lunes, 23 de junio de 2008

¡Madero vive!

lunes, 23 de junio de 2008
Hace casi 100 años, cuando apenas iniciaba sus escarceos en la política partidista, arribó a Yucatán el apóstol Francisco I. Madero, cuyo discurso político continúa vigente pues, para escarnio de los mexicanos, su demanda de Sufragio Efectivo todavía no se hace realidad. El atraco electoral contra Andrés Manuel López Obrador, la mejor prueba

A punto de cumplirse un siglo del inicio de la Revolución Social Mexicana, el discurso que enarboló Francisco I. Madero para derrocar el régimen del general Porfirio Díaz Mori parece mantener su actualidad, debido a que si bien constitucionalmente nadie puede reelegirse en el poder, el sufragio aún carece de efectividad.
El jueves 26 de junio se cumplirán 99 años de la visita que Madero hiciera a Yucatán para promover la integración aquí de células del Partido Nacional Antirreeleccionista. Madero, algunos de cuyos descendientes, por cierto militaron y militan en Acción Nacional, el partido que protagonizó el fraude electoral del 2006, demandaba en aquella época el sufragio efectivo y la no reelección, basado en el respeto a la voluntad popular.

Un siglo después, Andrés Manuel López Obrador, el Presidente Legítimo de México, salvadas las condiciones sociales, económicas y políticas de la actualidad, mantiene un discurso en el que exige el respeto a la voluntad popular para derrocar el régimen neoliberal que, a semejanza del porfiriato, lleva casi 30 años en el poder.
López Obrador fue víctima de una de las más escandalosas estafas electorales de nuestra nación. Tras las fraudulentas elecciones del 2 de julio de 2006, López Obrador demandó el recuento voto por voto, casilla por casilla, para despejar todas las dudas, pero el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación decidió avalar el engaño a los mexicanos y permitió que Felipe Calderón Hinojosa usurpara la Presidencia de la República.
Madero luchó por el sufragio efectivo. López Obrador encabeza un movimiento que también persigue la legimitidad del sufragio. Dos años después del 2 de julio, el investigador José Antonio Crespo acaba de publicar, bajo el sello de la editorial Debate, su texto “2006: Hablan las actas”, en el cual con su acreditada solvencia moral y prestigio como experto en materia electoral exhibe el “desaseo” y parcialidad de los magistrados para validar la elección presidencial y dar como ganador a Calderón.
En ese texto, Crespo, profesor del Instituto de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), sostiene la tesis de que el triunfo de Calderón no se sustenta “lógica y aritméticamente”, como lo aseguró el dictamen del TEPJF, después de desahogar las impugnaciones.
El investigador afirma que no ganó Calderón, pero también enfatiza que eso no implica que haya triunfado López Obrador. La única certeza que hay es que no se puede saber quién ganó y, por lo tanto, no se sabe cuál fue la voluntad de los mexicanos. Es decir, tal y como en los tiempos de Madero, el sufragio no es efectivo.
Crespo revisó lo que nadie hasta ahora: 63 mil de las 130 mil actas de casilla en 150 de los 300 distritos electorales del país, es decir, la mitad de casillas y distritos, una muestra que, por sí sola, arroja resultados esclarecedores sobre la elección.
El principal es que, como él mismo lo dijo, ni Calderón ni López Obrador ganaron la elección, sino que no se puede saber el verdadero resultado porque, conforme a su investigación, existen 316 mil votos “irregulares” —es decir, los que no pudieron justificarse ni depurarse, porque no se abrieron los paquetes electorales— son mayores al número de sufragios de ventaja del supuesto ganador, que oficialmente fue de 233 mil 831, equivalente al famoso 0.6%.
Estas cifras desmienten a los magistrados del ETPJF que, en su dictamen, aseguraron, en primer lugar, que los errores de cómputo en las actas eran justificados y en segundo, que los votos “irregulares” no afectaban el resultado, porque no eran mayores a la diferencia entre el primero y el segundo lugar en la elección.
Por tanto, concluye Crespo, la elección debió haberse anulado, porque la existencia de tal cantidad de votos “irregulares” vulneró el principio constitucional de certeza.
Hace 99 años Madero estuvo en Yucatán. En una entrevista periodística que pudo rescatarse en la biblioteca “Carlos R. Menéndez González”, Madero señaló: “Tengo grandes esperanzas de que el pueblo yucateco secundará nuestras patrióticas miras y de que las autoridades seguirán el ejemplo de las demás en la República y marcarán de acuerdo con las aspiraciones nacionales, respetando los derechos del pueblo. La cuestión tan importante de la sucesión presidencial parece que ha ido borrando algunas rencillas y en todas partes hemos observado que las autoridades locales se dan la mano para permitir, dentro de los limites de la ley, que el pueblo haga uso de sus derechos, porque está en la conciencia de todos los mexicanos la importancia del problema que muy en breve tendremos que resolver”.
Encontrar el discurso de Madero en Yucatán en la actualidad resultó una tarea un tanto ardua. En el Centro de Apoyo a la Investigación Histórica no existen periódicos de la época. De la Revista de Mérida no quedan más que pedazos de papel que se deshace con sólo tocarlo. Y en la biblioteca “Carlos R. Menéndez González” alguien se llevó los ejemplares correspondientes a los primeros días de julio de 1909, por lo que no fue posible localizar un escrito que Madero publicó en ese periódico respondiendo a las críticas de las que fue objeto en otros periódicos de la época.
