domingo, 25 de mayo de 2008

Ola de violencia en Bolivia obliga al presidente Morales a suspender gira


Simpatizantes del mandatario boliviano, Evo Morales, que fueron agredidas por integrantes del Comité Interinstitucional de Chuquisaca
Foto: Reuters
■ Grupos de derecha se lanzan contra participantes en mitin; 15 lesionados, el saldo

Ola de violencia en Bolivia obliga al presidente Morales a suspender gira
■ Apalean a campesinos para que “confesaran” haber sido obligados a asistir a un acto

Rosa Rojas (Corresponsal)

La Paz, 24 de mayo. Una ola de violencia desatada por grupos juveniles de derecha provocó hoy al menos 15 heridos y obligó al presidente boliviano Evo Morales a suspender una visita de trabajo a la ciudad de Sucre, donde debía participar en actos con motivo del 199 aniversario del primer grito libertario de América.

El ministro de Gobierno, Alfredo Rada, responsabilizó de la violencia a unos 250 activistas de los grupos de choque del llamado Comité Interinstitucional de Chuquisaca, que ha declarado al presidente persona “no grata” desde los incidentes de noviembre pasado, que dejaron tres muertos y numerosos heridos.

Rada, quien dijo que se canceló la visita presidencial para evitar mayores actos de violencia y que se retiró a las fuerzas de seguridad que iban a brindar protección al mandatario, señaló que este es un día de “vergüenza nacional” por los actos racistas y las agresiones de grupos locales de derecha.

Al grito de “esto es Sucre, carajo, Sucre se respeta, carajo”, los grupos se enfrentaron con artefactos de dinamita y a pedradas contra policías y militares, los cuales habían sido desplegados para garantizar la seguridad del presidente a las puertas de un estadio, en el aeropuerto local y otros puntos.

El presidente Morales iba a estar en el estadio Patria para entregar a habitantes de los municipios del departamento de Chuquisaca 50 ambulancias donadas por el gobierno español, cheques para obras por 2 millones de dólares y diversas obras para beneficio de la población chuquisaqueña.

Una turba allanó casas, tomó rehenes, flageló y propinó una golpiza a 18 campesinos e indígenas que habían llegado para participar en el acto, en el estadio Patria, luego de que el rector de la universidad pública local, Jaime Barrón, actuando como líder del Comité Interinsitucional, convocó a la protesta.

Los campesinos e indígenas fueron llevados a la Plaza 25 de Mayo, a un costado de la Casa de la Libertad, donde fueron obligados por la turba “a pedir perdón” de rodillas y decir que eran forzados a acudir al acto presidencial.

En las acciones también resultaron afectados algunos políticos y legisladores del gobernante Movimiento al Socialismo, así como simpatizantes de esa formación y varios uniformados. Además, se prendieron fogatas y se realizaron destrozos frente al estadio. El aeropuerto local fue bloqueado para impedir el aterrizaje del avión presidencial.

En los actos ceremoniales, organizados por la alcaldía de Sucre, participaron diplomáticos de varios países, entre ellos la embajadora mexicana Roberta Lajous, a quien acompañaba el presidente de la comisión del bicentenario mexicano, Rafael Tovar y de Teresa.

Los sectores de derecha de Chuquisaca exigen que Sucre sea declarada capital plena del país, ya que actualmente esa ciudad sólo alberga la sede del Poder Judicial, mientras en La Paz se asientan el Ejecutivo y el Legislativo desde 1899.

Esa exigencia se saldó en noviembre pasado con tres muertos en violentas manifestaciones en la ciudad de Sucre, lo cual obligó a la Asamblea Constituyente a migrar a la ciudad de Oruro, donde aprobó en diciembre un nuevo texto constitucional que esos sectores y toda la oposición de derecha rechazan, junto con los departamentos autonomistas de Santa Cruz, Pando, Tarija y Beni

http://www.jornada.unam.mx/2008/05/25/index.php?section=mundo&article=023n1mun

Iniciativa Mérida · Hernández


http://www.jornada.unam.mx/2008/05/25/index.php?section=cartones&id=2

Editorial

Importancia del Foro de Sao Paulo
Hoy concluye la decimocuarta edición del Foro de Sao Paulo, fundado en 1990 por el Partido de los Trabajadores de Brasil, y que ha perseguido, desde su origen, articular los esfuerzos de los movimientos de izquierda en América Latina. En su presente versión, el foro ha sido marcado por la crítica unívoca de los participantes al “imperialismo” y a la injerencia que Estados Unidos ejerce en la región, en particular por su presunta participación en el ataque del ejército colombiano al campamento de las FARC en Ecuador, así como por un llamado de los organizadores para que “las fuerzas políticas progresistas” asuman y enfrenten los “desafíos y tareas pendientes”.

De unos años a la fecha, América Latina ha dado un notable giro político con la llegada al poder de gobiernos progresistas en distintos países, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Uruguay, Argentina, y más recientemente Paraguay, que se despegan, en mayor o menor medida, de la política económica dictada por el llamado Consenso de Washington, y que buscan impulsar cambios institucionales relevantes y virajes en las políticas oficiales que permitan componer los rezagos sociales y ayudar a los sectores de la población más desfavorecidos.

En más de un caso, el desempeño de esos gobiernos ha sido sistemáticamente amenazado por las embestidas de los grupos oligárquicos nacionales, tradicionalmente privilegiados –como ocurre actualmente en Bolivia–, e incluso atacado con abiertas acciones golpistas, como la lanzada en 2002 contra Hugo Chávez, en Venezuela. Detrás de esos sucesos, por lo general, se ha dejado entrever la mano de Estados Unidos, país que se presenta ante el mundo como defensor de la democracia, pero que no ha dudado en alentar e incluso impulsar medidas antidemócraticas contra gobiernos opuestos a sus intereses.

