viernes, 11 de julio de 2008

Para recuperar el 88 · Helguera


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Rayuela

Lo dijo otro Calderón en el Siglo de Oro: "Toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son".
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Editorial

Sinaloa: del discurso a la realidad
En la cruenta jornada que se vivió ayer en Culiacán murieron 12 personas, tres de ellas agentes policiales, y otras tantas, al parecer, clientes de un taller mecánico que habrían sido víctimas circunstanciales de un ajuste de cuentas entre grupos de la delincuencia organizada.

En el contexto de la violencia sin precedente desatada en diversas regiones del país a raíz de las medidas de combate a la inseguridad puestas en práctica por la actual administración, este saldo trágico podría pasar por rutinario. De hecho, es ya habitual que los homicidios relacionados con la criminalidad organizada y con las modalidades gubernamentales para enfrentarla superen en la cuenta diaria la decena o la docena, y no es raro que entre los caídos, además de presuntos delincuentes y efectivos policiales federales, estatales o municipales, figuren altos mandos de las corporaciones de seguridad pública, funcionarios de las entidades de procuración de justicia o personas ajenas a la confrontación que se encontraron bajo fuego cruzado.

Pero no debe escapar a la atención el hecho de que la extremada violencia ocurrida ayer en la capital de Sinaloa –como se registra periódicamente en Chihuahua, Guerrero y Michoacán, así como en las localidades septentrionales de Tamaulipas– ocurre bajo un apabullante despliegue policiaco-militar, ordenado por el Poder Ejecutivo apenas el mes antepasado, cuando se anunció el envío a esa entidad de casi 3 mil efectivos, en su mayor parte integrantes del Ejército. A mediados de mayo se reportó que Culiacán era una ciudad tomada por los militares, los cuales patrullaban la ciudad a bordo de vehículos artillados, y en la segunda quincena de ese mes el gobierno federal anunció decomisos espectaculares de armas y drogas, así como capturas masivas de presuntos narcotraficantes.

Sin embargo, ayer un comando, formado al parecer por decenas de individuos armados, se paseó por la urbe y dejó una estela de 12 muertos y cuatro heridos. Una de las víctimas mortales, un comandante de la Policía Ministerial de la entidad, fue ultimado justamente enfrente de la sede de esa institución.

Es posible que el Ejecutivo federal reitere la extraña explicación según la cual masacres como la ocurrida ayer son expresión de los “avances” supuestamente logrados por las fuerzas públicas en su enfrentamiento con la criminalidad, pero es mucho menos probable que la opinión pública acepte esa argumentación. Porque, por el contrario, lo que salta a la vista es que los operativos oficiales contra la delincuencia organizada, especialmente en su modalidad de cárteles del narcotráfico, han sido inútiles, en el mejor de los casos, y tal vez incluso contraproducentes. Los hechos indican que en aquellas regiones en las que se realizan los grandes alardes de fuerza bélica gubernamental la violencia y la inseguridad, lejos de atenuarse, se intensifican. Esa dinámica no es, por cierto, novedosa: la padeció el país con las movilizaciones de fuerzas combinadas policiaco-militares a las que el foxismo denominó “México seguro”, las cuales no modificaron de manera perceptible el control y el poder regionales acumulados por las organizaciones criminales.

En cambio, la presencia de efectivos castrenses se ha traducido, en Sinaloa y en otros estados, en graves violaciones a los derechos humanos, con un inaceptable saldo de civiles inocentes muertos por errores o por abusos de los uniformados. Tal situación incrementa de manera objetiva la inseguridad y ahonda la zozobra causada por los cuerpos de sicarios de que disponen los grupos dedicados a infringir las leyes.

A dos años de iniciada la ofensiva policial y militar en curso, y con más de 4 mil 500 muertes que lamentar, la administración pública debe repensar sus métodos para restablecer el estado de derecho en el país. El discurso oficial habla de un avance sostenido de las fuerzas del orden, pero la realidad indica que la delincuencia organizada mantiene e incrementa su control territorial y su capacidad de movilización, su poder de fuego y su habilidad para infiltrar a las corporaciones de seguridad pública, y semejantes resultados se traducen ya, en el cuerpo social, en descrédito, escepticismo y desaliento sin precedente. Aunque tardía, la rectificación en esta materia sigue siendo necesaria.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/11/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Malos ratos

■ Héroes contrariados

■ Hacer política, ¿para qué?

Hay días como éstos en que la política parece empeñada en producir puros malos ratos en las alturas. Allí está el caso del gobernador de Sinaloa, Jesús Aguilar Padilla, que hubo de privar a la Feria Mundial del Agua, a realizarse en España, de su egregia y experta presencia porque en su tierra, y en particular en Culiacán, las balaceras y los asesinatos entre narcos de distintos bandos son cada vez más frecuentes (en cambio, el gobernador formal del país, Lee Pe, considera que no hay razones graves para dejar su agenda de viajero frecuente que, en estos momentos, le ha llevado a la China).

Otro personaje que sufre mullidas incomodidades es el junior que nunca trabajó como minero (incluso ocupó la misma dirección de la Casa de Moneda que luego estuvo a cargo de la ahora secretaria de Energía, la profesora Kessel), pero actualmente ejerce desde Canadá como licenciado en administración de herencias (Lahe), el sufrido Napoleón Gómez Urrutia, que desde algún lujosísimo lugar de Vancouver ha enviado sentido mensaje a los mineros, para celebrar su día, exhortándoles a seguir en la lucha proletaria que permite cuando menos a uno de ellos vivir como gran capitalista; el líder aprovechó para acusar, desde su doradísimo exilio, al señor de los trabajos en cooperación, Javier Lozano Alarcón, de estar al servicio de Germán Larrea Mota Velasco, el dueño del Grupo México, aferradamente protegido por el panismo gobernante desde los sucesos de Pasta de Conchos.

