sus riquezas y los países más industrializados, sus ciudadanos, como mano de obra barata. Ahora, con la complicidad de las trasnacionales y de Estados Unidos, los sectores capitalistas agroindustriales que controlan el departamento de Santa Cruz y el Oriente boliviano, con el apoyo de soyeros y ganaderos argentinos y brasileños, buscan imponer un referéndum secesionista y racista que les dé la posibilidad de tener una política exterior propia, el control de la justicia local, el de los recursos naturales y los ingresos de la zona y fuerzas armadas propias: o sea, en nombre de la autonomía, un poder independiente del de La Paz. El referéndum ha sido declarado ilegal por el Poder Judicial boliviano y no es reconocido por ningún miembro de la OEA y se le impondrá por la fuerza a los indígenas guaraníes y collas (emigrados a Santa Cruz en busca de trabajo), que se abstendrán o votarán en contra a pesar de la presión de los grupos fascistas. Los empresarios y hacendados cruceños dicen ser “orgullosamente mestizos”, pero en la realidad no son cholos, son blancos, k’aras, y particularmente de origen croata o alemán, y no tolerarían jamás ni la unión de sus hijas rubias con indios, a los que califican de “llamas”, ni el mestizaje resultante. A la lucha de clases en Bolivia se le agrega pues el racismo y la confrontación cultural. Mientras los indígenas quieren una nación pluriétnica y pluricultural, los k’aras, que integran las clases dominantes, y muchos mestizos buscan en cambio devolver a los pueblos originarios al subsuelo donde estuvieron recluidos durante casi toda la historia independiente del país.
Aunque el gobierno tiene mayoría indígena y es progresista, el Estado boliviano, esa condensación de las relaciones de fuerzas entre el capital y los oprimidos que se establece mediante la lucha de las clases, en lo esencial no ha cambiado y la burocracia mestiza, inepta y corrupta desde siempre, y los aparatos culturales y los aparatos de represión, son el teatro de esa continua lucha de clases, mientras continúan sirviendo al capital, en general, y a los capitalistas pertenecientes a la fracción de más peso en las clases dominantes (los grandes capitalistas extranjeros) en particular. Por eso el gobierno no tiene en sus manos el poder del Estado y desconfía de las fuerzas armadas, que están divididos horizontalmente (según las clases a las que pertenecen soldados y alta oficialidad) y verticalmente (entre los que quieren mantener los privilegios de los que no son indígenas, y por lo tanto se apoyan en la embajada yanqui, y los que aspiran a construir un país libre e independiente).
El gobierno disuadió a su base social y de masas, que está en el altiplano, de movilizarse hacia Santa Cruz, a aplastar la secesión, porque eso era posible, pero habría provocado combates y muertes (y enfrentamientos de La Paz con los países que respaldan a “sus” soyeros y ganaderos) y, además, habría planteado cómo mantener la ocupación de un territorio donde la mayoría de la población es hostil y tiene otra base étnica. No habrá, pues, grandes enfrentamientos, y la reacción logrará hacer su referéndum ilegal y racista y triunfar en el mismo por amplia mayoría. Pero, cuando envalentonada quiera sacar provecho de esta victoria pírrica, ¿qué pasará en el segundo round de este combate? Porque ahora, por voluntad conciliadora de Evo Morales, se ha conseguido apenas una tregua durante la cual el presidente ha reforzado su apoyo al estatizar las empresas petroleras (reforzando al mismo tiempo la separación entre el sector nacionalista de las fuerzas armadas y los reaccionarios, que quieren derribar del poder al estatizador amenazando así, de paso, las propias estatizaciones y medidas sociales progresistas).
Por la misma razón que hace que los cerdos no vuelen, las oligarquías argentina, brasileña, cruceña y de la Media Luna oriental boliviana no aceptarán jamás un gobierno “de indios”, “de llamas”, que intenta hacer una reforma agraria, crear una amplia agricultura campesina en sus regiones y que atenta contra sus privilegios de siempre. Los terratenientes cruceños rechazaron ya con la violencia la restitución de tierras a los guaraníes y saben que una agricultura campesina, de cultivos múltiples de alimentos, les quitaría la mano de obra barata, cambiaría la composición étnica de la zona, daría mayor peso político a Evo Morales manteniendo la utilización nacional de los recursos naturales situados en la Media Luna y reduciría la expansión soyera. Por lo tanto, se preparan para el choque frontal, apuestan al golpe contra Evo Morales y a la intervención estadunidense, tratan de dividir a las fuerzas armadas. La oligarquía de São Paulo, en los años 30, llegó a una guerra contra el resto de la Federación para separarse porque no quería seguir subsidiando a las demás regiones: fue derrotada militarmente y Brasil, unido, es hoy un país fuerte. Bolivia sólo lo será si se impone a los secesionistas. Pero eso exige una movilización de los campesinos, orientales y del altiplano, una gran reforma agraria reforzada por una marcha hacia Oriente, firmeza del gobierno en la utilización del aparato del Estado y una política especial para conquistar las mentes de los soldados, suboficiales y los oficiales nacionalistas, así como una campaña diplomática preventiva para quitarles el apoyo externo a los escisionistas y evitar la inevitable campaña de desinformación que presentará a Evo Morales como “dictador” si decide hacer cumplir las leyes y la Constitución. Este es el momento de las decisiones, no el de la contemporización.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=opinion&article=016a1pol
domingo, 4 de mayo de 2008
5 de mayo de 1818: nace Karl Marx
5 de mayo de 1818: nace Karl Marx
Karl Heinrich2 Marx nace el 5 de mayo de 18183 en Trier (Treveris, la capital del impero de Carlomagno, y fundada por los romanos de los cuales se guardan con predilección las antiguas ruinas de la ciudad antigua en 2000 años), en una casa de dos pisos con un patio interior todavía existente (y que se sitúa hoy en la “calle Karl Marx” de la indicada ciudad), propia de una familia de la pequeña burguesía prusiana. Su padre, Heinrich Marx, abogado de formación y burócrata del Estado luterano, de antigua familia judía (el abuelo de Marx fue el rabino de Trier, lo mismo que un hermano menor de su padre), era un ilustrado, que se casó con Henriette Pressburg (igualmente de una familia de rabinos holandeses por siglos). El 24 de agosto de 1824 se bautiza luterano, obligación que su padre (burócrata prusiano) debió realizar bajo presión. Su madre permaneció judía hasta su muerte.
El joven Marx estudió la preparatoria en el colegio Spee, en memoria de un famoso jesuita progresista y crítico político de comienzo del siglo XIX. En 1835 pasa su examen de bachillerato manifestando ya profundas convicciones éticas. En su “examen de alemán”, contra I. Kant, expresa que “la virtud no es el engendro de una dura doctrina de deberes”; por el contrario, la ética exige al ser humano ser feliz y “el ser humano más feliz es el que ha sabido hacer felices a los más”. Por ello, la ética enseña “que el ideal al que todos aspiran es el ofrecerse en sacrificio por la humanidad”. ¡Y tenía Marx sólo 17 años!
Estudió derecho en el momento todavía de gran brillo de Berlín, poco después de la muerte de Hegel. En 1841, en el mismo año en que Schelling criticó frontalmente a este gran filósofo (en presencia de más de 500 estudiantes, entre los que estaban Kierkegaard, Engels, Feuerbach, Savigny, y tantos otros), Marx presentaba su tesis doctoral, pero en filosofía (y no en derecho) en la Universidad de Jena. En ella habla del dios fenicio: “¿No ha reinado el antiguo Moloch?” Años después, en 1855, expresará todavía que “es sabido que los señores de Tiro y Cartago no aplacaban la cólera de los dioses sino sacrificándoles... niños pobres comprados para arrojarlos a los brazos ígneos de Moloch”. Cinco años antes, le escribía una carta a Engels comunicándole la muerte de su hijito Enrique Guido, muerto antes de un año de edad en su pobrísimo y frío departamento de dos habitaciones en Londres: “El pobre niño ha sido un sacrificio a la misère burguesa”.
Marx pasará en 1842 a la crítica política, todavía desde la religión, bajo la temática del fetichismo. Como el fundamento del Estado para Hegel era la religión luterana del emperador prusiano, había que comenzar con la crítica del fundamento (la religión) para criticar al Estado (la política). Se trata de la crítica de la cristiandad, como la denominará Kierkegaard. Es decir, el cristianismo se había confundido desde Constantino, en el siglo IV, con el imperio. Por ello Marx indicará (en el número 179 de la Gaceta de Colonia): “Ustedes quieren un Estado cristiano... Lean la obra de San Agustín De Civitate Dei y de los demás padres de la iglesia... y vuelvan y dígannos cuál es ese Estado cristiano”. La crítica política sabe que no puede haber, ni para los cristianos, un Estado cristiano.
En 1843 pasa de la crítica religiosa de la política a la economía política. En La cuestión judía se pregunta, como buen judío (porque siempre se autointerpretó como judío), pero siguiendo la tradición de los profetas que supieron criticar a su propio pueblo: “¿cuál es el culto mundano que el judío practica? La usura. ¿Cuál su dios mundano? El dinero” –es decir, Mamón, Moloch.
En su exilio en París, ahora sí y por primera vez, Marx se lanza al estudio de la economía política. Descubre que la fundamentación última de la acción política es material, si por “materia” se entiende el “contenido” de toda praxis cuya referencia es siempre la afirmación y reproducción de la vida humana.
Le tocará todavía huir a Bruselas; escribir la obra maestra de política y economía que clarifica la “línea” estratégica a los movimientos llamados “comunistas” dentro de los sindicatos y nacientes partidos políticos obreros de Europa. Lo de “partido” del “Manifiesto del partido comunista” no debe entenderse en el sentido actual. Se trata en cambio de las orientaciones práctico-estratégicas de las “corrientes” comunistas de esos sindicatos y partidos.
