■ La intervención de la Fed impedirá que colapse el sistema financiero, refieren
Consideran analistas que la crisis en EU no será tan seria como la depresión del 29
■ La desesperación por capitales deja expuestos a los bancos más débiles, según expertos
Reuters
Londres, 25 de marzo. Es posible, sólo posible, que el mundo financiero no esté por colapsar.
Tal es el nivel de desastre en la última fase de la crisis financiera, que uno podría pensar que pronto ahorraremos alimentos y pasaremos a una economía de trueque.
Recientemente, algunas apreciaciones y comentarios financieros han invocado un colapso del sistema semejante a la crisis bursátil de 1929 y a la Gran Depresión posterior.
Un poco de contexto. Los historiadores estadunidenses estiman que en los primeros 10 meses de 1930 unos 744 bancos de Estados Unidos se derrumbaron y que la cifra se amplió a 9 mil a fines de la década del treinta. Los ahorristas perdieron el equivalente, en dinero actual, a 140 mil millones de dólares en depósitos hacia 1933.
El desempleo creció a 25 por ciento desde 4 por ciento en 1929, y los precios e ingresos cayeron entre 20 y 50 por ciento en el mismo periodo. El debate se ha vuelto “histérico”, en palabras del portavoz del gobierno alemán Thomas Steg.
No hay duda que la crisis es seria. Pero existe la posibilidad de que no sea como 1929, incluso pese a que la Reserva Federal haya adoptado tácticas de la era de la depresión para tratarla.
“Para justificar que se repita lo de la semana pasada, habría que empezar a creer que esto volverá a ser como 1929”, afirmó Jim O’Neill, economista global en jefe de Goldman Sachs. “Con los rápidos movimientos de la Fed, esto es improbable”, añadió.
Pero mientras los inversionistas ya se preparan para el peor escenario, puede ser que el péndulo oscile ampliamente.
La semana pasada, un sondeo de Merrill Lynch indicó que la mayoría de los 193 administradores de fondos tenían efectivo por encima del promedio del mercado en marzo, lo que sugiere una cautela extrema.
Entonces no es casualidad que los rendimientos de letras del Tesoro estén en su mínimo desde la década del cincuenta, a menos de uno por ciento, o que el oro haya alcanzado mil dólares la onza antes de un giro violento la semana pasada, que sería un signo de cambio en sí mismo.
“La gente va en un solo sentido, tienen el efectivo y creen que los mercados están baratos”, comentó David Bowers de Merrill. “Sólo necesitan un catalizador que les diga cuándo es seguro volver a los mercados”, expresó. Cualquier catalizador necesitará evidencias de que el problema no empeora.
A la espera de un cortocircuito
La crisis crediticia, originada en el desplome del mercado inmobiliario, ahora está ligada a la solvencia y la liquidez de los bancos. Es un problema de falta de confianza. La visibilidad es casi nula debido a que los mercados logran preciar adecuadamente los activos y títulos hipotecarios.
La claridad parece que sólo llega cuando los bancos tienen que reportar los valores en sus libros contables al final de cada trimestre. Y en esa ambigüedad de precios, intentan juntar dinero para cumplir con requisitos de capital. Esto sucede pese a que muchos de sus activos no han perdido todo su valor, por lo que todavía generarán algún rédito.
Esta desesperación por capitales deja expuestos a los más débiles al final de cada trimestre, y llevó al británico Northern Rock y al estadunidense Bear Stearns a acudir a fondos de emergencia de sus bancos centrales.
Entonces, ¿cuál sería el cortocircuito?
Algo importante ocurrió este mes, pero fue opacado por el pánico que rodeó al rescate de Bear Stearns. La agencia calificadora Standard & Poors dijo que ya se ve el final de la racha de amortizaciones de valores relacionados a hipotecas de alto riesgo, que es lo que desató la crisis.
S&P puso énfasis en que algunas amortizaciones por hipotecas de alto riesgo eran mayores a cualquier estimación razonable. Esto fortaleció la teoría de que cuando el mercado hipotecario vuelva a la normalidad, los bancos estarían en capacidad de añadir “revalorizaciones” en sus resultados. No hay fórmulas mágicas. Pero cuando un cambio llega, ocurre rápido.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=economia&article=028n1eco
sábado, 5 de abril de 2008
Se desploma en Estados Unidos confianza de los consumidores
■ La ansiedad es similar a la manifestada con el huracán Katrina
Se desploma en Estados Unidos confianza de los consumidores
■ Cayó 11 por ciento el precio de las casas usadas, según S&P
Reuters
Nueva York, 25 de marzo. La confianza de los consumidores de Estados Unidos se desplomó este mes a un mínimo en cinco años por temores a la aceleración de la inflación y la menor demanda laboral, de acuerdo con un informe publicado el martes. Aparte, la difusión de una caída récord en los valores de las viviendas en enero ofreció más motivos de preocupación para los consumidores.