Las estampas dolorosas no estarían completas sin la peregrinación judicial en busca de purificación que ha emprendido el beato Beltrones, sumamente ofendido porque tiene indicios de que en esta administración federal se practica el feo deporte del espionaje político, que ni en los peores momentos del priísmo se realizaba y mucho menos durante los larguísimos periodos en que el maestro y guía Fernando Gutiérrez Barrios ocupó cargos policiacos y en Gobernación, en estas oficinas bucarelinas con el propio Manlio como discípulo sobresaliente.

Y la triste noticia de que el Instituto Federal Electoral intervendrá a partir de los comicios de 2009 para que los dirigentes de los negocios privados mejor conocidos como partidos políticos no se puedan robar, mediante ventas, hipotecas, donaciones u otras simulaciones, los bienes que adquirieron a nombre de sus empresas partidistas con dinero público; ese golpe, tardío pero terrible a la sagrada libertad de hacer grilla para enriquecimientos directivos, sólo será aplicado a quienes caigan en la desgracia de perder el registro por bajas votaciones (¡oh, ¿qué será, por dar un ejemplo, de la buena vida facturable de los delictivos niños verdes?, ¿seguirán los pleitos en Alternativa por el hueso con chequera oficial?, ¿dejar los membretes redituables sin llevarse todo, como aquella infame familia Riojas, de un partido dizque de la sociedad nacionalista?) Puros malos ratos.

Astillas

La perpetuidad de Elba Esther Gordillo no es solamente en el cargo sindical, sino también en medallas de chapa de oro que en Guanajuato se entregan a profesores de la sección 45 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. Una nota de Benjamín Pacheco López, publicada en el diario A.M., informa que “la silueta de la líder –basada en una foto retocada y enviada desde el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE– está labrada en la parte derecha de los reconocimientos al Mérito sindical y al Mérito educativo”. Los supuestos premios se entregan, según eso, desde 2005, y ya hay ocho (¡gulp!) beneficiarios de ellos. Ángel Macías Jasso, secretario general de la mencionada sección 45, defendió el uso de la imagen de su jefa pues, aseguró, sucede lo mismo que en las oficinas de gobierno donde están las fotografías de los mandatarios... La aceptación pública de que hubo un encuentro privado entre Carlos Salinas y Cuauhtémoc Cárdenas, luego de las elecciones de 1988, generó variadas reacciones epistolares por Internet de las cuales aquí se da cuenta reproduciendo dos botones de muestra. Enrique Márquez S. opinó: “En 1988 fui engañado, como en 2006, al igual que millones de esperanzados mexicanos. Miente el inge (rto). Ya no recuerda el apoyo popular, la indignación colectiva no sólo por el fraude, sino porque ponía en la Presidencia a la hez de las heces (el tiempo nos dio la razón). La mayoría estaba dispuesta a todo, sé de muchos que gustosos hubieran dado la vida. Su calidad moral demuestra que nunca mereció tal apoyo. Ni siquiera dijo, como AMLO, que fue para evitar una represión justificada por protestas violentas. ¡Bah!” Enrique Synder Ocampo, matemático egresado del ITAM, considera: “Aun cuando, a decir verdad, ando muy molesto con tal señor por su repliegue en 2006, y en adelante, respecto al apoyo a Andrés Manuel López Obrador, me parece que su propuesta de 88 es muy confiable y a mí se me ocurrió respecto a 2006 (...) Si en 2006 se hubiera seleccionado una muestra aleatoria simple, o tal vez un muestreo sistemático, de un 9 por ciento del total, en lugar de la selección dada por el Trife (que siguió sus propios parámetros y tal vez excluyó determinadas casillas seriamente contaminadas y conocidas de antemano), el muestreo habría dado otros resultados”. El opinante reconoce que los procedimientos generan poca confianza por infiltraciones hildebrándicas, mañas políticas y otros ingredientes, pero cree que “con ciertos candados” se podría tener alguna confiabilidad... En relación con “el caudal de basura ‘informativa’ con que se pretende convencer a los mexicanos de las ‘bondades’ de extraer riquezas del fondo del mar”, Marco Aviña menciona un pasaje de los hermanos Marx, citado en El retorno de los brujos, el libro escrito por Louis Pauwels y Jacques Bergier:

–Oye, en la casa de al lado hay un tesoro.

–Pero si al lado no hay ninguna casa...

–Está bien, ¡construiremos una!

Y mientras la empresa Teléfonos de México advierte, a su conveniencia, de posible caos sabatino en comunicación por aparatos fijos y celulares, a causa de la entrada en vigor de la portabilidad numérica, ¡feliz fin de semana, con los robóticos amores de Wall-e y Eva!

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/11/index.php?section=opinion&article=004o1pol

Es bueno recordar

Octavio Rodríguez Araujo

Hace 20 años se le preguntó a Manuel Bartlett, secretario de Gobernación, si el sistema de cómputo electoral se había caído. Bartlett contestó que no, que se había callado. Se refería a una supuesta saturación de las líneas telefónicas mediante las cuales se habría de proporcionar, lentamente, la información electoral desde los distritos correspondientes.

El secretario de Gobernación y presidente de la entonces Comisión Federal Electoral (CFE) le argumentó a Heberto Castillo que los 160 teléfonos instalados habían resultado insuficientes y que, con tantas llamadas, el sistema se había bloqueado por lo que no se podían sumar resultados. Añadió que se instalaría otro sistema con 300 líneas telefónicas, para que funcionara mejor. Ese mismo día se presentaron en Gobernación: Rosario Ibarra (candidata presidencial del Partido Revolucionario de los Trabajadores), Cuauhtémoc Cárdenas (candidato del Frente Democrático Nacional) y Manuel J. Clouthier (candidato del Partido Acción Nacional). Cuando los candidatos de oposición llegaron a Bucareli el sistema de cómputo del Registro Nacional de Electores, como se dijo, ya se había caído. Se aseguró que esto había ocurrido a las 17 horas con 15 minutos.