En 1849 se encuentra Marx definitivamente en Londres, habiendo sido expulsado ahora de Bruselas. Allí permanecerá, a excepción de cortos periodos en Alemania, hasta su muerte. Será tiempo de intenso trabajo intelectual en la mejor biblioteca económica de Europa, la del Museo Británico. Allí diariamente llenará más de 120 cuadernos de apuntes, escribirá cientos y cientos de cartas, cientos de artículos, algunos pocos libros y millares de hojas manuscritas que todavía no terminan de editarse. Sin embargo, todo ese gigantesco trabajo culminó en un tomo de una obra inconclusa y publicada en 1867: El capital. Fue, y sigue siendo, la crítica más articulada del sistema capitalista, donde se demuestra la imposibilidad de ese sistema en el largo plazo, por ser destructor de la vida en la naturaleza y de la humanidad. Ante los efectos negativos crecientes actuales, en gran parte irreversible del capitalismo en su fase neoliberal, su libro retorna, crece, vuelve a reconocérselo como una de las obras clásicas de la historia de la humanidad.
El mismo Marx manifestó el sentido ético de su obra cuando escribió: “Todo el tiempo que podía consagrar al trabajo debí reservarlo a mi obra, a la cual he sacrificado mi salud, mi alegría de vivir y mi familia –escribía el 30 de abril de 1867. Si fuéramos animales podríamos naturalmente dar la espalda a los sufrimientos de la humanidad para ocuparnos de nuestro propio pellejo. Pero me hubiera considerado poco práctico de haber muerto sin al menos haber terminado el manuscrito de mi libro”.
Desde su juventud (“hacer felices a los más”) hasta su muerte (evitar “los sufrimientos de la humanidad”) Marx pensó lo mismo, es decir, que había que luchar para que los sistemas de injusticia fueran superados en un “Reino de la Libertad”, del pleno desarrollo de la capacidades creativas, aun estéticas, del ser humano. Al sufrimiento de los oprimidos había que negarlo y transformarlo, en un nuevo sistema, en felicidad.
1. Filósofo
2. Una pequeña anécdota. Mi bisabuelo, Johannes Kaspar Dussel, un ebanista emigrante socialista alemán en Buenos Aires en 1870, puso a su primer hijo el nombre de Carlos (Karl), y a su segundo hijo, mi abuelo, Enrique (Heinrich). Los primogénitos nos llamamos, después y por esta causa, “Enrique”, adoptando así el segundo nombre de Marx.
3. Desde el miércoles 7 de mayo a las 12 horas se comenzará un ciclo de conferencias de tres días en el auditorio Antonio Caso (junto a la Torre II de Humanidades) de la UNAM, consagrado a recordar este 120 aniversario (ver el programa de este ciclo en la portada de la página electrónica de la UNAM, www.unam.mx).
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=opinion&article=015a1pol
Karl Heinrich2 Marx nace el 5 de mayo de 18183 en Trier (Treveris, la capital del impero de Carlomagno, y fundada por los romanos de los cuales se guardan con predilección las antiguas ruinas de la ciudad antigua en 2000 años), en una casa de dos pisos con un patio interior todavía existente (y que se sitúa hoy en la “calle Karl Marx” de la indicada ciudad), propia de una familia de la pequeña burguesía prusiana. Su padre, Heinrich Marx, abogado de formación y burócrata del Estado luterano, de antigua familia judía (el abuelo de Marx fue el rabino de Trier, lo mismo que un hermano menor de su padre), era un ilustrado, que se casó con Henriette Pressburg (igualmente de una familia de rabinos holandeses por siglos). El 24 de agosto de 1824 se bautiza luterano, obligación que su padre (burócrata prusiano) debió realizar bajo presión. Su madre permaneció judía hasta su muerte.
El joven Marx estudió la preparatoria en el colegio Spee, en memoria de un famoso jesuita progresista y crítico político de comienzo del siglo XIX. En 1835 pasa su examen de bachillerato manifestando ya profundas convicciones éticas. En su “examen de alemán”, contra I. Kant, expresa que “la virtud no es el engendro de una dura doctrina de deberes”; por el contrario, la ética exige al ser humano ser feliz y “el ser humano más feliz es el que ha sabido hacer felices a los más”. Por ello, la ética enseña “que el ideal al que todos aspiran es el ofrecerse en sacrificio por la humanidad”. ¡Y tenía Marx sólo 17 años!
Estudió derecho en el momento todavía de gran brillo de Berlín, poco después de la muerte de Hegel. En 1841, en el mismo año en que Schelling criticó frontalmente a este gran filósofo (en presencia de más de 500 estudiantes, entre los que estaban Kierkegaard, Engels, Feuerbach, Savigny, y tantos otros), Marx presentaba su tesis doctoral, pero en filosofía (y no en derecho) en la Universidad de Jena. En ella habla del dios fenicio: “¿No ha reinado el antiguo Moloch?” Años después, en 1855, expresará todavía que “es sabido que los señores de Tiro y Cartago no aplacaban la cólera de los dioses sino sacrificándoles... niños pobres comprados para arrojarlos a los brazos ígneos de Moloch”. Cinco años antes, le escribía una carta a Engels comunicándole la muerte de su hijito Enrique Guido, muerto antes de un año de edad en su pobrísimo y frío departamento de dos habitaciones en Londres: “El pobre niño ha sido un sacrificio a la misère burguesa”.
Marx pasará en 1842 a la crítica política, todavía desde la religión, bajo la temática del fetichismo. Como el fundamento del Estado para Hegel era la religión luterana del emperador prusiano, había que comenzar con la crítica del fundamento (la religión) para criticar al Estado (la política). Se trata de la crítica de la cristiandad, como la denominará Kierkegaard. Es decir, el cristianismo se había confundido desde Constantino, en el siglo IV, con el imperio. Por ello Marx indicará (en el número 179 de la Gaceta de Colonia): “Ustedes quieren un Estado cristiano... Lean la obra de San Agustín De Civitate Dei y de los demás padres de la iglesia... y vuelvan y dígannos cuál es ese Estado cristiano”. La crítica política sabe que no puede haber, ni para los cristianos, un Estado cristiano.
En 1843 pasa de la crítica religiosa de la política a la economía política. En La cuestión judía se pregunta, como buen judío (porque siempre se autointerpretó como judío), pero siguiendo la tradición de los profetas que supieron criticar a su propio pueblo: “¿cuál es el culto mundano que el judío practica? La usura. ¿Cuál su dios mundano? El dinero” –es decir, Mamón, Moloch.
En su exilio en París, ahora sí y por primera vez, Marx se lanza al estudio de la economía política. Descubre que la fundamentación última de la acción política es material, si por “materia” se entiende el “contenido” de toda praxis cuya referencia es siempre la afirmación y reproducción de la vida humana.
Le tocará todavía huir a Bruselas; escribir la obra maestra de política y economía que clarifica la “línea” estratégica a los movimientos llamados “comunistas” dentro de los sindicatos y nacientes partidos políticos obreros de Europa. Lo de “partido” del “Manifiesto del partido comunista” no debe entenderse en el sentido actual. Se trata en cambio de las orientaciones práctico-estratégicas de las “corrientes” comunistas de esos sindicatos y partidos.
En 1849 se encuentra Marx definitivamente en Londres, habiendo sido expulsado ahora de Bruselas. Allí permanecerá, a excepción de cortos periodos en Alemania, hasta su muerte. Será tiempo de intenso trabajo intelectual en la mejor biblioteca económica de Europa, la del Museo Británico. Allí diariamente llenará más de 120 cuadernos de apuntes, escribirá cientos y cientos de cartas, cientos de artículos, algunos pocos libros y millares de hojas manuscritas que todavía no terminan de editarse. Sin embargo, todo ese gigantesco trabajo culminó en un tomo de una obra inconclusa y publicada en 1867: El capital. Fue, y sigue siendo, la crítica más articulada del sistema capitalista, donde se demuestra la imposibilidad de ese sistema en el largo plazo, por ser destructor de la vida en la naturaleza y de la humanidad. Ante los efectos negativos crecientes actuales, en gran parte irreversible del capitalismo en su fase neoliberal, su libro retorna, crece, vuelve a reconocérselo como una de las obras clásicas de la historia de la humanidad.
El mismo Marx manifestó el sentido ético de su obra cuando escribió: “Todo el tiempo que podía consagrar al trabajo debí reservarlo a mi obra, a la cual he sacrificado mi salud, mi alegría de vivir y mi familia –escribía el 30 de abril de 1867. Si fuéramos animales podríamos naturalmente dar la espalda a los sufrimientos de la humanidad para ocuparnos de nuestro propio pellejo. Pero me hubiera considerado poco práctico de haber muerto sin al menos haber terminado el manuscrito de mi libro”.
Desde su juventud (“hacer felices a los más”) hasta su muerte (evitar “los sufrimientos de la humanidad”) Marx pensó lo mismo, es decir, que había que luchar para que los sistemas de injusticia fueran superados en un “Reino de la Libertad”, del pleno desarrollo de la capacidades creativas, aun estéticas, del ser humano. Al sufrimiento de los oprimidos había que negarlo y transformarlo, en un nuevo sistema, en felicidad.
1. Filósofo
2. Una pequeña anécdota. Mi bisabuelo, Johannes Kaspar Dussel, un ebanista emigrante socialista alemán en Buenos Aires en 1870, puso a su primer hijo el nombre de Carlos (Karl), y a su segundo hijo, mi abuelo, Enrique (Heinrich). Los primogénitos nos llamamos, después y por esta causa, “Enrique”, adoptando así el segundo nombre de Marx.
3. Desde el miércoles 7 de mayo a las 12 horas se comenzará un ciclo de conferencias de tres días en el auditorio Antonio Caso (junto a la Torre II de Humanidades) de la UNAM, consagrado a recordar este 120 aniversario (ver el programa de este ciclo en la portada de la página electrónica de la UNAM, www.unam.mx).