Los precios de las casas unifamiliares usadas de Estados Unidos se derrumbaron un 11 por ciento en enero desde el mismo mes de 2007, de acuerdo con dos lecturas de Standard & Poor’s/Case-Shiller que los mercados siguen muy de cerca.
En tanto, un reporte del grupo privado The Conference Board mostró que las expectativas de los consumidores para el futuro se ubicaron en marzo en su mínimo en 34 años, y la ansiedad sobre la perspectiva laboral y la inflación estaba en su máximo desde el huracán Katrina de finales de 2005.
El Board precisó que su índice de la confianza del consumidor bajó en marzo a 64.5, mínimo desde marzo de 2003, desde una lectura revisada al alza de 76.4 en febrero.
“Estos declives son dramáticos, con todas las malas noticias que golpean a los consumidores”, expresó Nigel Gault, economista de la consultora Global Insight en Waltham, Massachusetts. “Es difícil ver algo positivo para los consumidores”.
En Wall Street, las acciones caían después de los reportes, pero hacia el mediodía se negociaban mixtas, mientras que el dólar mostraba descensos generalizados. Los precios de los bonos del Tesoro estadunidense, que suelen beneficiarse de las señales de debilidad económica, mostraban ganancias sólidas.
La mediana de las proyecciones de los economistas encuestados apuntaba a una lectura de 73.5 en marzo para la confianza del consumidor. El índice de febrero originalmente fue reportado en 75.0.
The Conference Board, una organización privada, dijo que su índice de expectativas bajó a 47.9, mínimo desde enero de 1974, desde una lectura revisada al alza de 58.0 en febrero.
En otra señal problemática, la medida de “dificultad de conseguir empleos” se elevó a 25.1 en marzo, máximo desde octubre de 2005, desde una medición ligeramente revisada a la baja de 23.4 en febrero. La lectura de “abundancia de empleos” bajó a 18.8 en marzo, mínimo desde noviembre de 2004, desde un número revisado al alza de 21.5 en febrero.
“El componente laboral en el índice de confianza, especialmente, es lo que hay que destacar”, dijo Josh Stiles, estratega de bonos de Ideaglobal en Nueva York. “La mayoría de los estadunidenses sienten la tensión ahora mismo y no están gastando a un ritmo normal. Esto es significativo”, agregó.
La lectura del Conference Board sobre las expectativas de inflación a un año creció a 6.1 por ciento en marzo, máximo desde octubre de 2005 poco después del huracán Katrina, que había provocado una fuerte alza de los precios de la gasolina.
En octubre del 2005, el termómetro de la inflación del grupo se ubicaba en 6.4 por ciento después de llegar a 6.8 por ciento el mes previo.
Además, reflejando la paralización del sector de las viviendas, el índice compuesto de 20 áreas metropolitanas de Standard & Poor’s/Case-Shiller bajó 2.4 por ciento a nivel mensual desde diciembre, a 180.65, llevando a una baja anual de 10.7 por ciento y una caída de 12.5 por ciento desde el máximo en julio de 2006. S&P expuso que su índice compuesto de 10 áreas metropolitanas cayó 2.3 por ciento mensual a 196.06 para un descenso anual de 11.4 por ciento. Los descensos anuales de ambos índices fueron récord.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=economia&article=027n1eco
Se desploma en Estados Unidos confianza de los consumidores
■ Cayó 11 por ciento el precio de las casas usadas, según S&P
Reuters
Nueva York, 25 de marzo. La confianza de los consumidores de Estados Unidos se desplomó este mes a un mínimo en cinco años por temores a la aceleración de la inflación y la menor demanda laboral, de acuerdo con un informe publicado el martes. Aparte, la difusión de una caída récord en los valores de las viviendas en enero ofreció más motivos de preocupación para los consumidores.
Los precios de las casas unifamiliares usadas de Estados Unidos se derrumbaron un 11 por ciento en enero desde el mismo mes de 2007, de acuerdo con dos lecturas de Standard & Poor’s/Case-Shiller que los mercados siguen muy de cerca.
En tanto, un reporte del grupo privado The Conference Board mostró que las expectativas de los consumidores para el futuro se ubicaron en marzo en su mínimo en 34 años, y la ansiedad sobre la perspectiva laboral y la inflación estaba en su máximo desde el huracán Katrina de finales de 2005.