Bartlett anunció un receso y los candidatos le pidieron que la CFE, controlada por Gobernación, no avalara ningún anuncio de triunfo hasta que no se tuviera el cómputo completo. Esa noche, empero, Jorge de la Vega Domínguez, presidente del Partido Revolucionario Institucional, aseguró que Carlos Salinas de Gortari había triunfado de manera rotunda, contundente, legal e inobjetable. Bartlett, sin embargo, informó ante todas las televisoras presentes que las objeciones exteriorizadas por los candidatos presidenciales (Ibarra, Clouthier y Cárdenas) carecían de sustento y los acusó de haber violado las más elementales normas de civilidad política. Nada dijo, en cambio, de las declaraciones del presidente de su partido al anunciar el triunfo de Salinas de Gortari.

La televisión, dicho sea de paso, no transmitió la réplica del panista Juan de Dios Castro, quien hiciera notar el silencio de Bartlett sobre el albazo declarativo de De la Vega Domínguez y que, en esos momentos, no había un solo resultado de la elección. Jorge Alcocer, del Partido Mexicano Socialista, intervino (sin que la televisión divulgara sus palabras) para decir que Bartlett había acusado de falta de ética política a los candidatos opositores, pero que no había dicho nada de la proclamación de triunfo que se había adjudicado el PRI sin ningún dato que lo avalara. Añadió que nadie podía proclamar triunfo alguno, pues de Bucareli, donde estaban reunidos, no había fluido ningún dato, ni siquiera de una casilla electoral. Eduardo Andrade, del PRI, expresó que se estaba dramatizando la situación.

La promesa del secretario de Gobernación había sido que minuto a minuto se tendría información pública de los resultados, algo así como el ahora Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), que tampoco funcionó correctamente en 2006. Nada de eso ocurrió.

Cuando en Gobernación los priístas se dieron cuenta de que los resultados favorecían al candidato Cárdenas Solórzano, interrumpieron el sistema y se inició, probablemente en la oficina de Óscar Lassé, director de Servicios de Información del Proceso Electoral, la invención de los datos que darían el increíble triunfo a Salinas de Gortari, quien ocupaba el tercer lugar en la votación registrada en las computadoras de la oposición. Hubo, debe mencionarse, una danza de computadoras: todas sirvieron, incluidas las del PRI (con cuyos supuestos datos Jorge de la Vega anunció el triunfo de Salinas), salvo las de Gobernación.

Y luego dicen que a los mexicanos les falta imaginación y capacidad de inventiva. Es probable, pero de este cliché se salvaban, sin lugar a dudas, los priístas y más recientemente los panistas, es decir, quienes tienen el poder institucional (por las buenas o por las malas, da lo mismo). “La razón de Estado debe prevalecer sobre la razón”, diría Maquiavelo o Jesús Reyes Heroles (también da lo mismo).

Tres días después de aquellas elecciones, si mi memoria no me traiciona, Cuauhtémoc Cárdenas declaró en conferencia de prensa que si se consumaba el fraude “equivaldría técnicamente a un golpe de Estado”. En cambio, en 2006 no expresó algo semejante a pesar de que lo ocurrido en las pasadas elecciones presidenciales fue tan burdo como en 1988, incluso más.

Pero no es cosa para alarmarse, la gente cambia: muchos defensores del triunfo de Cárdenas hace 20 años son ahora voceros y garantes de Calderón y críticos furibundos de López Obrador, y viceversa: sostenes entonces de Salinas son ahora apoyos del triunfo del PRD hace dos años (prefiero no dar nombres, pero ahí están registrados en la prensa escrita).

Cuando Manuel Bartlett declaró, 20 años después (La Jornada, 3/7/08), que el presidente Miguel de la Madrid le ordenó no informar que Cárdenas iba en la delantera, como que quiso decir que no fue su culpa lo que pasó. Pero ni modo, tuvo la posibilidad de renunciar por las presiones que estaba recibiendo, y no lo hizo.

Dentro de 20 años, o quizá antes, es probable que algún alto funcionario del gobierno de Fox (¿Creel, por ejemplo?) nos revele algo más o menos significativo de lo ocurrido el 2 de julio de 2006, desde dentro, porque desde fuera sabemos muy bien cómo se cometió el fraude y el golpe de Estado ex ante que todavía estamos padeciendo.

Es sano recordar. Vale la pena.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=opinion&article=020a1pol

G-8: el conejo del sombrero

Alejandro Nadal

Organizaciones sociales y ambientalistas de talla mundial están preocupadas por el impacto negativo de la crisis económica sobre la agenda social y ambiental. Se piensa que con la crisis, por ejemplo, el tema del cambio climático será relegado a segundo plano. Tienen razón de preocuparse.

En política, para desaparecer un tema de la lista de prioridades, lo primero que hay que hacer es hablar mucho de él. Por eso, en los documentos de la reunión del G-8 en Hokkaido, África y el cambio climático se anuncian como temas centrales. No hay que engañarse: es una cortina de humo.

Esta retórica le funciona bien a los centros de poder económico y financiero. El mensaje subliminal es que todo marcha bien en los países ricos y que la “globalización sigue su marcha” como factor positivo. Lo único que hay que resolver para que ya todo esté perfecto, es el pequeño problema de la pobreza en África y la cuestión del cambio climático. Y para eso, los líderes del Grupo de los Ocho, en su generosidad y extraordinaria visión de estadistas, se reúnen en Hokkaido.

Lo que sí pasa a segundo plano con este acto de magia es la crisis económica mundial. Por eso el documento sobre economía no contiene referencias a la peligrosa situación de estancamiento con inflación que amenaza con desencadenar una muy fuerte recesión a escala mundial. Claro, como los orígenes de esta crisis están en 30 años de liberalización financiera y apertura comercial, tantas veces promovida por el G-8, lo que menos se quiere es llamar la atención sobre este gigantesco fracaso.