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El abrazo de Judas
Cuando Rubén Jaramillo decidió tomar las armas, en 1943, afirmó que lo hacía “convencido de que ante este gobierno, hablar en favor de los campesinos, como es digno, es un crimen.” Jaramillo llevaba varios años defendiendo los derechos de los cañeros del ingenio de Zacatepec donde, en 1938, había sido presidente del consejo de esa cooperativa. Pero a partir de 1940, sus gestiones se enfrentaban cada vez más a las represalias del gerente, cuyos pistoleros atentaron en varias ocasiones contra la vida del veterano zapatista.
Fue así como se inició el primer levantamiento armado de los jaramillistas, quienes inicialmente recurrieron a la clandestinidad como autodefensa, pero que se fueron radicalizando conforme se incrementó la represión del Estado. En varios momentos distintos y con estrategias diferentes, intentaron luchar por vías legales. En 1944, su líder aceptó la amnistía del presidente Manuel Ávila Camacho, y en 1958 de Adolfo López Mateos. Ambos mandatarios les otorgaron salvoconductos, pero ninguno se comprometió a aplicar reformas que cambiaran la situación que produjo el levantamiento. Esta falta de voluntad oficial repercutiría profundamente en la trayectoria del movimiento.
Jaramillo aceptó las amnistías porque consideraba que le otorgaban un espacio para ampliar su lucha. En 1945, por ejemplo, formó el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM), y al año siguiente se postuló para gobernador de la entidad. Pero ante esta movilización legal, sus seguidores enfrentaron un Estado que usó la fuerza ilegal, y la represión los llevó nuevamente a la clandestinidad. Fue hasta 1951 que Jaramillo regresó a la vida pública, optando, una vez más, por la vía electoral, y se vuelvió a postular para gobernador en las elecciones de 1952.
Pero la represión a esta campaña llegó con más fuerza. En los comicios del 52 los jaramillistas se unieron al general Miguel Henríquez Guzmán, cuya candidatura para la Presidencia de la República suscitó grandes movilizaciones a escala nacional. Formados dentro del PRI, los líderes henriquistas que rompiendo filas con el partido oficial formaron la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM) prometieron un retorno a la política cardenista. Con este discurso lograron especial simpatía en el campo, una popularidad a la cual el Estado respondió con represión.
Los jaramillistas vivieron esta represión en carne propia. Los participantes en sus mítines fueron detenidos, las oficinas del PAOM saqueadas y los cuerpos sin vida de sus militantes empezaron a aparecer en las orillas de las carreteras. Un delegado del PAOM recuerda como, por “la situación que prevalecía de persecución, andábamos como Juárez, con la presidencia por dondequiera.”
La represión se generalizaría a escala nacional. En los días posteriores a las elecciones, varias localidades estuvieron en virtual estado de sitio, y la manifestación convocada por Henríquez Guzmán en la Alameda Central, para protestar por el fraude, fue reprimida con un saldo de varios muertos, decenas de heridos y unos 500 encarcelados. Esta pequeña masacre, sin embargo, ha desaparecido casi por completo de nuestra historia contemporánea.
La represión de 1952 da inicio a otro periodo de clandestinidad para los jaramillistas. Aun así, muestran su voluntad de participar dentro de la vía legal y Jaramillo acepta la amnistía de López Mateos. La reunión terminó con un abrazo, que luego sería recordado como “el abrazo de Judas”, ya que el hostigamiento gubernamental se inició casi de inmediato. Cuando los jaramillistas, después de obtener la autorización del Departamento Agrario, empezaron a colonizar los llanos de Michapa y Guarín, fueron despojados por el Ejército. Poco después, el 23 de mayo de 1962, un destacamento militar llegó a la casa de Jaramillo, en Tlaquiltenango, y lo secuestró junto con su mujer y sus tres hijos. Unas horas más tarde, los cuerpos de la familia entera fueron hallados en las afueras de Xochicalco. Todos con tiro de gracia.
Una de las características más sobresalientes del movimiento jaramillista fue su alternancia entre la vía legal y la vía armada, una muestra de sus orígenes en el zapatismo revolucionario y su integración a la política agrarista del cardenismo. En las casi dos décadas y media que duró el movimiento, estas dos tendencias coexistieron. Pero el jaramillismo se fue radicalizando a medida que el Estado cerró la opción legal no sólo con el uso de la represión, sino con una política que cada año hace la existencia campesina más precaria.
La lucha jaramillista ha dejado un rico legado histórico: la persistencia del zapatismo en Morelos, la atención a los grupos populares que dio el cardenismo y el punto de transición entre el agrarismo de la Revolución y las guerrillas que surgieron a partir de los 60. Para los grupos armados es un referente de la suerte que corren aquéllos que confían en la palabra del gobierno sin tomar las sufiecientes precauciones. No sorprende que, entre las guerrillas que surgieron en las décadas posteriores, las iniciativas de diálogo ofrecidas por el gobierno federal sean vista con desconfianza.
* Profesora del Dartmouth College. Su libro Rural resistance in the land of Zapata: the jaramillista movement and the myth of the pax-priísta, 1940-1962, publicado por Duke University Press, aparecerá en octubre de este año.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=opinion&article=008a1pol
Fue así como se inició el primer levantamiento armado de los jaramillistas, quienes inicialmente recurrieron a la clandestinidad como autodefensa, pero que se fueron radicalizando conforme se incrementó la represión del Estado. En varios momentos distintos y con estrategias diferentes, intentaron luchar por vías legales. En 1944, su líder aceptó la amnistía del presidente Manuel Ávila Camacho, y en 1958 de Adolfo López Mateos. Ambos mandatarios les otorgaron salvoconductos, pero ninguno se comprometió a aplicar reformas que cambiaran la situación que produjo el levantamiento. Esta falta de voluntad oficial repercutiría profundamente en la trayectoria del movimiento.
Jaramillo aceptó las amnistías porque consideraba que le otorgaban un espacio para ampliar su lucha. En 1945, por ejemplo, formó el Partido Agrario Obrero Morelense (PAOM), y al año siguiente se postuló para gobernador de la entidad. Pero ante esta movilización legal, sus seguidores enfrentaron un Estado que usó la fuerza ilegal, y la represión los llevó nuevamente a la clandestinidad. Fue hasta 1951 que Jaramillo regresó a la vida pública, optando, una vez más, por la vía electoral, y se vuelvió a postular para gobernador en las elecciones de 1952.
Pero la represión a esta campaña llegó con más fuerza. En los comicios del 52 los jaramillistas se unieron al general Miguel Henríquez Guzmán, cuya candidatura para la Presidencia de la República suscitó grandes movilizaciones a escala nacional. Formados dentro del PRI, los líderes henriquistas que rompiendo filas con el partido oficial formaron la Federación de Partidos del Pueblo Mexicano (FPPM) prometieron un retorno a la política cardenista. Con este discurso lograron especial simpatía en el campo, una popularidad a la cual el Estado respondió con represión.
Los jaramillistas vivieron esta represión en carne propia. Los participantes en sus mítines fueron detenidos, las oficinas del PAOM saqueadas y los cuerpos sin vida de sus militantes empezaron a aparecer en las orillas de las carreteras. Un delegado del PAOM recuerda como, por “la situación que prevalecía de persecución, andábamos como Juárez, con la presidencia por dondequiera.”
La represión se generalizaría a escala nacional. En los días posteriores a las elecciones, varias localidades estuvieron en virtual estado de sitio, y la manifestación convocada por Henríquez Guzmán en la Alameda Central, para protestar por el fraude, fue reprimida con un saldo de varios muertos, decenas de heridos y unos 500 encarcelados. Esta pequeña masacre, sin embargo, ha desaparecido casi por completo de nuestra historia contemporánea.
La represión de 1952 da inicio a otro periodo de clandestinidad para los jaramillistas. Aun así, muestran su voluntad de participar dentro de la vía legal y Jaramillo acepta la amnistía de López Mateos. La reunión terminó con un abrazo, que luego sería recordado como “el abrazo de Judas”, ya que el hostigamiento gubernamental se inició casi de inmediato. Cuando los jaramillistas, después de obtener la autorización del Departamento Agrario, empezaron a colonizar los llanos de Michapa y Guarín, fueron despojados por el Ejército. Poco después, el 23 de mayo de 1962, un destacamento militar llegó a la casa de Jaramillo, en Tlaquiltenango, y lo secuestró junto con su mujer y sus tres hijos. Unas horas más tarde, los cuerpos de la familia entera fueron hallados en las afueras de Xochicalco. Todos con tiro de gracia.
Una de las características más sobresalientes del movimiento jaramillista fue su alternancia entre la vía legal y la vía armada, una muestra de sus orígenes en el zapatismo revolucionario y su integración a la política agrarista del cardenismo. En las casi dos décadas y media que duró el movimiento, estas dos tendencias coexistieron. Pero el jaramillismo se fue radicalizando a medida que el Estado cerró la opción legal no sólo con el uso de la represión, sino con una política que cada año hace la existencia campesina más precaria.
La lucha jaramillista ha dejado un rico legado histórico: la persistencia del zapatismo en Morelos, la atención a los grupos populares que dio el cardenismo y el punto de transición entre el agrarismo de la Revolución y las guerrillas que surgieron a partir de los 60. Para los grupos armados es un referente de la suerte que corren aquéllos que confían en la palabra del gobierno sin tomar las sufiecientes precauciones. No sorprende que, entre las guerrillas que surgieron en las décadas posteriores, las iniciativas de diálogo ofrecidas por el gobierno federal sean vista con desconfianza.
* Profesora del Dartmouth College. Su libro Rural resistance in the land of Zapata: the jaramillista movement and the myth of the pax-priísta, 1940-1962, publicado por Duke University Press, aparecerá en octubre de este año.
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A punto de caer la última barrera a la siembra de maíz transgénico

Integrantes de Greenpeace durante una protesta
Foto: José Carlo González
■ Existe el riesgo de que se utilice a partir del próximo ciclo agrícola, asegura especialista
A punto de caer la última barrera a la siembra de maíz transgénico
■ Un reglamento emitido por el gobierno durante las vacaciones de Semana Santa, en proceso de aprobación definitiva, permite la liberación de organismos genéticamente modificados
Susana González G.