El Board precisó que su índice de la confianza del consumidor bajó en marzo a 64.5, mínimo desde marzo de 2003, desde una lectura revisada al alza de 76.4 en febrero.
“Estos declives son dramáticos, con todas las malas noticias que golpean a los consumidores”, expresó Nigel Gault, economista de la consultora Global Insight en Waltham, Massachusetts. “Es difícil ver algo positivo para los consumidores”.
En Wall Street, las acciones caían después de los reportes, pero hacia el mediodía se negociaban mixtas, mientras que el dólar mostraba descensos generalizados. Los precios de los bonos del Tesoro estadunidense, que suelen beneficiarse de las señales de debilidad económica, mostraban ganancias sólidas.
La mediana de las proyecciones de los economistas encuestados apuntaba a una lectura de 73.5 en marzo para la confianza del consumidor. El índice de febrero originalmente fue reportado en 75.0.
The Conference Board, una organización privada, dijo que su índice de expectativas bajó a 47.9, mínimo desde enero de 1974, desde una lectura revisada al alza de 58.0 en febrero.
En otra señal problemática, la medida de “dificultad de conseguir empleos” se elevó a 25.1 en marzo, máximo desde octubre de 2005, desde una medición ligeramente revisada a la baja de 23.4 en febrero. La lectura de “abundancia de empleos” bajó a 18.8 en marzo, mínimo desde noviembre de 2004, desde un número revisado al alza de 21.5 en febrero.
“El componente laboral en el índice de confianza, especialmente, es lo que hay que destacar”, dijo Josh Stiles, estratega de bonos de Ideaglobal en Nueva York. “La mayoría de los estadunidenses sienten la tensión ahora mismo y no están gastando a un ritmo normal. Esto es significativo”, agregó.
La lectura del Conference Board sobre las expectativas de inflación a un año creció a 6.1 por ciento en marzo, máximo desde octubre de 2005 poco después del huracán Katrina, que había provocado una fuerte alza de los precios de la gasolina.
En octubre del 2005, el termómetro de la inflación del grupo se ubicaba en 6.4 por ciento después de llegar a 6.8 por ciento el mes previo.
Además, reflejando la paralización del sector de las viviendas, el índice compuesto de 20 áreas metropolitanas de Standard & Poor’s/Case-Shiller bajó 2.4 por ciento a nivel mensual desde diciembre, a 180.65, llevando a una baja anual de 10.7 por ciento y una caída de 12.5 por ciento desde el máximo en julio de 2006. S&P expuso que su índice compuesto de 10 áreas metropolitanas cayó 2.3 por ciento mensual a 196.06 para un descenso anual de 11.4 por ciento. Los descensos anuales de ambos índices fueron récord.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=economia&article=027n1eco
Reglamento sobre bioseguridad: el pecado mortal
Alejandro Nadal
Reglamento sobre bioseguridad: el pecado mortal
Si Dante Alighieri pudiera regresar, ¿qué círculo del infierno reservaría a los secuaces de la industria biotecnológica? La pregunta no es un simple ejercicio de retórica. Hace dos semanas, monsignor Giancarlo Girotti, director de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, añadió a la tradicional lista de los siete pecados capitales otros, entre los que se encuentran la riqueza opulenta, la contaminación ambiental y la realización de manipulaciones genéticas.
La nueva lista de pecados mortales es muy oportuna. La semana pasada se publicó el reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM). Es más o menos lo que se esperaba. Un instrumento que en lugar de regular el tema de la bioseguridad en esta delicada materia, se dedica a proteger y promover a la industria de la biotecnología.
El reglamento busca dar garantías a las compañías y laboratorios dedicados a la producción y comercialización de OGMs. Por ese motivo, el Reglamento confirma algo que ya se esperaba dado el texto de la ley: si un agricultor sufre perjuicios por contaminación genética, no tendrá recursos legales adecuados para exigir la reparación de los daños. En cambio, lo que se refiere al papeleo para solicitar y obtener permisos, eso sí está bien cubierto.
El reglamento (al igual que la LBOGM) está redactado para dar la impresión engañosa de que la liberación de cultivos transgénicos es algo que estará bien controlado. Eso permite justificar el hecho de que una buena parte de los procedimientos estén basados en la práctica nefasta de la autorregulación.