Había una vez una cosa que se llamaba “armonización de políticas macroeconómicas” y eso era el platillo central de las reuniones de líderes de los países más poderosos. Hoy todo eso se acabó.

En la hechicería del G-8 se ignora el espinoso problema de la inconsistencia de políticas macroeconómicas que hoy existe entre Estados Unidos, la Unión Europea y China, por ejemplo. Mientras Washington deja caer el dólar y exige a China revaluar el renminbi, el Banco Central Europeo (BCE) mantiene altas tasas de interés y sigue apostando a la apreciación del euro. Si esta tendencia continúa, la depreciación de los activos denominados en dólares va a intensificarse brutalmente y el pánico no tardará en desatarse. Comparada con la estampida que le acompañará, la corrida de la San Fermín en Pamplona parecerá un plácido paseo en el parque.

El número de prestidigitación del G-8 permite evadir el gran problema de estos tiempos neoliberales: ¿cuánto más va a durar un sistema basado en el colosal déficit en cuenta corriente de Estados Unidos y en la acumulación de reservas de China, los países exportadores de crudo y de las llamadas economías emergentes?

Hoy que la principal potencia militar del mundo es también el deudor más grande, todos se hacen la misma pregunta. Para nadie es un secreto que el desequilibrio que sostiene este sistema implica un riesgo creciente de que la transición a otro esquema se realice de manera explosiva.

El déficit estadunidense es insostenible, lo mismo que su posición de endeudamiento porque cada vez más ese déficit está siendo financiado con reservas de bancos centrales de otros países. Por eso el influjo de capital hacia Estados Unidos ya no consiste en inversión directa o de cartera. El sector privado se niega a financiar el déficit estadunidense y en 2007 casi todo el financiamiento provino de los bancos centrales de las naciones con excedentes. Esto conlleva un crecimiento insostenible de la deuda externa y hace más necesario el ajuste mediante la depreciación del dólar. ¿Qué tan brusco será el ajuste de cuentas?

En los años 70 se sentaron las bases de la megacrisis de la deuda que estalló en 1982 y de la cual, en más de un sentido, el mundo todavía no se ha recuperado. Hoy los paralelismos con aquellos años son sorprendentes. Pero la crisis que se está cocinando tiene ingredientes nuevos que la harán mucho más violenta y duradera.

Pero, ¿por qué preocuparse de todas estas cuestiones si se puede gozar de un rico banquete a orillas del lago Toya? Parece que los jefes del G-8 se han dejado convencer por las tesis de Washington de que lo peor de la crisis ya pasó y ahora viene la recuperación. Sólo hay que sacar el conejo del sombrero: África y el cambio climático, importantes prioridades. Cómo no.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/09/index.php?section=opinion&article=027a1eco

Alimentos y energía impulsaron la inflación hasta 5.26% anual

■ Es el registro más alto desde noviembre de 2004; no incluye el mayor costo de la gasolina

■ Esperan analistas niveles más elevados

■ Los bienes de la canasta básica se incrementaron 6.13% el último año

■ Se prevén mayores problemas de cartera vencida en los bancos

Roberto González Amador

Impulsada por el incremento en los precios de alimentos y energía, la inflación llegó en junio a 5.26 por ciento anual, la más alta desde noviembre de 2004, aunque no refleja el impacto del mayor costo de la gasolina, que entró en vigor la semana pasada. “Todavía esperamos niveles más elevados”, opinó un analista. El Banco de México reportó este miércoles que los consumidores han resentido alzas en el último año de 52 por ciento en productos como el arroz, o de 53 por ciento en el caso de los aceites comestibles.

“La inflación se disparó arriba de 5 por ciento, presionada por el alza en los precios de alimentos y energía”, comentó Ricardo Aguilar Abe, analista de Invex. “Todavía esperamos que la inflación alcance niveles más elevados, sobre todo en septiembre, cuando se presente el aumento en las colegiaturas”, agregó. Otro experto, Luis Flores, de Ixe, consideró que el crecimiento promedio de los precios “es alto y hay incertidumbre si ya se llegó al pico”.

El dato de la inflación en junio superó el tope máximo que el banco central anticipó que ocurriría este año de 5 por ciento. Este nivel de por sí ya era mayor al fijado a comienzos de 2008 por la autoridad monetaria que pronosticaba de 3 a 4 por ciento. El Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), indicador que mide el comportamiento de la inflación, refleja el promedio de los precios en el país.

En junio, el INPC aumentó 0.41 por ciento, el mayor repunte desde 2002, y superior al incremento de 0.12 por ciento observado en el mismo mes del año pasado, informó ayer el Banco de México. Con ese resultado, la inflación anual, de junio de 2007 al mismo periodo de 2008, creció 5.26 por ciento, 0.31 puntos porcentuales más que el mes previo. Los incrementos de precio que más influyeron en el repunte de la inflación fueron, según el banco central, alimentos y servicios como electricidad, gas doméstico, telefonía local y transporte aéreo.

El precio de los bienes que componen la canasta básica de consumo creció en el último año 6.13 por ciento, nivel que superó al de la inflación general. El conjunto de alimentos procesados, bebidas y tabaco acumuló en ese mismo periodo un alza de 9.59 por ciento, aunque de diciembre de 2006 a junio pasado el repunte llegó a 12.96 por ciento.

Mayor ha sido la inflación de las frutas y verduras. Este segmento de bienes acumuló en los últimos 12 meses un incremento de 12.78 por ciento, informó el banco central.

Al detalle se observan alzas de precio que afectan en mayor medida a la población de menor ingreso, que es la que destina el mayor porcentaje de su dinero a la compra de alimentos. Entre junio de 2007 y el mismo mes de 2008 el precio promedio del arroz se disparó 52.92 por ciento. Si se amplía el periodo de diciembre de 2006 a junio pasado, el aumento llegó a 58.10 por ciento.