Los permisos para el cultivo de maíz transgénico serán una realidad inmediata si el gobierno federal logra la aprobación de un mero “acuerdo administrativo” sobre el Régimen de Protección Especial del Maíz, aun cuando contravenga la Ley de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM) y la misma Constitución, advirtieron representantes de organizaciones civiles y especialistas en el tema.
Hay prisa por lograr dicho acuerdo, dijeron, debido a las presiones e intereses de las grandes empresas trasnacionales de alimentos, como Monsanto, que requieren obtener dichos permisos antes de que venzan las patentes sobre el uso de material genéticamente modificable, con los que obtienen grandes ganancias en el mundo.
Lo más ilógico del caso, a juicio de especialistas consultados por este diario, es que el gobierno del presidente Felipe Calderón insista en lograr la autorización para los cultivos transgénicos con el argumento de incrementar la producción de maíz, cuando sin necesidad de dicha tecnología se logró elevar en 25 por ciento la producción del grano en los pasados dos años (25 millones de toneladas), según cifras de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). Datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos mencionan que la producción de maíz en México repuntó en ciclo 2006-2007 respecto al periodo previo (ver gráfica).
El acuerdo controversial
El 18 de marzo pasado, la Ley de Bioseguridad para Organismos Genéticamente Modificados (LBOGB) cumplió tres años de haber sido aprobada, mientras que su reglamento fue emitido por el Ejecutivo federal el 14 de marzo de este año, durante la temporada vacacional de Semana Santa.
El último artículo del reglamento –el número 65, conformado por ocho puntos transitorios–, se refiere al “Régimen de Protección Especial del Maíz” y establece que a los 60 días de entrada en vigor del reglamento, Sagarpa y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) emitirán las disposiciones jurídicas relativas a la bioseguridad que sean “necesarias para resolver las solicitudes de permisos de liberación al ambiente del maíz genéticamente modificado”.
Para dar cumplimiento, ambas secretarías emitieron “un acuerdo” –seis páginas con 17 puntos–, que provocó la indignación y alerta de organizaciones civiles, ambientalistas y campesinas, ya que sólo enlista una serie de medidas de seguridad, monitoreo, inspección, vigilancia y control que deben tomarse en cuenta sobre permisos para cultivos de maíz transgénico.
Lejos de proteger al maíz por la riqueza histórica, cultural y económica que representa para México, tal acuerdo sólo establece instrumentos jurídicos para facilitar a las empresas el cultivo de transgénicos, haciéndolas además juez y parte del proceso, consideró Silvia Ribeiro, especialista en el tema e integrante del Grupo Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración (Grupo ETC), dedicado desde hace 25 años a la conservación y promoción de la diversidad cultural y ecológica y los derechos humanos en el mundo.
“Si fue vergonzoso que las autoridades sacaran al vapor el reglamento a la Ley de Bioseguridad, más vergonzoso es que quieran sacar cuanto antes el acuerdo sobre el Régimen de Protección Especial del Maíz porque pretenden permitir cuánto antes el cultivo de maíz transgénico e incluso autorizar permisos para la próxima temporada de siembra de este año”, dijo.
Son reglas que dejan en manos de las empresas la protección del maíz porque todo el tiempo se señala que “se pedirá a los promoventes”, es decir las grandes empresas trasnacionales del mundo, que establezca la forma y el control de los cultivos de maíz.
La esencia del documento es “justificar la siembra de maíz transgénico” y eso, enfatizó, tiene una distancia abismal respecto a lo que verdaderamente debe ser un régimen de protección para el maíz.
Antes de otorgar cualquier permiso de siembra de transgénicos bajo ese acuerdo, las autoridades deben determinar cuáles son los centros de origen del maíz en México, como establece la Ley de Bioseguridad, para saber efectivamente qué y dónde se debe proteger, estableció a su vez Adelita San Vicente, directora de la organización Semillas de Vida.
La misma UNESCO, dijo, ha advertido que en los centros de origen no se deben permitir cultivos transgénicos y en México se debe poner en la balanza qué es más importante si la protección del cereal más importante para el país y su población o poner una marcha de una tecnología sumamente cuestionada que está en manos de empresas trasnacionales.
Detrás de la urgencia por sacar el acuerdo, sometido a consulta hasta el pasado 30 de abril a través de la Comisión de Mejora Regulatoria (Cofemer), están los intereses y presiones de las trasnacionales.
“Desde hace muchos años, las compañías de biotecnológia agrícola están presionando a las autoridades mexicanas y éstas parecen alinearse más a los intereses empresariales que a los de la sociedad. Hay urgencia por obtener los permisos para poner en marcha esa tecnología y tener la primera generación de transgénicos en México porque en unos cinco años más se van a perder las patentes. Si no empiezan a sembrar cuanto antes, perderán la oportunidad de obtener millonarias regalías”, refirió Gustavo Ampugnani, director de campañas de Greenpeace México.
Refirió que mediante campañas de publicidad, dichas empresas están movilizando a productores de maíz para que demanden el cultivo de transgénicos y a ello se suma, el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, quien se ha mostrado como “un acérrimo defensor de los transgénicos”, porque piensa que así se van a resolver los problemas del campo mexicano”.
Pero Ampugnani sentenció: “no se vale hipotecar la diversidad genética de las variedades de maíz de México y contaminar todo el medio ambiente sólo para cumplirle el deseo a unos 10 mil productores que están a favor de los transgénicos” junto con las trasnacionales.
Los impedimentos legales
Si se aprueba el acuerdo promovido por Sagarpa y Semarnat, señala Silvia Ribeiro, se atentaría contra la misma Constitución toda vez que dichas dependencias no tienen atribuciones legales, porque de acuerdo con el artículo 89 corresponde al Ejecutivo federal reglamentar cualquier ley federal, amén de que faltan por resolver los amparos que se interpusieron contra la LBOGM.
Además deben quedar establecidos los centros de origen y crearse normas oficiales mexicanas sobre bioseguridad, porque de lo contrario se generaría un desastre natural, insistió Ampugnani.
Si pese a las advertencias de especialistas y organizaciones civiles, el gobierno federal se empeña en otorgar permisos para los cultivos transgénicos resultaría afectada la precaria legislación bioenergética y las autoridades se meterían en “camisa de once varas” por acuerdos que ni siqueira satisfacen a la mayoría de las empresas interesadas. Dijeron que la consulta pública seguirá siendo un instrumento para que organizaciones civiles y la sociedad en general impidan los cultivos transgénicos, como ocurrió en tres ocasiones entre octubre de 2005 y agosto de 2006, pero el problema ahí es que las autoridades no las difunden ampliamente.
El artículo 88 de la LBOGM prohíbe la siembra de transgénicos, pero con el acuerdo que está a punto de ser autorizado se pretende liberar los permisos a los cultivos, aseguró Adelita San Vicente, del Grupo Semillas de Vida.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=018n1eco
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Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska bailan un vals durante la fiesta sorpresa que se le hizo al escritor al cumplir 50 años, en el salón Margo, en 1988. Observa la escena la actriz y cantante María Victoria
Foto: Fabrizio León
Este chiquillo vestido de charro y a veces de indito parado a medio estudio fotográfico que mira fijamente a la cámara se llama Carlos Monsiváis; este niño protestante que asiste con devoción al templo de la colonia Portales y entona “Cristo bendito,/ yo pobre niño, por tu cariño me allego a ti/ para rogarte humildemente/ tengas clemente/ piedad de mí” es Carlos Monsiváis; este cuáquero y pacifista que nunca dice una mala palabra, incapaz de hacer una grosería, este chavito que para conocerse a sí mismo y a los demás lee con fervor, éste que se sabe la Biblia de memoria y recita de corrido la Suave Patria, este escuincle que respeta los días de guardar y lleva bajo el brazo una libreta de taquigrafía y un libro de Tom Wolfe, este infante que recibe el corazón de su madre, este pequeño que va por la calle San Simón hacia la calzada de Tlalpan y está a punto de subirse al autobús es Carlos Monsiváis; este mozalbete anteojudo que se aprende todas las canciones de la Guerra Civil Española (“San José es republicano, la Virgen es socialista y el niño que va a nacer del Partido Comunista. Venga jaleo, jaleo, suena la ametralladora y Franco se va a paseo y Franco se va a paseo”), este adolescente que deambula por las librerías de viejo, éste que lee Los diez días que conmovieron al mundo, de John Reed y la Historia de las luchas sociales, de Max Beer, este muchacho que asiste a las matinés del cine Río, esta risa estridente que rompe el silencio como un pájaro herido, éste que se pitorrea de los demás, éste que publica la antología de La poesía mexicana del Siglo XX, que sorprende y atrae el reconocimiento de todos, éste que va a la Lagunilla y consigue grandes rebajas, éste que consagra a la Zona Rosa, éste que se manifiesta en favor del líder de los maestros Othón Salazar, asiste a las asambleas de los ferrocarrileros y escucha a Demetrio Vallejo, este universitario con los dedos cubiertos de curitas que se escandaliza por el asesinato de Rubén Jaramillo, su mujer embarazada Epifania y sus tres hijos no es otro que Carlos Monsiváis; este joven que podría morir por un ideal, este cronista que sufre y resiente las injusticias, éste que habla de cine en Radio Universidad, éste que en el Bellinghausen se escuda tras de Laura Oseguera para cantar “Romero, suba y dígale al Mangotas (López Mateos), que aquí lo espera su lambiscón”, este mancebo que aflora mordaz y lúcido tras la timidez y el pudor de sus veintitantos años, éste en quien la inteligencia siempre gana la partida, éste que hace huelga de hambre al lado de Sergio Pitol y Juan de la Cabada en la Academia de San Carlos, este escritor que legitima y consigna los movimientos sociales y declara que el gobierno no puede cobrar venganza de nadie, su tarea es la justicia no la represalia, éste que condena la tortura y las desapariciones, éste solidario que refrenda su apoyo con las minorías en cada esquina, éste que se levanta contra las violaciones a los derechos humanos, éste que funda un suplemento para la prevención y defensa del VIH/sida, éste que protege a las mujeres, éste que defiende a los animales, éste que se presenta en los sitios de desastre, este defensor del proyecto civilizatorio, este forjador de mitos (él mismo un mito viviente), este recogedor de perlas, éste que sabe escuchar, éste que declara que el gobierno tiene el deber de no recurrir a la violencia o a la revancha, este coleccionista, este crítico de arte, este polemista, este interlocutor de Octavio Paz, este dialoguista en La Realidad, Chiapas, con el subcomandante Marcos, este creador de un género único en México y de la columna más leída del país “Por mi madre bohemios”, este amigo leal, este gurú, este consejero áulico, este director de La cultura en México, este espejo de la vida nacional, este sabio que redacta los desplegados en defensa del petróleo, en defensa de las minorías, en defensa de la libertad sexual, en defensa del Movimiento Estudiantil asesinado el 2 de octubre, éste que patentiza su indignación por la noche de Tlatelolco y el 10 de junio, este ciudadano, este catequista, este heredero de Salvador Novo que ha puesto lo marginal en el centro, este amor perdido, días de guardar, los rituales del caos, aires de familia, escenas de pudor y liviandad, entrada libre, crónicas de una sociedad que se organiza, no sin nosotros, los días del terremoto 1985-2005, y un sin fin de ensayos más (el último insuperable sobre Frida Kahlo en Debate feminista), este analista de la cultura popular, éste que habita sus crónicas y entra al lenguaje como a su casa, éste que protesta, este inventor, éste que va mucho más allá de su responsabilidad social, el San Ubicuo del nuevo catecismo para indios remisos (la única autoparodia que se ha permitido), éste que escribe vertiginosamente y está en todo, éste que se replantea la vida cada mañana y, por tanto, revoca a la muerte, el intérprete, el comunicador, el demócrata, el museógrafo, el benefactor, este chavito que lucha contra la ineptitud y la rigidez se llama Carlos Monsiváis, cumple 70 años y el júbilo es general y contagioso.