Lo más importante es el régimen de protección especial para el maíz. El último artículo del reglamento establece que “el régimen de protección especial del maíz (previsto en la LBOGM) se conformará por las disposiciones jurídicas relativas a la bioseguridad que establezca la autoridad”. Pero ¿qué quiere decir eso de “disposiciones jurídicas”? Los autores del reglamento y el lobby de la industria de la biotecnología pretenden que con normas técnicas y circulares de la Sagarpa (refrendadas dócilmente por la Semarnat) se establezca algo que parezca un régimen de protección para el maíz. Pero eso, y eso debería quedarles claro, es equivalente a un acto de simulación.
Vale la pena recordar que el Instituto Nacional de Ecología ya emitió un dictamen (DO 6-XI-2006) en el cual señala que la liberación de maíz genéticamente modificado en México debe restringirse a condiciones experimentales y bajo condiciones de confinamiento, en extensiones limitadas y sólo para el caso de plantas con función femenina (plantas desespigadas a tiempo). De este modo, el INE ha marcado con claridad poco habitual su oposición a la liberación a escala piloto y, con más razón, a nivel comercial, del maíz transgénico en México.
Por supuesto, el reglamento hace caso omiso de lo anterior. El artículo octavo transitorio da 60 días a Sagarpa y Semarnat para emitir las disposiciones jurídicas sobre dicho régimen de protección especial, “que sean necesarias para resolver las solicitudes de permiso de liberación de maíz”. Más claro no podía estar: el régimen de protección especial es para agilizar los trámites para otorgar los permisos.
Al ampliar su lista de pecados mortales, el Vaticano explicó que en el pasado la noción del pecado se relacionaba más con la conducta individual, pero que ahora la conducta pecaminosa tiene connotaciones sociales “debido al fenómeno de la globalización”. Ahora los confesores pueden agudizar su sentido sobre la dimensión ambiental y social de las ofensas en contra de la creación divina. O quizás al papa Benedicto lo que le preocupa es el surgimiento de la papa transgénica.
En todo caso, los funcionarios del gobierno y sus secuaces en la industria de la biotecnología tendrán que asarse en el infierno per seculae seculorum. Bien merecido.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=opinion&article=029a1eco
Reglamento sobre bioseguridad: el pecado mortal
Si Dante Alighieri pudiera regresar, ¿qué círculo del infierno reservaría a los secuaces de la industria biotecnológica? La pregunta no es un simple ejercicio de retórica. Hace dos semanas, monsignor Giancarlo Girotti, director de la Penitenciaría Apostólica del Vaticano, añadió a la tradicional lista de los siete pecados capitales otros, entre los que se encuentran la riqueza opulenta, la contaminación ambiental y la realización de manipulaciones genéticas.
La nueva lista de pecados mortales es muy oportuna. La semana pasada se publicó el reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados (LBOGM). Es más o menos lo que se esperaba. Un instrumento que en lugar de regular el tema de la bioseguridad en esta delicada materia, se dedica a proteger y promover a la industria de la biotecnología.
El reglamento busca dar garantías a las compañías y laboratorios dedicados a la producción y comercialización de OGMs. Por ese motivo, el Reglamento confirma algo que ya se esperaba dado el texto de la ley: si un agricultor sufre perjuicios por contaminación genética, no tendrá recursos legales adecuados para exigir la reparación de los daños. En cambio, lo que se refiere al papeleo para solicitar y obtener permisos, eso sí está bien cubierto.
El reglamento (al igual que la LBOGM) está redactado para dar la impresión engañosa de que la liberación de cultivos transgénicos es algo que estará bien controlado. Eso permite justificar el hecho de que una buena parte de los procedimientos estén basados en la práctica nefasta de la autorregulación.
Lo más importante es el régimen de protección especial para el maíz. El último artículo del reglamento establece que “el régimen de protección especial del maíz (previsto en la LBOGM) se conformará por las disposiciones jurídicas relativas a la bioseguridad que establezca la autoridad”. Pero ¿qué quiere decir eso de “disposiciones jurídicas”? Los autores del reglamento y el lobby de la industria de la biotecnología pretenden que con normas técnicas y circulares de la Sagarpa (refrendadas dócilmente por la Semarnat) se establezca algo que parezca un régimen de protección para el maíz. Pero eso, y eso debería quedarles claro, es equivalente a un acto de simulación.
Vale la pena recordar que el Instituto Nacional de Ecología ya emitió un dictamen (DO 6-XI-2006) en el cual señala que la liberación de maíz genéticamente modificado en México debe restringirse a condiciones experimentales y bajo condiciones de confinamiento, en extensiones limitadas y sólo para el caso de plantas con función femenina (plantas desespigadas a tiempo). De este modo, el INE ha marcado con claridad poco habitual su oposición a la liberación a escala piloto y, con más razón, a nivel comercial, del maíz transgénico en México.