Los aceites y grasas comestibles, según el reporte de ayer del banco central, se encarecieron en los últimos 12 meses 53.99 por ciento, y de diciembre de 2006 a junio pasado el alza alcanzó 61.78 por ciento. Sólo en el primer semestre de este año el incremento fue de 35.27 por ciento.

En el caso del frijol, entre junio de 2007 y junio de 2008 el incremento alcanza 21.8 por ciento. Los salarios han aumentado, en promedio, 5 por ciento en los últimos 12 meses.

Lo que viene

“El crecimiento de la inflación en México responde a un fenómeno internacional y poco se debe a situaciones de oferta y demanda en el país”, consideró Aguilar Abe, de Invex.

En realidad, el aletargamiento de la dinámica económica del país, con un crecimiento que oficialmente se espera sea en torno a 2.8 por ciento, 0.7 puntos menos que el pronosticado a inicio de año, parece que ha evitado un mayor desorden de precios.

“En tanto el componente especulativo (en los alimentos) se mantenga deprimido y se acentúen las condiciones de bajo crecimiento, los precios podrían permanecer elevados, pero no habría motivo para que aumenten respecto de las tasas que han registrado últimamente”, añadió Aguilar.

Sin embargo, dijo que se advierte que las alzas en precios de energéticos y alimentos se está trasladando ya al renglón de los servicios. “Los restaurantes cobran más caros los platillos y las aerolíneas están aumentando sus tarifas. Incluso, el mayor costo de la turbosina (combustible para avión) ha obligado a algunas líneas aéreas a reducir frecuencias de vuelo o incluso eliminar rutas hacia algunos destinos”.

Precisamente el precio de los energéticos hace pensar a algunos analistas que la inflación puede ser incluso mayor en los siguientes meses. A partir del primero de julio el gobierno aumentó en seis centavos el precio de la gasolina Magna, nueve el de Premium y en siete centavos el diesel, un ajuste mayor a los de los meses previos, que iban de tres a cuatro centavos. Aunque marginal, el alza influirá en la evolución futura del INPC.

“Hacia los meses siguientes conviene alertar por riesgos derivados del efecto del desliz en precios de gasolinas, así como por el ajuste en gas doméstico y electricidad de alto consumo, de liberarse el subsidio existente en gas licuado de petróleo y por concluir los esquemas de coberturas de gas natural para el próximo 31 de julio”, dijo Cecilia Posadas Pérez, analista de BBVA Bancomer.

Luis Flores, de Ixe, estimó que el mayor incremento mensual en el precio de los combustibles provocará un aumento de la inflación mayor en 0.11 puntos al previsto hasta el mes pasado.

La trayectoria estimada de la inflación no mueve al optimismo en los meses siguientes, expusieron Arturo Vieyra y Joel Virgen, de Banamex. “Nuestro pronóstico anticipa que durante casi todo el año la inflación estará por arriba del límite superior a los rangos fijados por el banco central”.

Sigue robusto el crédito de la banca al sector privado

El repunte en la inflación, mayor a las previsiones del banco central, no ha provocado todavía un aumento en la morosidad de los usuarios de la banca. “Pero si tenemos incrementos importantes en la inflación, habrá problemas mayores de cartera vencida”, comentó ayer Enrique Castillo Sánchez Mejorada, presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM).

Por ahora, el crédito de la banca al sector privado “sigue manteniendo un crecimiento robusto”, de 21 por ciento anual, con cifras actualizadas a mayo, un nivel apenas menor al 25 por ciento de aumento del año pasado, aseguró. En los préstamos al consumo, donde se incluye la tarjeta de crédito, el repunte es de 12 por ciento, que contrasta con 2007, cuando repuntó 21 por ciento. Sin embargo, el financiamiento a las empresas, que constituye el grueso de la cartera de la banca, crece a un ritmo de 29 por ciento anual, similar al 30 por ciento del ejercicio previo.

“El crecimiento actual de la inflación ha tenido un impacto moderado en el otorgamiento de crédito”, añadió Enrique Castillo en conferencia de prensa.

Aseguró que ya hay algunos bancos que han incrementado el costo del crédito para los deudores. “Pero hay otros que han decidido absorber el mayor costo y reducir su margen” de utilidad.

Los incrementos de tasas de interés a los deudores no han sido generalizados e incluso son diferentes entre los mismos clientes de un banco, aseguró Ignacio Deschamps, director general de BBVA Bancomer y vicepresidente de la ABM.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=economia&article=022n1eco

Navegaciones


Fachada del Banco Chino, en la esquina de avenida Juárez y Valdés Carrillo, Torreón, Coahuila (www.torreon.gob.mx)

Por: Pedro Miguel
navegaciones@yahoo.com • http://navegaciones.blogspot.com

■ Pogromo en La Laguna

Eran los primeros días de mayo de 1911 y el porfiriato estaba en las últimas. Los maderistas habían logrado levantamientos exitosos en 18 entidades. Libertad y atrocidad se confundían en las acciones de los revolucionarios; en enero, por ejemplo, en el cañón del Mal Paso, Pascual Orozco emboscó a una guarnición de federales, los exterminó, desnudó los cadáveres y envió los uniformes ensangrentados a Porfirio Díaz con una nota adjunta: “Ahí te van las hojas, mándame más tamales”. Telegrama tras telegrama, las noticias funestas se apilaban sobre el ánimo del viejo dictador, de por sí aquejado por la sordera progresiva, por el agotamiento de ocho décadas de vida y muchas guerras y por una enfermedad de las encías que lo acompañó durante toda su permanencia en el trono presidencial. El 10 de mayo (todavía no se aplicaba en México el invento gringo de festejar a las madres) las fuerzas de Pascual Orozco tomaron Ciudad Juárez y al día siguiente el general Emilio Madero cayó sobre Torreón, provocando la huida de las tropas gubernamentales.