Aunque diga que la popularidad lo desconcierta, a Monsiváis lo siguen como una especie de religión y lo siguen porque en su caso la religión es razón. Este hombre que piensa con su sangre como lo hace con su prodigioso cerebro, este hombre que disiente y resulta crucial para nuestra democracia, este ser humano que practica una crítica fundamental para México es Carlos Monsiváis, esta voz genuina y poderosamente alternativa, éste que moviliza una gran cantidad de energía con su sola palabra, éste a quien recurren los caricaturistas con El Fisgón a la cabeza, este hombre fundamental es Carlos Monsiváis quien hace 70 años engalanó la mañana e hizo cantar las flores con su nacimiento y ahora mismo exclama “¡Ay qué horror!”, se da la media vuelta y nos deja con un palmo de narices.
Todo esto y más es Carlos Monsiváis.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=cultura&article=a02a1cul
Carlos Monsiváis: Los días de nuestra edad

Al festejo en el salón Margo, hace 20 años, asistieron decenas de amigos del escritor, entre ellos las cantantes María Victoria, Lucha Villa y Paquita la del Barrio (quien no aparece en la imagen). A la izquierda de Monsiváis, el columnista Iván Restrepo
Foto: Fabrizio León
El escritor y el ciudadano cumple hoy 70 años de vida. Asediado durante los días previos por los medios de comunicación, el autor de Días de guardar y de Escenas de pudor y liviandad arribó a una saturación tal que, en lugar de las respuestas a las diez preguntas que La Jornada propuso para una entrevista, prefirió enviar a esta redacción, “en cambalache”, el “texto que escribí para esta triste fecha (para mí)”. Así, en Los días de nuestra edad, Monsiváis, el personaje y la persona, entrecruza los días que le sucedieron en lo individual con los días que le sucedieron al país y al mundo, lo que, al final de cuentas, era el tono de la decena de interrogantes que se le enviaron. Y en ese entrecruce es que Monsiváis, el felizmente celebrado por todos, menciona situaciones personales de las que nunca había escrito, como la muerte de su madre, y acontecimientos generales, pero vividos de manera subjetiva, como el movimiento estudiantil de 1968, los sismos de 1985 o la pandemia del sida. En todo caso, feliz cumpleaños a Carlos Monsiváis, el individuo.
Los días de nuestra edad son setenta años
Salmo 90: 10
De las fechas que me han marcado guardo la memoria que corresponde, casi siempre legendaria. Debido a limitaciones de Natura, carezco de recuerdos de mi nacimiento o de mi muerte y –tal vez menos significativos o menos fuera de mi control que el nacer y el morir– los otros acontecimientos relevantes de mi vida han quedado a cargo de una combinación desigual de lo objetivo y lo subjetivo, es decir y por lo general de la invención y del olvido. En lo íntimo, recuerdo la hora y las circunstancias del fallecimiento de mi madre, y en un nivel distinto pero también de consecuencias interminables, la muerte de algunos parientes y de varios amigos. No suelo hablar de estos asuntos y no me refiero a ellos por escrito, al no sentirme capaz de narrar la agonía de un ser querido, los gestos y los sonidos de la vida que se extingue, o de referir mis reacciones al enterarme de los sucesos.
Al asimilarse como hechos de la vida personal, los grandes acontecimientos políticos y sociales se prestan siempre a la evocación mitológica. Así y por ejemplo, las preguntas que sitúan en un mapa anímico inexorable, tipo: “¿Cómo te enteraste del asesinato de John Kennedy?” o “¿Cuál fue tu reacción al oír de la muerte de Luis Donaldo Colosio?”, que son al fin y al cabo retórica de las encuestas, porque implican la sacralización de un hecho, y por minimizar y agrandar a la vez al sujeto del interrogatorio. Todos nos ubicamos ante los grandes acontecimientos de la nación y del mundo, llamados llana o confianzudamente la Historia; todos inventamos un perfil cívico al expresar nuestra respuesta; todos memorizamos nuestras reacciones.
En mi caso, habitante de la ciudad de México, tengo muy presente el 2 de octubre de 1968, evidente parteaguas histórico. En mi repertorio de datos, incluyo los telefonemas que hice en la mañana de ese día, y recuerdo mis comentarios sobre el desgaste del Movimiento y el cerco en su derredor (esto no es hazaña mnemotécnica alguna, no se hablaba de otra cosa). También, en la tarde, una conversación muy prolongada con un amigo que retrasó mi arribo a Tlatelolco, donde atestigüé en el Paseo de la Reforma el momento de la fuga colectiva, de las denuncias a gritos y el pavor que se impregnaba, el recorrido veloz por las calles, la búsqueda de transporte, el viaje aciago a la Ciudad Universitaria casi desierta. Tengo muy presentes los rumores y el clima de agravio y alarma. Luego, ya en mi casa, la contemplación febril de los noticieros, el telefonema de Leonardo Femat que me hace oír los treinta minutos de grabación del fuego cruzado, y más tarde los testimonios alucinantes de Nancy Cárdenas, Beatriz Bueno y Luis Prieto, que salieron justo a tiempo de la Plaza... Y las reuniones del 2 de octubre de 1969 y 1970 en casa de Selma Beraud para conmemorar el dolor y la rabia ante la impunidad. Los hechos figuran en mis recuerdos, pero he elaborado y reelaborado mi estado de ánimo de ese día a lo largo de 35 años, y mi recuerdo actual está bastante más cerca de la efeméride que de la vivencia.
Otro tanto me sucede al evocar el 19 de septiembre de 1985. Supongo que en el tiempo sicológico ese día duró demasiado al ir del miedo y el estupor a la combinación de alivios y tristezas. En tumulto, se añadieron rumores y detalles, las caminatas despiadadas, las llamadas perdidas, la impresión de habitar una ciudad paralizada y a la vez renovada por un espíritu distinto, la solidaridad nueva... No, esto último es un añadido, las presiones y las desolaciones del 19 de septiembre no admitían el juego de las moralejas sociológicas. Sólo al día siguiente, luego del segundo temblor, advertí lo obvio, el surgimiento casi formal de la sociedad civil (démosle ese nombre) y su toma de poderes, al no hablarse todavía de empoderamiento. Y así, al cabo de incontables repeticiones, el 19 de septiembre se ajusta al debut formal de una especie inesperada y ya imprescindible. Esto unifica mi experiencia pero modifica a fondo mis recuerdos, al encuadrar en un solo molde el coro de impresiones y voces y temores y valentías.
Tampoco me fío de mis notas mentales sobre las fechas que anuncian etapas emotivas, por lo común los hechos que convierten a cada persona en institución de sí misma. Quedan esos días como las fábulas requeridas de placas conmemorativas, como aquel augurio que no supe leer con agudeza, o la premonición póstuma por así decir. “Quién hubiera dicho que alguien así me importara tanto por tanto tiempo...” Y como todos, mezclo en cada etapa la costumbre de entonces con la idea actual de mí mismo. Las tabulaciones personales también cumplen sus bodas de oro.
¿Qué hacer con las fechas? En materia de evocaciones, su función principal es exorcizar la anarquía de los recuentos. Al existir en efecto el Star System de los días relevantes, y al exceptuarme de bautismos, primeras comuniones y bodas con la familia reunida alrededor de un solo chiste y una sola felicidad mientras más actuada más genuina, advierto en el calendario un conjunto más bien huidizo, con muy escasos deberes cronológicos. Y lo más fastidioso y lo mejor de los días culminantes en mi vida es su condición irretornable. No es sólo lo que hice entonces (reconstruido) sino, como suele suceder, el atender en demasía a lo negociable con el olvido. Al no existir para mi desdicha los Museos de las Emociones Límite, nunca recupero las fechas determinantes en su diafanidad sino, de modo clásico, las localizo en el sitio donde las recordé la última vez, por supuesto en algo o en mucho diferente del lugar de la penúltima. Se vuelven proteicos la furia y la desesperación, la esperanza y el júbilo comunitarios, el deseo y el placer de asir como se pueda las experiencias. Detente oh momento, eres tan bello por tan imposible de evocar con justeza. ¿Y qué es lo determinante entonces? Aquello en donde –por así decirlo– uno ya no distingue entre sentimientos y razonamientos. Entre las emociones del día de la boda, supongo, se encuentra en primer término la institucionalidad del acto. Y esto se instala en la foto del matrimonio y la inauguración formal de una dinastía. Y lo sojuzga todo la indistinción entre lo que se vive y lo que se debería vivir, desde la publicación del primer libro a cualquier acto donde se establezca la alternativa dogmática: o uno memoriza sus reacciones y al hacerlo las fabrica, o se renuncia al punto de vista fijo, lo cual también es una falsificación.