Por supuesto, el reglamento hace caso omiso de lo anterior. El artículo octavo transitorio da 60 días a Sagarpa y Semarnat para emitir las disposiciones jurídicas sobre dicho régimen de protección especial, “que sean necesarias para resolver las solicitudes de permiso de liberación de maíz”. Más claro no podía estar: el régimen de protección especial es para agilizar los trámites para otorgar los permisos.
Al ampliar su lista de pecados mortales, el Vaticano explicó que en el pasado la noción del pecado se relacionaba más con la conducta individual, pero que ahora la conducta pecaminosa tiene connotaciones sociales “debido al fenómeno de la globalización”. Ahora los confesores pueden agudizar su sentido sobre la dimensión ambiental y social de las ofensas en contra de la creación divina. O quizás al papa Benedicto lo que le preocupa es el surgimiento de la papa transgénica.
En todo caso, los funcionarios del gobierno y sus secuaces en la industria de la biotecnología tendrán que asarse en el infierno per seculae seculorum. Bien merecido.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=opinion&article=029a1eco
La batalla de Cuito Canavale
José Steinsleger
La batalla de Cuito Canavale
La Habana, finales de 1984. “¿Vale la pena morir tan lejos?” La encantadora joven de verde olivo, formada a mi lado en la famosa heladería Copelia, abandona el trato de “compañero” y me echa una temible mirada de desprecio: “Vea, señor. Este país se hizo con la sangre de millones de esclavos”.
Y pegó media vuelta, y ahí me plantó, dejándome solo y rojo de vergüenza, sin ganas de tomarme el puto helado.
Luanda, Angola, 5 de noviembre de 1975. El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, poco amigo de la revolución cubana aunque la mejor pluma blanca que Occidente ha tenido para meternos a los africanos en el corazón, describe la situación de los perros de raza abandonados por los colonialistas portugueses que en masa huyeron de la ciudad, “… cerrada y condenada a muerte”.
Boxers, bulldogs, galgos, dobermanes, salchichas, cockers, perros falderos, mastines, terriers escoceses, dogos, en busca de comida. “Si los perros se fueron hacia el norte, han encontrado el FNLA. Si se han ido hacia el sur, encontraron a la UNITA”.
El Frente de Liberación Nacional (FNLA, respaldado por Congo Kinshasa, y Estados Unidos) y la Unión Nacional por la Independencia (UNITA, apoyada por los racistas de Sudáfrica), están a punto de tomar Luanda para impedir que Agostinho Neto, líder máximo del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), proclame la independencia de la colonia portuguesa.
Al anochecer, cuando los cañonazos de ambas fuerzas anuncian la inminente carnicería de los exhaustos soldados y civiles del MPLA, Kapuscinski apunta:
“Cesó la gran lluvia tropical pero seguía lloviznando. De pronto, lejos, arriba, del lado izquierdo, se encendieron dos reflectores: un avión estaba aterrizando…Era un turbohélice Britania de las líneas aéreas cubanas. Luego, arriba, de nuevo los reflectores y aterrizaron cuatro aviones… Los pilotos apagaron los motores y se hizo el silencio. Se acercó la escalerilla y de los aviones comenzaron a bajar soldados cubanos con sacos y con armas”.
La Operación Carlota ha comenzado. Solidaridad que viene de lejos, desde los tiempos en que el reducido contingente guerrillero del Che Guevara apareció en el Congo. Luego, la “revolución de los claveles” en Portugal (abril de 1974) aceleró el proceso independentista y la consecuente desintegración de sus colonias africanas (Guinea-Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé, Mozambique, Angola).
Dándole las espaldas a su enemigo de siempre (situado a menos de 200 kilómetros), Fidel Castro dirige la Operación Carlota, que en Guinea coordina su amigo el presidente Sekou Touré. Se establece un puente aéreo de 11 mil kilómetros sobre el Atlántico. En un abrir y cerrar de ojos aterrizan en Luanda 36 mil soldados cubanos, unidades completas de tanques, artillería terrestre y antiaérea, aviones Mig-21 y Mig-17 y unidades de infantería blindada hasta nivel de brigada.
La toma de Luanda detiene la ofensiva de las fuerzas imperialistas, y el 11 de noviembre de 1975 Agostinho Neto lee el texto de independencia de la república popular. Sin embargo, el régimen racista sudafricano no respeta los acuerdos, rehusándose a abandonar la ex colonia alemana de Namibia (ex África sudoccidental). La guerra continúa.
