jueves, 8 de mayo de 2008

Ironía y neta en Monsiváis

Archivo hache
Ironía y neta en Monsiváis

A pesar de ser perredista, Monsiváis es el escritor mexicano vivo más interesante.
2-Mayo-08

A pesar de ser perredista, Monsiváis es el escritor mexicano vivo más interesante.

Monsiváis heredó de Novo la ironía, que es conservadora. Comúnmente se dice que Monsiváis continúa a Novo; él mismo promueve esta herencia. Pero es inexacto. La ironía de Novo era reaccionaria. Monsiváis retruecanea desde la izquierda. Intenta hacer que la ironía se vuelva liberal. Es un utopista.

La ironía satiriza el lenguaje dominante. Pero lo repite literalmente: no puede escapar de él. Lo cita. Es una incredulidad cautiva.

De Novo a Monsiváis aumentó el pensamiento crítico. Novo no era lúcido, baste como prueba las pendejadas que opinaba ante sucesos como el 68, que él hubiera preferido 69.

Pero el sentido del humor, generalmente, ríe a sabiendas de que el régimen no cambia. La ironía es estatista. He ahí cierta novocación persistente en la escritura de Monsiváis.

Paz lo acusó de no tener ideas sino ocurrencias. Señalamiento raro en alguien que no tenía ideas sino criptocitas. En Monsiváis el ingenio que recombina discursos, que los dinamita a través de la certeza de que todos los caminos llevan a Broma, encuentra su culminación.

La ironía de Novonsiváis es ya tan importante como el cantinfleo en términos de descomposición de demagogias.

(La ironía es lo queda cuando las revoluciones fallan.)

Junto a esta ironía, sin embargo, hay otro centro que lo define: el lenguaje de la Neta.

La neta es la “verdad popular”; la fe en que el “pueblo” (¡valedor chingón!) define mejor. (Está más cabrón y, en suma, es más chido.)

Ironía y neta son los ingredientes principales del estilo de Monsiváis.

Porra o afrenta, si no existiera la literatura europea o hispanoamericana, de muchos modos, existiría Monsiváis. Porra o afrenta, si no existiera el lenguaje popular mexicano, existirían sus gatos pero no Monsiváis.

Se trata del escritor más mexicano que todos. Arda a quien le arda. La retórica de la risa de este trickster chilanglosajón —porque es evidente que lo lúdico también le vino por lecturas de juegos anglos— ya lo volvieron un clásico. Inventó un lenguaje literario.

No me simpatiza su persona, lo confieso. Pero creo que su persona tampoco le simpatiza a él.

Ahora, el verdadero legado de Monsiváis es una pregunta: ¿cómo fabricar un lenguaje lúdico y crítico, poético y político que vaya más allá de la ironía, atávicamente conservadora, y más allá de la confianza polifónica en la neta, atávicamente ultraconservadora? (Fox hizo que la neta se sentara en la Silla).

Por otro lado, si alguien lo ve en alguna marcha, por favor, hágale saber que su mejor obra todavía no la ha escrito. Se trata de Memorias de Monsiváis, en que despiadadamente relate su siglo XX autobiográfico, la crónica de sí.

Monsiváis es el único escritor que puede elevar el gossip a gran género literario.


Por: Heriberto Yépez



fuente: http://www.milenio.com/suplementos/laberinto/nota.asp?id=620055