El odio racial no requiere de razones, aunque siempre encuentra demasiadas. En el México de finales del siglo XIX y principios del XX los jornaleros que cosechaban algodón en Río Colorado odiaban a los trabajadores chinos porque les quitaban la fuente de empleo. Las autoridades sanitarias se hacían eco de supersticiones tales como que los chinos eran “intrínsecamente insalubres” y que propagaban epidemias. Los jefes policiales afirmaban que eran viciosos (algunos fumaban opio) y violentos, y citaban las confrontaciones homicidas en territorio mexicano entre la mafia tradicionalista Chee Kung Tong, que controlaba casinos y lupanares, y la Liga Nacionalista China, que dominaba parte del comercio en los estados fronterizos del norte. Los comerciantes nacionales clamaban por la expulsión de los asiáticos que los habían dejado fuera de la jugada. El manifiesto de 1906 del Partido Liberal Mexicano, floresmagonista, exigía prohibir la inmigración china. Los círculos maderistas sostenían que varios de sus cuadros habían sido envenenados por chinos. El gobierno de Sonora promulgó un decreto que prohibía a los ciudadanos mexicanos las uniones matrimoniales con súbditos chinos. Villa odiaba a los chinos. Obregón impulsó el surgimiento de círculos antichinos. Siendo gobernador de Sonora, Calles ordenó el confinamiento de los asiáticos en guetos. Hacia los años 30, el hijo de mexicana con chino era calificado de “escupitajo viviente” por el racista José Ángel Espinoza. La fobia, dicen algunos autores, obedecía a un proceso de construcción de identidad nacional.

Quién sabe. A un siglo de distancia, las razones podrán ser distintas, pero la fobia permanece incrustada por ahí. Uno que se hace llamar “Emiliano Zapata” escribe (y reproduzco con la literalidad que permite la función “copiar y pegar”) en el foro Nippon Power México: “chale... la neta es cosa q me vale verga... pero lo q si me ultra mega caga es qno tengan iniciativa creativa y tengan q copiar todo a la verga... hijos de su reputa cola... como chingados q patentas la virgen de Guadalupe... o como pitos usas el simbolo del imss para una televisora china?! osea qputa madre les pasa?..... pendejazos...”

A principios del XX, con el país desmadrado por el hundimiento del porfiriato, el odio encontró uno de sus cauces en el asalto de los maderistas a Torreón, localidad de La Laguna que ya en 1907 tenía 40 mil habitantes, un periódico en inglés (The Torreon Enterprise) y una colonia china proporcionalmente grande: 600 o 700, trabajadores pobres, en su mayoría, culíes “casi siempre varones solitarios, de una frugalidad y austeridad apenas superiores a la miseria, disciplinados casi como autómatas, del todo refractarios al naciente movimiento obrero de los lugares a donde llegaban”. Unos cuantos se dedicaban a profesiones liberales y otros habían destacado en los negocios, como los empresarios Woo Foon-chuk y Luis Sing, los dueños del Banco Wah Yick, de la Lavandería Oriental y del Casino Imperial, así como explotadores de prósperos fundos agrícolas, como la huerta Do Sing Yuen, que tenía 40 trabajadores.

Esta es la secuencia de los hechos, de acuerdo con Marco Antonio Pérez Jiménez: el 9 de mayo Torreón amaneció rodeado por tropas maderistas: Benjamín Argumedo, Orestes Pereyra, Sixto Ugalde, Epitacio Rea, Gregorio García, todos bajo el mando militar de José Agustín Castro y la responsabilidad política de Emilio Madero; una fuerza atacante de entre 5 mil y 10 mil hombres, frente a los 700 de la guarnición porfirista, comandada por Emilio Lojero. El asalto comenzó el 13 por la mañana y por la tarde los rebeldes ya controlaban las huertas de la periferia. Otros se apostaron en edificios céntricos, como el Casino, desde donde procuraron atrapar entre dos fuegos a las fuerzas federales. Por la noche, los maderistas, ya en poder de algunas plantaciones, comenzaron a asesinar a los trabajadores chinos que se encontraban en ellas. La madrugada del 15, Lojero y lo que quedaba de sus hombres abandonaron la ciudad en completo sigilo por el cañón del Huarache.

Antes de meterle fuego al palacio municipal, algunos rebeldes hallaron unas botellas de cognac adulterado, confiscado meses antes por las autoridades, las bebieron, murieron envenenados y corrió el rumor de que se trataba de una trampa de los chinos. La masacre empezó en el restaurante de Park Jan Jong, donde fueron asesinados todos los presentes. De allí, las turbas revolucionarias van a la tienda de comestibles de Hoo Nam, en donde matan a los empleados. Luego pasan al negocio de pieles de Mar Young; el propietario, un sobrino suyo y sus trabajadores, son sacados a la calle y asesinados. Luego destruyen las tiendas de King Chow, quien logra escapar con sus dependientes. De allí, los atacantes se dirigen al negocio de Yee Hop, donde descuartizan con hachas y cuchillos a 13 personas. Al llegar al centro, asaltan el edificio donde operaban la Compañía Shangai y el Banco Chino, saquean ambos locales y trocean a los más de 20 empleados de esas empresas. En el Club Reformista Chino dan muerte a unos 16 individuos. Hacia las dos de la tarde, en las huertas de las afueras, los jornaleros asiáticos sobrevivientes son quemados vivos, y las calles del centro están espolvoreadas de cadáveres. Desde el tercer piso del Banco Chino cabezas y cuerpos completos son lanzados hacia la calle. Hasta la noche, la soldadesca victoriosa se solaza acuchillando, desnudando y destazando a los muertos y juega con brazos y piernas atados a las cabalgaduras.