En enero de 1988, viéndose en la imposibilidad de repeler los ataques sudafricanos desde Namibia, el gobierno angolano vuelve a solicitar la ayuda cubana. Moscú se opone. Fidel Castro responde con 40 mil hombres. El 23 de marzo de 1988, luego de enfrentarse a dos divisiones completas del ejército más poderoso de África (armas nucleares, inclusive), la “supremacía blanca” muerde el polvo de la derrota a manos de tropas angolanas y cubanas.
En diciembre, tras varias rondas de negociaciones entre Angola, Cuba, Sudáfrica y un “mediador” (Estados Unidos…), concluyen los acuerdos que establecen el proceso de independencia de Namibia, garantizados por las Naciones Unidas. El total de bajas cubanas asciende a 2 mil 16 combatientes.
Tad Szulc, famoso periodista de The New York Times, escribió: “Contrariamente a ideas muy difundidas, fue idea de Castro –desde luego no lo fue de los rusos– hacer intervenir abiertamente tropas de combate cubanas en la guerra civil de Angola… Lo cierto es que Castro se anticipó con ellas a todos los demás, y fue el primero en entrar en el conflicto con una impresionante demostración de instinto, imaginación y audacia” (Fidel: un retrato crítico, Grijalbo, 1987, p. 730).
El investigador más acucioso de la presencia de Cuba en África, Piero Gleijeses (Universidad Johns Hopkins), escribe de su lado: “Por deferencia hacia la sensibilidad del MPLA, las pocas publicaciones cubanas sobre la Operación Carlota habían restado siempre importancia al papel desempeñado por las tropas cubanas, dando el crédito, en su lugar, al MPLA (Misiones en conflicto, La Habana-Washington y África, 1959-1976, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 2002, p. 458).
La batalla de Cuito Canavale, 20 años ya, selló la suerte del colonialismo en África. Sin ella, estadistas de paz como el sudafricano Nelson Mandela aún estarían guardando prisión bajo el régimen de apartheid.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=opinion&article=025a2pol
La batalla de Cuito Canavale
La Habana, finales de 1984. “¿Vale la pena morir tan lejos?” La encantadora joven de verde olivo, formada a mi lado en la famosa heladería Copelia, abandona el trato de “compañero” y me echa una temible mirada de desprecio: “Vea, señor. Este país se hizo con la sangre de millones de esclavos”.
Y pegó media vuelta, y ahí me plantó, dejándome solo y rojo de vergüenza, sin ganas de tomarme el puto helado.
Luanda, Angola, 5 de noviembre de 1975. El periodista polaco Ryszard Kapuscinski, poco amigo de la revolución cubana aunque la mejor pluma blanca que Occidente ha tenido para meternos a los africanos en el corazón, describe la situación de los perros de raza abandonados por los colonialistas portugueses que en masa huyeron de la ciudad, “… cerrada y condenada a muerte”.
Boxers, bulldogs, galgos, dobermanes, salchichas, cockers, perros falderos, mastines, terriers escoceses, dogos, en busca de comida. “Si los perros se fueron hacia el norte, han encontrado el FNLA. Si se han ido hacia el sur, encontraron a la UNITA”.
El Frente de Liberación Nacional (FNLA, respaldado por Congo Kinshasa, y Estados Unidos) y la Unión Nacional por la Independencia (UNITA, apoyada por los racistas de Sudáfrica), están a punto de tomar Luanda para impedir que Agostinho Neto, líder máximo del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA), proclame la independencia de la colonia portuguesa.
Al anochecer, cuando los cañonazos de ambas fuerzas anuncian la inminente carnicería de los exhaustos soldados y civiles del MPLA, Kapuscinski apunta:
“Cesó la gran lluvia tropical pero seguía lloviznando. De pronto, lejos, arriba, del lado izquierdo, se encendieron dos reflectores: un avión estaba aterrizando…Era un turbohélice Britania de las líneas aéreas cubanas. Luego, arriba, de nuevo los reflectores y aterrizaron cuatro aviones… Los pilotos apagaron los motores y se hizo el silencio. Se acercó la escalerilla y de los aviones comenzaron a bajar soldados cubanos con sacos y con armas”.
La Operación Carlota ha comenzado. Solidaridad que viene de lejos, desde los tiempos en que el reducido contingente guerrillero del Che Guevara apareció en el Congo. Luego, la “revolución de los claveles” en Portugal (abril de 1974) aceleró el proceso independentista y la consecuente desintegración de sus colonias africanas (Guinea-Bissau, Cabo Verde, Sao Tomé, Mozambique, Angola).