Con tal telón de fondo, la realización del encuentro referido constituye un esfuerzo conjunto de suma importancia por consolidar un bloque regional que reivindique y haga valer el principio de las soberanías nacionales, frene en la medida de lo posible los efectos devastadores del neoliberalismo, contribuya a la reducción de la enorme brecha de desigualdad que atraviesa las sociedades latinoamericanas, e impulse el desarrollo de las naciones más pobres con base en proyectos en los que quepan la defensa de los recursos naturales, la promoción de los derechos humanos y la protección de grupos vulnerables y discriminados.

Del mismo modo, la realización de este tipo de encuentros cobra mayor relevancia por cuanto resulta urgente humanizar las reglas implacables y depredadoras que rigen la globalización en curso, un fenómeno que en el caso de América Latina, como alguna vez afirmó el filósofo catalán Eduardo Subirats, ha representado un proceso de recolonización, “tan brutal en sus consecuencias culturales destructivas como la conquista española, e infinitamente más devastador”.

En suma, cabe saludar el desarrollo de encuentros como el del Foro de Sao Paulo. Asimismo, es de esperar que los señalamientos vertidos durante estos tres días planteen alternativas de acción ante un modelo económico inviable, que promueve la apropiación privada de la riqueza pública, el saqueo de los recursos humanos y naturales, la sobrexplotación de la fuerza laboral y la depauperación de los sectores mayoritarios.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/25/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Rayuela

No sólo con balaceras se aterroriza y se paraliza a la gente. También con rumores, como los que ayer agobiaron Ciudad Juárez.
http://www.jornada.unam.mx/2008/05/25/

Detrás de la reforma · Ahumada


http://www.jornada.unam.mx/2008/05/24/index.php?section=cartones&id=3

Nueva versión · El Fisgón


http://www.jornada.unam.mx/2008/05/24/index.php?section=cartones&id=1

Editorial de ayer

Dependencia alimentaria, gobierno indolente
Ante el alza sostenida en los precios internacionales de productos agrícolas básicos, el gobierno federal exhibe una lamentable falta de rumbo, de sensibilidad social y de compromiso con la población para hacer frente, en forma efectiva y pertinente, a esa situación que constituye un factor de riesgo y vulnerabilidad para la nación en su conjunto.

De acuerdo con cifras oficiales, el costo por la importación de alimentos en México durante el primer trimestre del presente año ascendió a 5 mil 44.9 millones de dólares, 31. 4 por ciento más que en el mismo periodo de 2007. A fin de ponderar el dato, baste señalar que ese monto prácticamente equivale al ingreso de divisas por remesas, que fue de 5 mil 350 millones de dólares en los primeros tres meses de 2008. Para colmo, la creciente dependencia alimentaria con respecto a otros países se ha traducido en una carestía palpable y creciente, que afecta en mayor medida a los sectores más desprotegidos de la población, que son los que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos.

Estos elementos debieran ser motivo de alarma y acción oportuna para las autoridades de un país que, como el nuestro, acusa severos rezagos sociales. El gobierno federal, sin embargo, ha asumido una actitud errática e inconsecuente, que refleja una profunda indolencia. El titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Alberto Cárdenas, afirmó que ve en los altos costos internacionales de los productos agrícolas “una gran oportunidad para el campo mexicano”, lo cual pudiera ser cierto de no ser por el profundo abandono que padecen desde hace años los entornos rurales como consecuencia del modelo económico adoptado por esta y las pasadas administraciones. En rigor, quienes pudieran beneficiarse con los altos precios agrícolas son apenas un puñado de grandes agroexportadores, esos sí favorecidos por el actual modelo económico y apoyados fiscalmente por los gobiernos recientes.

De su lado, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público descartó aplicar subsidios al agro para paliar la situación actual; por el contrario, instó a los campesinos a aprovecharla para “capitalizarse”, con lo que renunció a la posibilidad de ayudar en alguna medida a la población más necesitada y refrendó su compromiso con el ideario neoliberal de reducir el Estado en su tamaño y capacidades.

Significativamente, y contra lo que un día antes había sostenido el titular de Hacienda, Agustín Carstens, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó ayer que en el primer cuatrimestre de 2008 ingresaron por concepto de exportaciones de petróleo 15 mil 404 millones de dólares, cantidad sin precedente en la historia de la paraestatal. La existencia de esas ganancias cobra relevancia no sólo porque desbarata los intentos del gobierno de presentar a Pemex –con miras a su privatización– como una empresa financieramente inviable, sino porque pone de manifiesto que, bien administrados, el país puede disponer de recursos suficientes para financiar los programas necesarios para frenar o reducir la enorme dependencia que tiene de los alimentos que se producen en el exterior, y aprovechar en efecto la “gran oportunidad” de la que habla el titular de la Sagarpa.

Este panorama hace inevitable cuestionarse la conveniencia y viabilidad del rumbo por el cual ha decidido transitar la presente administración, que es el mismo por el cual se encaminaron sus antecesoras: una vía que hace vulnerable al país ante situaciones como la actual, originada principalmente por factores exógenos, y cuyos resultados, como puede verse, merman severamente el bienestar de sus habitantes.

http://www.jornada.unam.mx/2008/05/24/index.php?section=opinion&article=002a1edi

Rayuela

La sentencia del IFE es otra difamación, pero a esos jueces, ¿quién los castiga?