Emilio Madero llegó a la ciudad esa noche y ordenó detener la carnicería y capturar a los responsables. La primera directiva se cumplió a regañadientes y la segunda fue ignorada. En cambio, en los días posteriores los sobrevivientes fueron encarcelados, golpeados y despojados de sus pertenencias por los vencedores. La investigación del gobierno chino establece en 303 el número de asesinados: 62 comerciantes, 110 jornaleros, 65 empleados, 56 viajeros y 10 desconocidos. Hay que recordar tres nombres: el de José Cadena, quien protegió a varios trabajadores de la Lavandería Oriental, el del revolucionario Leónides González, quien trató de salvar, sin éxito, la vida de cuatro chinos, y el de Cristino Hernández, quien llevó agua, pan y cigarros a los sobrevivientes de la masacre hasta la maderería en la que fueron recluidos. En las investigaciones ulteriores se estableció que “con anterioridad a la matanza, la colonia china en Torreón había sido una comunidad pacífica y aprovechada, que se atenía a la ley y que había contribuido al desarrollo material de la ciudad”. Pese a que los cabecillas revolucionarios se dijeron atacados por los asiáticos, según los testimonios recogidos por la Cruz Roja no se supo “de ningún caso en el que un soldado o civil local haya sido herido por algún chino”.

Lo primero que hizo el general Díaz en su exilio europeo fue ir a una clínica de Interlaken, Suiza, donde le curaron el padecimiento de las encías. Madero firmó un compromiso con Pekín para indemnizar con 3 millones de pesos a los afectados y a sus familiares, pero no pudo cumplirlo, pues antes fue depuesto y asesinado por Victoriano Huerta. La fobia racista contra los chinos en México siguió teniendo formas organizadas y expresiones militantes, alimentadas en muchos casos desde el gobierno, hasta la llegada de Lázaro Cárdenas del Río a la Presidencia.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=opinion&article=044o1soc

Jalón de orejas · Rocha


http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=cartones&id=3

Editorial de ayer

SCJN: parcialidad y descomposición
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) decidió atraer 41 de los 44 juicios de amparo promovidos por el sector empresarial y un grupo de escritores y periodistas en contra de las reformas constitucionales en materia electoral publicadas el pasado 13 de noviembre en el Diario Oficial de la Federación.

Así, el máximo tribunal someterá nuevamente a revisión dichas modificaciones constitucionales –luego de haber rechazado los recursos de inconstitucionalidad que presentaron los llamados partidos emergentes–, en las que se estipula, entre otras cosas, la reducción de las campañas electorales, en costos y duración, y la prohibición, tanto a partidos políticos como a particulares, de contratar espacios en los medios de comunicación para difundir propaganda electoral, medidas que, a decir del Consejo Coordinador Empresarial, “atentan contra las garantías de libertad de expresión y asociación”.

Tales reclamos expresan, por principio de cuentas, un intento deliberado de la cúpula empresarial del país por generar confusión entre la libertad de expresión –derecho ciudadano irrenunciable y garantizado por la Constitución, con o sin reforma electoral– y la libertad de hacer dinero. Adicionalmente, las acusaciones de los empresarios encierran una profunda hipocresía, por cuanto son ellos mismos –en su faceta de propietarios de los medios de comunicación– quienes coartan sistemáticamente la libre expresión de las ideas y niegan tribuna a las manifestaciones de descontento social.

Por lo demás, la decisión en torno a los juicios de amparo mencionados constituye un acto de incongruencia. Debe recordarse que en 2006, en el contexto del conflicto político desatado por las controvertidas elecciones presidenciales de ese año, el organismo se descalificó para atender asuntos electorales, cuando el entonces ministro presidente, Mariano Azuela, rechazó la participación de la Corte en el esclarecimiento de oficio de “hechos que constituyan la violación del voto público [...] en los casos en que a su juicio pudiera ponerse en duda la legalidad de todo el proceso de elección de alguno de los poderes de la Unión”, como demandaba el párrafo tercero del artículo 97 constitucional, hoy derogado. En ese momento, Azuela argumentó que el numeral mencionado estaba “redactado con los pies”, que era “obsoleto” y “anacrónico”, y de esa forma convalidó una elección dudosa e impugnada por más de un tercio del electorado; por añadidura, descalificó como tribunal constitucional al organismo que presidía y abdicó de una de sus facultades institucionales básicas.

La resolución de atraer los juicios de amparo presentados por las cámaras empresariales revela una lamentable falta de autonomía del máximo órgano de justicia del país: a diferencia de hace dos años, cuando la petición de intervenir en temas electorales obedecía a un reclamo de la oposición política y de amplios sectores de la ciudadanía, ahora la solicitud proviene de una oligarquía nacional que ejerce un inaceptable poder de facto, y de los grandes intereses corporativos de los medios de comunicación y sus empleados. Queda de manifiesto, por tanto, una actitud completamente errática y parcial del organismo, de por sí inmerso en profundo descrédito tras una cadena de equívocos entre los que destacan su infame actuación en el caso Lydia Cacho, cuando seis de los 11 ministros del pleno exculparon al gobernador de Puebla, Mario Marín, no obstante haber constatado su participación en una conjura para atentar contra la comunicadora; y, más recientemente, el aval otorgado a la Ley del ISSSTE, con lo que se legalizó un atropello mayúsculo a los derechos adquiridos de los trabajadores del Estado.

En suma, la obediencia con la que la Corte ha acatado los designios de la clase político-empresarial que detenta el poder en el país evidencia la disfuncionalidad y la descomposición que se extienden por el conjunto de la institucionalidad política, y pone en relieve la necesidad de contar con un tribunal constitucional efectivamente autónomo y con un Poder Judicial que vele efectivamente por la vigencia del estado de derecho.