Desde 1985, la pandemia del sida me resulta una sola fecha aterradora, poblada de episodios que se repiten inexorablemente, y que varían con los grados diversos del afecto y la importancia que le atribuyo a la persona y la calidad de la atención médica. He perdido amigos muy cercanos, y, también, amigos que me importaban sin yo saberlo con precisión. Los fallecimientos sucesivos se unifican, no tanto por el poder nivelador de la muerte, sino por ese vislumbre que abarca a unos cuantos y, con el fulgor abstracto de la estadística, a decenas de millones de personas, el holocausto al que impulsan la desinformación, el prejuicio aterrador, la homofobia, y las políticas genocidas de los que continúan penalizando moralmente la enfermedad y se oponen con histeria a la distribución e inclusive a la mención de los condones. (Aquí destaco el papel del clero católico). La pandemia como una sola fecha incesante.
El “santoral privado” señala una parte del proceso de fijación de la vida a través de capítulos de la memoria. Y por lo común los días ya rituales de cada uno participan ampliamente de la mezcla de nostalgia y narrativa algo tramposa. De esto, por supuesto, no me exceptúo.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=cultura&article=a03a1cul
La carestía tiene efectos en la salud y nutrición de los más pobres: BM
Roberto González Amador
Para los países latinoamericanos, el aumento en el precio de los alimentos en los dos años recientes es un “asunto serio” que pone a prueba la solidez de las reformas económicas de los últimos años.
Los datos del Banco Mundial son contundentes: entre marzo de 2006 y el mismo mes de este año, el precio del trigo aumentó 152 por ciento, el maíz repuntó 122 por ciento y la carne lo hizo en 20 por ciento.
“Mientras América Latina en conjunto es un exportador neto de alimentos, la inflación en los productos alimenticios tiene un impacto perjudicial en los ingresos, la nutrición y la salud de los consumidores pobres”, indicó un informe del Banco Mundial que no ha sido publicado y del que La Jornada obtuvo algunas partes.
“Aun si un país es vendedor neto de alimentos, la mayoría de la población está integrada por compradores netos de alimentos, que son afectados por el alza en los precios”, añadió el organismo. Los más pobres son afectados de manera desproporcionada respecto de la totalidad de la población, dado que destinan una mayor parte de su ingreso a la compra de comida, abundó.
El aumento en los precios de los alimentos, al mismo tiempo, reduce el ingreso real de la población más vulnerable y tiene “serias consecuencias” en la nutrición y en la salud. Para la mayoría de los países en la región, la apreciación de sus divisas frente el dólar estadunidense apenas compensa una pequeña fracción del alza internacional de precios en los alimentos, indicó el organismo.
“Es cierto que este aumento de precios en alimentos es serio: en promedio, el precio internacional casi se ha duplicado en los pasados 36 meses, pero también es cierto que, en su conjunto, América Latina está en mejor posición para enfrentar el problema de lo que lo que ha estado en muchos años”, consideró.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=020n2eco
Para los países latinoamericanos, el aumento en el precio de los alimentos en los dos años recientes es un “asunto serio” que pone a prueba la solidez de las reformas económicas de los últimos años.
Los datos del Banco Mundial son contundentes: entre marzo de 2006 y el mismo mes de este año, el precio del trigo aumentó 152 por ciento, el maíz repuntó 122 por ciento y la carne lo hizo en 20 por ciento.
“Mientras América Latina en conjunto es un exportador neto de alimentos, la inflación en los productos alimenticios tiene un impacto perjudicial en los ingresos, la nutrición y la salud de los consumidores pobres”, indicó un informe del Banco Mundial que no ha sido publicado y del que La Jornada obtuvo algunas partes.
“Aun si un país es vendedor neto de alimentos, la mayoría de la población está integrada por compradores netos de alimentos, que son afectados por el alza en los precios”, añadió el organismo. Los más pobres son afectados de manera desproporcionada respecto de la totalidad de la población, dado que destinan una mayor parte de su ingreso a la compra de comida, abundó.
El aumento en los precios de los alimentos, al mismo tiempo, reduce el ingreso real de la población más vulnerable y tiene “serias consecuencias” en la nutrición y en la salud. Para la mayoría de los países en la región, la apreciación de sus divisas frente el dólar estadunidense apenas compensa una pequeña fracción del alza internacional de precios en los alimentos, indicó el organismo.
“Es cierto que este aumento de precios en alimentos es serio: en promedio, el precio internacional casi se ha duplicado en los pasados 36 meses, pero también es cierto que, en su conjunto, América Latina está en mejor posición para enfrentar el problema de lo que lo que ha estado en muchos años”, consideró.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=020n2eco
Alza de precios y desabasto para finales de año, alerta CNC
■ Elevada dependencia del exterior en arroz y trigo: López Aguilar
Alza de precios y desabasto para finales de año, alerta CNC
■ El gobierno no ha creado la reserva de granos comprometida, señala
Carolina Gómez Mena
Tal como está la situación global y el hecho de que México no revierte el grado de importación que tiene en algunos granos, como arroz y trigo, para el “último cuatrimestre” de este año podrían presentarse ya problemas de “incremento de precios y falta de abasto para cubrir las necesidades nacionales” de dichos productos, alertó Cruz López Aguilar, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
En entrevista, López Aguilar precisó que en el caso del arroz la dependencia alimentaria es elevada debido a que actualmente el país importa 65 por ciento de lo que consume y agregó que es justamente este rubro de la producción una de las “ramas que se ha visto más disminuida en los últimos años”.
En relación con este producto, precisó que la mayor cantidad de importaciones provienen de Estados Unidos, y advirtió que si este país determina racionar o suspender sus exportaciones, entonces se deberá recurrir a otros mercados para cubrir esa dependencia, pero descartó que en el actual entorno mundial encontrar otro proveedor pueda ser fácil, y casi dio por descartado que algún país asiático pueda cumplir ese rol, ya que éstos tienen “muy subsidiado el arroz y también lo quieren para alimentar a sus cerdos”.
En el caso del trigo, López Aguilar dijo que la situación es similar ya que la “demanda nacional es de 6.2 millones de toneladas, de las cuales poco más de 3 millones son importadas, por lo tanto la dependencia es de casi 50 por ciento”. Apuntó que pese a la señalada dependencia, los rendimientos de trigo en México “son buenos, especialmente en las áreas de riego, donde tenemos una de las mejores producciones del mundo, y por lo tanto no podemos aumentar más los rendimientos porque estamos en lo máximo, así que vamos a tener problemas de trigo”.
En lo concerniente al maíz, indicó que el problema está con el amarillo porque países como Estados Unidos están canalizando gran parte de su producción a la elaboración de etanol.
Ante tal panorama, Cruz López criticó que el gobierno no haya creado la “reserva estratégica” de granos básicos que se había comprometido hace algunos meses, cuando se firmó el pacto de estabilización del precio de la tortilla. “la CNC, nuestra organización de maiceros y yo pusimos como condición el establecimiento de la reserva estratégica, no cumplieron con eso y ahora vamos a ver como se van a enfrentar los brotes que se den de especulación del precio de estos productos, porque eso va a pasar digan lo que digan”.
De acuerdo a López Aguilar debe establecerse un programa de competitividad de las ramas de producción, pero sobre todo un esquema de sustitución de las importaciones de trigo, maíz amarillo, arroz y oleaginosas. De no ocurrir esto, comentó el dirigente, tendremos “serios problemas de disponibilidad y de precios”.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=019n2eco
Alza de precios y desabasto para finales de año, alerta CNC
■ El gobierno no ha creado la reserva de granos comprometida, señala
Carolina Gómez Mena
Tal como está la situación global y el hecho de que México no revierte el grado de importación que tiene en algunos granos, como arroz y trigo, para el “último cuatrimestre” de este año podrían presentarse ya problemas de “incremento de precios y falta de abasto para cubrir las necesidades nacionales” de dichos productos, alertó Cruz López Aguilar, presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de la Confederación Nacional Campesina (CNC).
En entrevista, López Aguilar precisó que en el caso del arroz la dependencia alimentaria es elevada debido a que actualmente el país importa 65 por ciento de lo que consume y agregó que es justamente este rubro de la producción una de las “ramas que se ha visto más disminuida en los últimos años”.
En relación con este producto, precisó que la mayor cantidad de importaciones provienen de Estados Unidos, y advirtió que si este país determina racionar o suspender sus exportaciones, entonces se deberá recurrir a otros mercados para cubrir esa dependencia, pero descartó que en el actual entorno mundial encontrar otro proveedor pueda ser fácil, y casi dio por descartado que algún país asiático pueda cumplir ese rol, ya que éstos tienen “muy subsidiado el arroz y también lo quieren para alimentar a sus cerdos”.
En el caso del trigo, López Aguilar dijo que la situación es similar ya que la “demanda nacional es de 6.2 millones de toneladas, de las cuales poco más de 3 millones son importadas, por lo tanto la dependencia es de casi 50 por ciento”. Apuntó que pese a la señalada dependencia, los rendimientos de trigo en México “son buenos, especialmente en las áreas de riego, donde tenemos una de las mejores producciones del mundo, y por lo tanto no podemos aumentar más los rendimientos porque estamos en lo máximo, así que vamos a tener problemas de trigo”.
En lo concerniente al maíz, indicó que el problema está con el amarillo porque países como Estados Unidos están canalizando gran parte de su producción a la elaboración de etanol.