Dándole las espaldas a su enemigo de siempre (situado a menos de 200 kilómetros), Fidel Castro dirige la Operación Carlota, que en Guinea coordina su amigo el presidente Sekou Touré. Se establece un puente aéreo de 11 mil kilómetros sobre el Atlántico. En un abrir y cerrar de ojos aterrizan en Luanda 36 mil soldados cubanos, unidades completas de tanques, artillería terrestre y antiaérea, aviones Mig-21 y Mig-17 y unidades de infantería blindada hasta nivel de brigada.
La toma de Luanda detiene la ofensiva de las fuerzas imperialistas, y el 11 de noviembre de 1975 Agostinho Neto lee el texto de independencia de la república popular. Sin embargo, el régimen racista sudafricano no respeta los acuerdos, rehusándose a abandonar la ex colonia alemana de Namibia (ex África sudoccidental). La guerra continúa.
En enero de 1988, viéndose en la imposibilidad de repeler los ataques sudafricanos desde Namibia, el gobierno angolano vuelve a solicitar la ayuda cubana. Moscú se opone. Fidel Castro responde con 40 mil hombres. El 23 de marzo de 1988, luego de enfrentarse a dos divisiones completas del ejército más poderoso de África (armas nucleares, inclusive), la “supremacía blanca” muerde el polvo de la derrota a manos de tropas angolanas y cubanas.
En diciembre, tras varias rondas de negociaciones entre Angola, Cuba, Sudáfrica y un “mediador” (Estados Unidos…), concluyen los acuerdos que establecen el proceso de independencia de Namibia, garantizados por las Naciones Unidas. El total de bajas cubanas asciende a 2 mil 16 combatientes.
Tad Szulc, famoso periodista de The New York Times, escribió: “Contrariamente a ideas muy difundidas, fue idea de Castro –desde luego no lo fue de los rusos– hacer intervenir abiertamente tropas de combate cubanas en la guerra civil de Angola… Lo cierto es que Castro se anticipó con ellas a todos los demás, y fue el primero en entrar en el conflicto con una impresionante demostración de instinto, imaginación y audacia” (Fidel: un retrato crítico, Grijalbo, 1987, p. 730).
El investigador más acucioso de la presencia de Cuba en África, Piero Gleijeses (Universidad Johns Hopkins), escribe de su lado: “Por deferencia hacia la sensibilidad del MPLA, las pocas publicaciones cubanas sobre la Operación Carlota habían restado siempre importancia al papel desempeñado por las tropas cubanas, dando el crédito, en su lugar, al MPLA (Misiones en conflicto, La Habana-Washington y África, 1959-1976, Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 2002, p. 458).
La batalla de Cuito Canavale, 20 años ya, selló la suerte del colonialismo en África. Sin ella, estadistas de paz como el sudafricano Nelson Mandela aún estarían guardando prisión bajo el régimen de apartheid.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/26/index.php?section=opinion&article=025a2pol
Editorial
Economía: desatención de riesgos
La 71 Convención Nacional Bancaria, celebrada en el puerto de Acapulco, concluyó ayer con inocultables y preocupantes manifestaciones de incapacidad y falta de disposición por parte de las autoridades federales para atender factores de riesgo para la economía nacional.
El tema central de la reunión fue la educación económica y financiera, circunstancia paradójica si se toma en cuenta que, al día de hoy, son las propias instituciones bancarias las que incentivan en la población el mal manejo de los servicios financieros, al insertar a los usuarios, como lo advirtió ayer la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en una dinámica de endeudamiento excesivo “que puede ser muy perversa”, por vía de la proliferación de las tarjetas de crédito con pagos mensuales cada vez menores, pero con tasas de interés elevadas que dificultan la liquidación total de la deuda y generan en el consumidor “una falsa sensación de solvencia financiera”.
La persistencia de tales prácticas constituye un elemento sintomático de que las instituciones bancarias, en su mayoría filiales de firmas extranjeras, han desvirtuado su función de posibilitar el acceso de la población a servicios bancarios confiables y eficientes en aras de la obtención de mayores beneficios económicos por medio del aumento de su base de clientes, y han encontrado en nuestro país un mercado libre de regulaciones oficiales, y mucho más ventajoso que los entornos de sus naciones de origen. Fuera del otorgamiento de crédito al consumo, el aporte de esas instituciones al desarrollo del país es ínfimo, y su contribución en el financiamiento de infraestructura, inversiones productivas y créditos inmobiliarios sigue estando muy por debajo de las necesidades nacionales.