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Astillero de ayer

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 • juliohdz@jornada.com.mx

■ Los tiempos

■ De espías, preciosos y renuncias

■ La reunión CC-CSG en 1988

No es lo mismo adulterar encuestas de opinión para favorecer a quien luego le daría chamba como director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), que andar husmeando en los cotos de los jefes priístas aliados, así es que el ex director de la empresa GEA-ISA, Guillermo Valdés, ha sido declarado non grato por los integrantes no panistas de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, que además conminaron al jefe-beneficiario, F.C., a dejar sin chamba al trampeador de mala calidad. La venganza de Manlio (y de Emilio, que también se ha dicho espiado) no quedó en el señalamiento de que el Poder Legislativo ha perdido la confianza en el citado Valdés, pues también demandó que sean indagados los contratos firmados por el citado Cisen con la empresa Consultores en Diseño de Estrategias Político-Legislativas, que cometió el pecado de hacer fichas informativas de las actividades de relevantes personajes del Congreso federal. Es de preverse que el amigo Calderón decida proteger al amigo Valdés, que mucho contribuyó a dar material ficticio a los medios aliados para aparentar que el rezagado Calderón había tomado súbita e inexplicable delantera en la campaña presidencial de 2006 (la base de percepciones falsas sobre la que se montó la historia del triunfo electoral felipillo).

No es lo mismo pasearse con cínica impunidad en la Puebla controlada que en un recinto de libertad intelectual, así es que el góber precioso recibió ayer en la Casa Lamm, de la ciudad de México, muestras del repudio que su presencia causa (“¡pederasta!”, le gritaban algunos al héroe corruptor y represor que recibe a domicilio bellísimas botellas de coñac de parte de corruptores de menores por él protegidos). Mario Marín Torres cree ínfima la memoria colectiva y grande su capacidad de engaño, así es que se atreve a visitar a colegas priístas de otras entidades para enseñarles la manera como ha de comportarse un político pillado en graves faltas (entre otras cosas, su receta exige silenciar a los medios de comunicación locales, por las buenas o por las malas).

No es lo mismo enviar a casa a funcionarios que hubiesen cometido fallas políticas o administrativas menores e incruentas que investigar judicialmente y, en su caso, castigar los gravísimos señalamientos hechos por la comisión capitalina de derechos humanos. Según el trabajo realizado por el órgano dirigido por Emilio Álvarez Icaza, lo que hubo en la colonia Nueva Atzacoalco no fue una colección de errores, como a su conveniencia pretendían justificarse las autoridades capitalinas (¡chin, la regamos, y de a muchas veces!), sino el resultado de una política definida y persistente que enderezó lo peor de su actuar contra jóvenes de pocos recursos económicos a los que se convirtió en blanco de extorsiones y agresiones. Lo escrito en el informe de Álvarez Icaza no debería quedarse en un cómodo cambio de funcionarios, porque entonces parecería que, más que genuino ánimo justiciero, en las alturas del gobierno capitalino lo que hubo fue una demora intencional en el inevitable corte de cabezas del gabinete para intentar que el enojo social se saciara sólo con esos golpes dosificados de guillotina.

No es lo mismo que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano informara, oportunamente y ante los seguidores, de una reunión con Carlos Salinas de Gortari, que hacerlo veinte años después de aquellas elecciones impugnadas y en entrevista periodística de ocasión.

Los dos principales contendientes de los comicios de 1988 le hablaron a Roberto Zamarripa, en Reforma, de la reunión poselectoral que tuvieron: “¿Sirvió el encuentro (…)?”, se preguntó al político michoacano, quien contestó: “No sirvió porque no se avanzó. Lo único que plantee en esa ocasión fue que se pudiera limpiar la elección. Que se hiciera un muestreo de gente que maneja cuestiones de estadística y cifras, un muestreo bien diseñado, y si en ese primer muestreo se encontraba que los datos oficiales no correspondieran a la realidad, tomando equis número de casillas electorales, pues se hiciera revisión de todas las casillas. Si los datos mostraban que eran correctos, ahí terminaba el ejercicio”. (Los servicios especiales de reconstrucción escénica de esta columna no logran imaginarse tan civilizada pieza casi de corte tecnócrata: Cárdenas y Salinas sentados a la mesa, o en cómodos sillones, hablando sobre “muestreos” electorales para dar por terminado el litigio. Cárdenas no exigía ni reclamaba, simplemente “planteaba” un método para “limpiar” los comicios, y no mediante un recuento de voto por voto y casilla por casilla, sino con un “muestreo bien diseñado” (¿por quién, por los mismos diseñadores de las elecciones impugnadas?) Y, bueno, hombre, qué caray, si luego de ese científico y bíblico muestreo se encontraban datos oficiales “que no correspondieran a la realidad”, pues se pasaría a revisar todas las casillas pero, si no… pues no. Vaya frase cardenista acomodaticia dicha en esa reunión con Salinas: “Si los datos mostraban que eran correctos, ahí terminaba el ejercicio”. Ese encuentro “¿fue útil o fue un error?”, se preguntó a Cuauhtémoc, quien respondió: “No creo que haya sido un error. Había que hacer todos los esfuerzos posibles para limpiar la elección y mantener este proceso dentro de la ley”. Salinas (a quien acompañaba Manuel Camacho en la reunión de 1988) dijo por su parte: “Nos reunimos a conversar sobre el resultado de la elección; los planteamientos que él hacía en el sentido de revisar el resultado que ya estaba documentado en las actas, y ahí se le hicieron ver los elementos o argumentos, que mostraban por un lado que la documentación ya estaba, y por el otro, que los conductos institucionales estaban establecidos para resolver lo que él reclamaba. Una conversación seria, respetuosa y diría, incluso, constructiva”.

Y mientras Wal-Mart retira de sus tiendas en Estados Unidos las historietas de Memín Pinguín por considerarlas racistas (la más reciente se titulaba “Memín para presidente”, Barack Obama nos perdone), ¡hasta mañana, en esta columna lluviosa!

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/index.php?section=opinion&article=004o1pol

Rayuela de ayer

Y si ponen alcoholímetros en las carreteras, ¿por qué no también abusómetros en los cuarteles de todas las policías del país?

http://www.jornada.unam.mx/2008/07/10/