Ante tal panorama, Cruz López criticó que el gobierno no haya creado la “reserva estratégica” de granos básicos que se había comprometido hace algunos meses, cuando se firmó el pacto de estabilización del precio de la tortilla. “la CNC, nuestra organización de maiceros y yo pusimos como condición el establecimiento de la reserva estratégica, no cumplieron con eso y ahora vamos a ver como se van a enfrentar los brotes que se den de especulación del precio de estos productos, porque eso va a pasar digan lo que digan”.
De acuerdo a López Aguilar debe establecerse un programa de competitividad de las ramas de producción, pero sobre todo un esquema de sustitución de las importaciones de trigo, maíz amarillo, arroz y oleaginosas. De no ocurrir esto, comentó el dirigente, tendremos “serios problemas de disponibilidad y de precios”.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=019n2eco
El alza en alimentos cuesta a México 5 mil mdd: Banxico
■ Supera el monto de los excedentes petroleros obtenidos en 2007
El alza en alimentos cuesta a México 5 mil mdd: Banxico
■ La importación de 127 insumos agropecuarios sumó 12 mil 898 millones
Israel Rodríguez J.
El incremento sostenido en el precio de 127 alimentos e insumos agropecuarios que importa México, provocó que el año pasado aumentara en 5 mil millones de dólares el costo de la factura por la compra de estos productos, una cifra que supera la totalidad de los recursos excedentes por exportaciones de crudo captados en 2007, reveló el Banco de México.
El banco central señaló que entre abril de 2007 y marzo de 2008 la compra de estos 127 alimentos e insumos agropecuarios requirió un pago al exterior por 12 mil 898 millones de dólares, 4 mil 937 millones de dólares más que los requeridos para el mismo fin en 2005, el último año en que ese universo de productos mostró estabilidad de precios en los mercados internacionales. Así, al cierre de marzo de 2008 el valor de dicha canasta registró un incremento de 62 por ciento con relación a los 7 mil 961 millones de dólares pagados en 2005, indicó.
Banxico recordó que durante los pasados 35 años se han observado varios episodios de precios relativamente altos de alimentos. Sin embargo, lo que caracteriza la coyuntura actual es la significativa magnitud de los incrementos que han ocurrido simultáneamente en un amplio grupo de productos.
El valor de las importaciones de México de un conjunto de 127 insumos de origen agropecuarios y de diversos alimentos resultó, en el primer trimestre de 2008, de 3 mil 527 millones de dólares.
Este valor de importaciones se incrementó de manera significativa a partir de 2006, debido principalmente a las alzas de los valores unitarios o precios medios de esa canasta de productos.
En los productos de importación de origen agropecuario, en los que su encarecimiento ha implicado una pérdida significativa para el país, sobresalen maíz, trigo, soya, leche en polvo y las semillas para siembra.
Así, tan solo en esos cinco productos la consecuente pérdida de ingreso para el país en el periodo comprendido de abril de 2007 a marzo de 2008, resultó de 2 mil 185 millones de dólares, equivalente a casi dos terceras partes del incremento total en el costo de importación de los 127 insumos agropecuarios y alimentos considerados.
Banxico reconoció que también los precios a valores unitarios de una gama de productos agropecuarios que México exporta, especialmente de frutas, legumbres y hortalizas, han presentado una tendencia al alza, pero ésta ha sido reciente y mucho menos acentuada que la ocurrida con los precios de los 127 insumos y alimentos de origen agropecuario que se adquieren del exterior.
Esta diferencia neta entre los montos de los precios de las importaciones contra las exportaciones entre abril de 2007 y marzo de 2008, el Banco de México la estimó en 2 mil 786 millones de dólares.
A partir de 2006 los precios internacionales de las materias primas agrícolas, especialmente granos y lácteos, han presentado una trayectoria ascendente. Dichos aumentos se han traducido en elevadas tasas de inflación de alimentos en todo el mundo.
El valor de las importaciones de México de un conjunto de 127 insumos de origen agropecuarios y de diversos alimentos resultó en el primer trimestre de 2008, de 3 mil 527 millones de dólares y se situó en 12 mil 898 millones en el periodo comprendido de abril de 2007 a marzo del presente año.
Por otra parte, a valores unitarios de importación, implicó que en el primer trimestre de 2008 un encarecimiento de tales adquisiciones de mil 188 millones de dólares y una pérdida en el periodo anual de referencia de 3 mil 428 millones de dólares.
Sólo para términos comparativos, durante 2007 el monto de los ingresos petroleros programados fue de 815 mil 447.9 millones de pesos, pero el monto de los ingresos petroleros observados fue de 863 mil 84.4 millones de pesos, es decir, un excedente de 47 mil 636.5 millones de pesos, equivalentes a 4 mil 452 millones de dólares, según señala el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, con base en datos de la Secretaría de Hacienda y de Petróleos Mexicanos.
El alza de los alimentos se ha acentuado significativamente en los países emergentes, incluido México, alcanzando según estimaciones del Banco de México una variación anualizada de 20 por ciento en febrero de 2008, cuando en 2005 esta alza fluctúo en alrededor de 5 por ciento.
En su informe sobre inflación al primer trimestre de 2008 el Banco de México, indicó que en la mayoría de los países, la carestía de los alimentos ha afectado en mayor grado a los hogares con menores ingresos, explicó que esta situación ha generado presiones sociales que han llevado a varios gobiernos a aplicar diversas políticas. En el caso de algunos países exportadores de granos estas políticas, si bien contrarrestan los incrementos de precios internos, también restringen la oferta internacional y, en el mediano plazo, podrían desincentivar la producción.
Para los países importadores de estos productos, como es el caso de la economía mexicana , esto ha implicado una pérdida de ingresos.
Las causas de los incrementos de precios que se han observado en las materias primas alimentarias incluyen una combinación de cambios estructurales y choques temporales. Los cambios estructurales incluyen factores tanto de demanda como de oferta.
Entre los factores de demanda destacan, las altas tasas de crecimiento de países emergentes como China e India y la consecuente mejora del poder adquisitivo de su población que ha incrementado su demanda de cárnicos y lácteos, lo cual a su vez ha aumentado la demanda por granos.
Adicionalmente, el mayor uso de bioenergéticos, que utilizan insumos como la caña de azúcar, maíz, oleaginosas y aceites.
Además, la mayor participación de inversionistas en los mercados internacionales de materias primas agrícolas. Lo anterior en virtud de las reducciones en las tasas de interés, depreciación del dólar y anticipación de la tendencia futura de los precios debido al desarrollo esperados de los bioenergéticos.
Por su parte, entre los factores de la oferta, sobresalen la disminución gradual de inventarios globales, en particular de los cereales, debido principalmente al alto costo de almacenar perecederos, así como los incrementos en los precios de los combustibles, que han incidido sobre los costos de producción y transporte.
Otros factores que han repercutido es que en los pasados dos años varios de los países con una producción relevante han resentido choques temporales de oferta, propios de este sector, como son condiciones climáticas adversas.
Ello ha ocasionado presiones sociales que han llevado a varios gobiernos a aplicar diversas políticas enfocadas a mitigar los altos precios internos de los alimentos. Sin embargo, algunas de las medidas aplicadas han generado mayores presiones en el mercado internacional. Por su parte, los países importadores tienden a reducir las restricciones al comercio, presionando la demanda y, por otra, algunos países exportadores han impuesto restricciones al comercio lo que incide en una contracción de la oferta global.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=020n1eco
El alza en alimentos cuesta a México 5 mil mdd: Banxico
■ La importación de 127 insumos agropecuarios sumó 12 mil 898 millones
Israel Rodríguez J.
El incremento sostenido en el precio de 127 alimentos e insumos agropecuarios que importa México, provocó que el año pasado aumentara en 5 mil millones de dólares el costo de la factura por la compra de estos productos, una cifra que supera la totalidad de los recursos excedentes por exportaciones de crudo captados en 2007, reveló el Banco de México.
El banco central señaló que entre abril de 2007 y marzo de 2008 la compra de estos 127 alimentos e insumos agropecuarios requirió un pago al exterior por 12 mil 898 millones de dólares, 4 mil 937 millones de dólares más que los requeridos para el mismo fin en 2005, el último año en que ese universo de productos mostró estabilidad de precios en los mercados internacionales. Así, al cierre de marzo de 2008 el valor de dicha canasta registró un incremento de 62 por ciento con relación a los 7 mil 961 millones de dólares pagados en 2005, indicó.
Banxico recordó que durante los pasados 35 años se han observado varios episodios de precios relativamente altos de alimentos. Sin embargo, lo que caracteriza la coyuntura actual es la significativa magnitud de los incrementos que han ocurrido simultáneamente en un amplio grupo de productos.
El valor de las importaciones de México de un conjunto de 127 insumos de origen agropecuarios y de diversos alimentos resultó, en el primer trimestre de 2008, de 3 mil 527 millones de dólares.
Este valor de importaciones se incrementó de manera significativa a partir de 2006, debido principalmente a las alzas de los valores unitarios o precios medios de esa canasta de productos.
En los productos de importación de origen agropecuario, en los que su encarecimiento ha implicado una pérdida significativa para el país, sobresalen maíz, trigo, soya, leche en polvo y las semillas para siembra.
Así, tan solo en esos cinco productos la consecuente pérdida de ingreso para el país en el periodo comprendido de abril de 2007 a marzo de 2008, resultó de 2 mil 185 millones de dólares, equivalente a casi dos terceras partes del incremento total en el costo de importación de los 127 insumos agropecuarios y alimentos considerados.
Banxico reconoció que también los precios a valores unitarios de una gama de productos agropecuarios que México exporta, especialmente de frutas, legumbres y hortalizas, han presentado una tendencia al alza, pero ésta ha sido reciente y mucho menos acentuada que la ocurrida con los precios de los 127 insumos y alimentos de origen agropecuario que se adquieren del exterior.