Al respecto, las autoridades no han asumido tareas efectivas de regulación ante estas y otras prácticas igualmente nocivas de las instituciones bancarias –como el cobro de comisiones excesivamente altas por concepto de servicios financieros–, con lo que se ha dejado a los consumidores a merced de consorcios extranjeros y, por si eso fuera poco, se ha puesto en evidencia la fe del grupo gobernante en los principios de “dejar hacer” y “dejar pasar”, característicos de la doctrina económica neoliberal.
Por lo demás, la clausura de la convención bancaria fungió como marco de una nueva contradicción del grupo en el poder en torno al impacto que una eventual recesión económica en Estados Unidos pudiera implicar para nuestro país. Mientras que el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, sostuvo que la crisis financiera en la nación vecina puede ser una “fuente de contagio” para la economía nacional, el titular de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, en concordancia con la línea seguida los últimos meses por el gobierno federal, desestimó esos riesgos y aludió a la solidez de la economía interna, que “ha podido contrarrestar la desaceleración proveniente del exterior”.
El contraste en la postura de ambos funcionarios evidencia, además de una falta de articulación para trabajar en torno a un tema de importancia nacional indiscutible, una profunda insensibilidad de las autoridades federales para reconocer, en primera instancia, el peligro que el entorno internacional plantea para la economía mexicana y, en segunda, para atender ese escenario mediante la aplicación de políticas que reduzcan la dependencia que acusa nuestro país con respecto a la nación vecina en materia económica.
http://www.jornada.unam.mx/2008/04/05/index.php?section=opinion&article=002a1edi&portal_status_message=Correo%20enviado.
La 71 Convención Nacional Bancaria, celebrada en el puerto de Acapulco, concluyó ayer con inocultables y preocupantes manifestaciones de incapacidad y falta de disposición por parte de las autoridades federales para atender factores de riesgo para la economía nacional.
El tema central de la reunión fue la educación económica y financiera, circunstancia paradójica si se toma en cuenta que, al día de hoy, son las propias instituciones bancarias las que incentivan en la población el mal manejo de los servicios financieros, al insertar a los usuarios, como lo advirtió ayer la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en una dinámica de endeudamiento excesivo “que puede ser muy perversa”, por vía de la proliferación de las tarjetas de crédito con pagos mensuales cada vez menores, pero con tasas de interés elevadas que dificultan la liquidación total de la deuda y generan en el consumidor “una falsa sensación de solvencia financiera”.
La persistencia de tales prácticas constituye un elemento sintomático de que las instituciones bancarias, en su mayoría filiales de firmas extranjeras, han desvirtuado su función de posibilitar el acceso de la población a servicios bancarios confiables y eficientes en aras de la obtención de mayores beneficios económicos por medio del aumento de su base de clientes, y han encontrado en nuestro país un mercado libre de regulaciones oficiales, y mucho más ventajoso que los entornos de sus naciones de origen. Fuera del otorgamiento de crédito al consumo, el aporte de esas instituciones al desarrollo del país es ínfimo, y su contribución en el financiamiento de infraestructura, inversiones productivas y créditos inmobiliarios sigue estando muy por debajo de las necesidades nacionales.
Al respecto, las autoridades no han asumido tareas efectivas de regulación ante estas y otras prácticas igualmente nocivas de las instituciones bancarias –como el cobro de comisiones excesivamente altas por concepto de servicios financieros–, con lo que se ha dejado a los consumidores a merced de consorcios extranjeros y, por si eso fuera poco, se ha puesto en evidencia la fe del grupo gobernante en los principios de “dejar hacer” y “dejar pasar”, característicos de la doctrina económica neoliberal.
Por lo demás, la clausura de la convención bancaria fungió como marco de una nueva contradicción del grupo en el poder en torno al impacto que una eventual recesión económica en Estados Unidos pudiera implicar para nuestro país. Mientras que el gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, sostuvo que la crisis financiera en la nación vecina puede ser una “fuente de contagio” para la economía nacional, el titular de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, en concordancia con la línea seguida los últimos meses por el gobierno federal, desestimó esos riesgos y aludió a la solidez de la economía interna, que “ha podido contrarrestar la desaceleración proveniente del exterior”.
El contraste en la postura de ambos funcionarios evidencia, además de una falta de articulación para trabajar en torno a un tema de importancia nacional indiscutible, una profunda insensibilidad de las autoridades federales para reconocer, en primera instancia, el peligro que el entorno internacional plantea para la economía mexicana y, en segunda, para atender ese escenario mediante la aplicación de políticas que reduzcan la dependencia que acusa nuestro país con respecto a la nación vecina en materia económica.
http://www.jornada.unam.mx/2008/04/05/index.php?section=opinion&article=002a1edi&portal_status_message=Correo%20enviado.
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