Esta diferencia neta entre los montos de los precios de las importaciones contra las exportaciones entre abril de 2007 y marzo de 2008, el Banco de México la estimó en 2 mil 786 millones de dólares.
A partir de 2006 los precios internacionales de las materias primas agrícolas, especialmente granos y lácteos, han presentado una trayectoria ascendente. Dichos aumentos se han traducido en elevadas tasas de inflación de alimentos en todo el mundo.
El valor de las importaciones de México de un conjunto de 127 insumos de origen agropecuarios y de diversos alimentos resultó en el primer trimestre de 2008, de 3 mil 527 millones de dólares y se situó en 12 mil 898 millones en el periodo comprendido de abril de 2007 a marzo del presente año.
Por otra parte, a valores unitarios de importación, implicó que en el primer trimestre de 2008 un encarecimiento de tales adquisiciones de mil 188 millones de dólares y una pérdida en el periodo anual de referencia de 3 mil 428 millones de dólares.
Sólo para términos comparativos, durante 2007 el monto de los ingresos petroleros programados fue de 815 mil 447.9 millones de pesos, pero el monto de los ingresos petroleros observados fue de 863 mil 84.4 millones de pesos, es decir, un excedente de 47 mil 636.5 millones de pesos, equivalentes a 4 mil 452 millones de dólares, según señala el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, con base en datos de la Secretaría de Hacienda y de Petróleos Mexicanos.
El alza de los alimentos se ha acentuado significativamente en los países emergentes, incluido México, alcanzando según estimaciones del Banco de México una variación anualizada de 20 por ciento en febrero de 2008, cuando en 2005 esta alza fluctúo en alrededor de 5 por ciento.
En su informe sobre inflación al primer trimestre de 2008 el Banco de México, indicó que en la mayoría de los países, la carestía de los alimentos ha afectado en mayor grado a los hogares con menores ingresos, explicó que esta situación ha generado presiones sociales que han llevado a varios gobiernos a aplicar diversas políticas. En el caso de algunos países exportadores de granos estas políticas, si bien contrarrestan los incrementos de precios internos, también restringen la oferta internacional y, en el mediano plazo, podrían desincentivar la producción.
Para los países importadores de estos productos, como es el caso de la economía mexicana , esto ha implicado una pérdida de ingresos.
Las causas de los incrementos de precios que se han observado en las materias primas alimentarias incluyen una combinación de cambios estructurales y choques temporales. Los cambios estructurales incluyen factores tanto de demanda como de oferta.
Entre los factores de demanda destacan, las altas tasas de crecimiento de países emergentes como China e India y la consecuente mejora del poder adquisitivo de su población que ha incrementado su demanda de cárnicos y lácteos, lo cual a su vez ha aumentado la demanda por granos.
Adicionalmente, el mayor uso de bioenergéticos, que utilizan insumos como la caña de azúcar, maíz, oleaginosas y aceites.
Además, la mayor participación de inversionistas en los mercados internacionales de materias primas agrícolas. Lo anterior en virtud de las reducciones en las tasas de interés, depreciación del dólar y anticipación de la tendencia futura de los precios debido al desarrollo esperados de los bioenergéticos.
Por su parte, entre los factores de la oferta, sobresalen la disminución gradual de inventarios globales, en particular de los cereales, debido principalmente al alto costo de almacenar perecederos, así como los incrementos en los precios de los combustibles, que han incidido sobre los costos de producción y transporte.
Otros factores que han repercutido es que en los pasados dos años varios de los países con una producción relevante han resentido choques temporales de oferta, propios de este sector, como son condiciones climáticas adversas.
Ello ha ocasionado presiones sociales que han llevado a varios gobiernos a aplicar diversas políticas enfocadas a mitigar los altos precios internos de los alimentos. Sin embargo, algunas de las medidas aplicadas han generado mayores presiones en el mercado internacional. Por su parte, los países importadores tienden a reducir las restricciones al comercio, presionando la demanda y, por otra, algunos países exportadores han impuesto restricciones al comercio lo que incide en una contracción de la oferta global.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=economia&article=020n1eco
Crisis alimentaria y vulnerabilidad nacional
Editorial
Crisis alimentaria y vulnerabilidad nacional
De acuerdo con datos del Banco de México (BdeM), el alza sostenida en los precios internacionales de los productos alimentarios ha significado para la economía mexicana en el último año un costo de 12 mil 898 millones de dólares por concepto de la compra en el exterior de 127 alimentos e insumos agropecuarios, entre los que destacan maíz, trigo, soya, leche en polvo y semillas para la siembra. Para poner el dato en perspectiva, debe mencionarse que la cifra representa un aumento del orden de 5 mil millones de dólares con respecto a 2005 –año que el propio BdeM toma como referencia, por ser el último en el que se tuvieron precios estables–, incremento que supera las ganancias obtenidas por concepto del excedente en las ventas de petróleo en el exterior durante el año pasado, que fue de 4 mil 452 millones de dólares.
Esa alza de los precios ha despertado la inquietud de muchos gobiernos e incluso de organismos internacionales como la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ha advertido que la situación representa ya una emergencia que afecta a millones de personas en el mundo, por cuanto el derecho fundamental a la alimentación se encuentra bajo seria amenaza.
En el caso de México, las exigencias del libre mercado han llevado a los sucesivos gobiernos a adoptar políticas agrarias erráticas, basadas en un modelo de ventajas comparativas que ha evidenciado ya sus deficiencias estructurales. La adopción de tal modelo ha ido a contrapelo de la soberanía alimentaria, ha hecho a nuestro país dependiente de las importaciones de diversos productos y lo ha afectado en términos económicos, como lo muestran los datos referidos. Al mismo tiempo, se percibe una alta vulnerabilidad ante la escasez provocada por las presiones especulativas de las grandes empresas agroexportadoras y los intermediarios, pero también ante circunstancias como la actual, en que influyen factores climatológicos como las sequías, reducciones en los inventarios, altos precios de los hidrocarburos y una demanda creciente de materias primas como el maíz para producir biocombustibles.
Al mismo tiempo, quedan en entredicho las supuestas ventajas que supondría para México, y en particular para el sector agrícola nacional, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN): al día de hoy ese acuerdo trilateral ha contribuido a acelerar el abandono de los entornos rurales, a ahondar la pobreza de miles de campesinos y a profundizar la dependencia del país con respecto a los productos agrícolas que se producen en el extranjero. Con ello, se ha colocado a la población en una situación de riesgo que hoy está dando muestras de su magnitud, y que en los meses siguientes pudiera profundizarse con más incrementos a los precios de los alimentos y el desabasto de los mismos. Como ocurre siempre en estos casos, quienes más resienten estas situaciones son los pobres, que destinan proporciones muy altas de sus ingresos a la compra de productos alimenticios.
En suma, queda de manifiesto la necesidad de un viraje a una política agrícola de soberanía, que se base en la producción nacional de los alimentos que necesitan los mexicanos, a fin de que México y sus habitantes dejen de depender de las importaciones. No actuar en ese sentido implicaría condenar al país a un destino que, desde ya, se muestra desolador.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=opinion&article=002a1edi
Crisis alimentaria y vulnerabilidad nacional
De acuerdo con datos del Banco de México (BdeM), el alza sostenida en los precios internacionales de los productos alimentarios ha significado para la economía mexicana en el último año un costo de 12 mil 898 millones de dólares por concepto de la compra en el exterior de 127 alimentos e insumos agropecuarios, entre los que destacan maíz, trigo, soya, leche en polvo y semillas para la siembra. Para poner el dato en perspectiva, debe mencionarse que la cifra representa un aumento del orden de 5 mil millones de dólares con respecto a 2005 –año que el propio BdeM toma como referencia, por ser el último en el que se tuvieron precios estables–, incremento que supera las ganancias obtenidas por concepto del excedente en las ventas de petróleo en el exterior durante el año pasado, que fue de 4 mil 452 millones de dólares.
Esa alza de los precios ha despertado la inquietud de muchos gobiernos e incluso de organismos internacionales como la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU), que ha advertido que la situación representa ya una emergencia que afecta a millones de personas en el mundo, por cuanto el derecho fundamental a la alimentación se encuentra bajo seria amenaza.
En el caso de México, las exigencias del libre mercado han llevado a los sucesivos gobiernos a adoptar políticas agrarias erráticas, basadas en un modelo de ventajas comparativas que ha evidenciado ya sus deficiencias estructurales. La adopción de tal modelo ha ido a contrapelo de la soberanía alimentaria, ha hecho a nuestro país dependiente de las importaciones de diversos productos y lo ha afectado en términos económicos, como lo muestran los datos referidos. Al mismo tiempo, se percibe una alta vulnerabilidad ante la escasez provocada por las presiones especulativas de las grandes empresas agroexportadoras y los intermediarios, pero también ante circunstancias como la actual, en que influyen factores climatológicos como las sequías, reducciones en los inventarios, altos precios de los hidrocarburos y una demanda creciente de materias primas como el maíz para producir biocombustibles.
Al mismo tiempo, quedan en entredicho las supuestas ventajas que supondría para México, y en particular para el sector agrícola nacional, la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN): al día de hoy ese acuerdo trilateral ha contribuido a acelerar el abandono de los entornos rurales, a ahondar la pobreza de miles de campesinos y a profundizar la dependencia del país con respecto a los productos agrícolas que se producen en el extranjero. Con ello, se ha colocado a la población en una situación de riesgo que hoy está dando muestras de su magnitud, y que en los meses siguientes pudiera profundizarse con más incrementos a los precios de los alimentos y el desabasto de los mismos. Como ocurre siempre en estos casos, quienes más resienten estas situaciones son los pobres, que destinan proporciones muy altas de sus ingresos a la compra de productos alimenticios.
En suma, queda de manifiesto la necesidad de un viraje a una política agrícola de soberanía, que se base en la producción nacional de los alimentos que necesitan los mexicanos, a fin de que México y sus habitantes dejen de depender de las importaciones. No actuar en ese sentido implicaría condenar al país a un destino que, desde ya, se muestra desolador.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/04/index.php?section=opinion&article=002a1edi
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