Acerca de su visita, Carlos R. Menéndez González, en las páginas 203 y 204 de su libro “90 años de historia de Yucatán (1821-1910)”, escribe: El 26 de junio de 1909 llegó por vez primera a Yucatán a bordo del vapor norteamericano “Monterrey”, procedente de Veracruz, en gira (Menéndez escribe jira) de propaganda antirreeleccionista, Francisco I. Madero, acompañado de su esposa Sara Pérez de Madero, y del ingeniero Félix F. Palavicini.
Según el autor, en el muelle del puerto de Progreso fue recibido por un grupo de amigos y correligionarios suyos, “viéndose a numerosos agentes de la policía, uniformados, libreta en mano, tomando la relación nominal de los recepcionistas”.
El 27 de junio de 1909, previamente presentado por José María Pino Suárez ante numeroso público que lo esperaba en Santa Ana (conocida como de la Revolución en 1937) Madero dio un discurso sobre los ideales que perseguía el Partido Nacional Antirreeleccionista. Mientras que el 30 de junio viajó a Campeche.
Como ya apuntamos, el 2 de julio “La Revista de Mérida” publicó una carta de Madero en la que se despedía del pueblo. “En Yucatán la fe en el triunfo de la causa antirreeleccionista se había robustecido”, señaló. Ese día visitó la “finca de campo” (eufemismo de Menéndez) Xcumpich de Audomaro Molina, para conocer el proceso del henequén, acompañado de Ricardo Molina Hübbe e Ignacio Molina Castilla.
El 3 de julio salió rumbo a Progreso. Ese día en los corredores del casino Hidalgo, a las ocho y media de la noche, dio un discurso en el que elogió las virtudes cívicas del pueblo yucateco. Antes de despedirse instaló las oficinas de su partido en Progreso, adheridas a las de Mérida.
El día de su arribo Madero fue entrevistado a bordo del buque “Monterrey” por un reportero del periódico “Diario Yucateco”. No se puede saber a la fecha quién lo entrevistó porque, al más puro estilo de la época, los reporteros no firmaban sus notas.
En la página 3 de la edición número 715 del “Diario Yucateco”, cuyo lema era “Siempre adelante” y se decía “el periódico más moderno, mejor informado y más barato de la Península”, se publicó la entrevista que le hicieron a Madero. Aquel medio era dirigido entonces por Alvaro Torre Díaz, quien era gerente y redactor en jefe.
La nota se titula “La voluntad nacional ante todo”. La entrevista se realizó a bordo del buque “Monterrey”, en el salón de fumar. El reportero se presentó con Madero con una tarjeta y una recomendación de Luis Rosado Vega, amigo de aquel personaje. Posteriormente se informó que Madero visitó las instalaciones del Diario Yucateco ubicadas en el predio número 503 de la calle 63. POR ESTO! transcribe textualmente la entrevista para que se tenga una idea de que aquel discurso que enarboló parece cobrar vigencia:
“—¿Cuál es el objeto de la campaña que está usted haciendo por medio de conferencias en diversos estados de la República?
—Nuestros principios son el sufragio efectivo y la no reelección. Trabajaremos por su realización dentro de los límites legales y de acuerdo con las aspiraciones y necesidades de la nación. Para esto, puede ser preciso hacer determinadas concesiones a los demás partidos políticos que representan la voluntad nacional, y en previsión de ello se ha adoptado en el programa una cláusula que autoriza al partido para entrar en arreglos con los demás.
—¿Qué impresiones ha recogido en los lugares donde ha estado?
—Mis impresiones han sido gratísimas. El primer punto que visitamos fue Veracruz, en donde nos hicieron una recepción muy entusiasta que nos ha causado gran satisfacción, porque la juzgamos una prueba patente de las simpatías con que son acogidos nuestros principios en toda la República. El mitin que celebramos en Veracruz para la constitución del club anti reeleccionista tuvo un éxito halagador. Igual podemos decir del de Tlacotalpan que visitamos de paso.
—¿Tendría usted la amabilidad de explicarnos si sus ideas son únicamente adversas a la reelección del señor Díaz, o si, además, tienden a favor de determinado personaje para la presidencia de la República?
—Nuestro programa es muy amplio y cabe dentro de él la reelección del general Díaz o la no reelección. En este punto nuestro partido no hará sino seguir la indicación de la voluntad nacional.
—¿Qué medidas le parecen más oportunas para implantar la democracia práctica en México?
—Como lo indica la misma pregunta que usted me hace, las prácticas democráticas sólo se implantan por medio de la práctica. Dos factores muy importantes tienen que contribuir para ello: desde luego, el pueblo tiene que resolverse a hacer uso de sus derechos e indudablemente conseguirá su objetivo, si el gobierno respeta su voluntad. En caso contrario, indudablemente tropezaremos con grandísimas dificultades y sería difícil predecir lo que sucederá, porque la nación comprende que el general Díaz, por su avanzada edad, no podrá permanecer mucho tiempo en el poder; y si bien a él le ha conferido tácitamente el poder absoluto, no está dispuesto a que ese poder pase a otras manos, porque ello constituirá una grandísima amenaza al poder.
—¿Es usted partidario de que se formen y organicen partidos políticos a semejanza de los Estados Unidos, procurando adaptarla al medio que nos encontramos?
—La gran diferencia entre nuestros partidos y los de ellos, es que allá no están a discusión los principios políticos de todos los partidos; por tal motivo, los partidos están más bien divididos por cuestiones económicas. Aquí en México es diferente, pues si bien la cuestión económica tiene alguna influencia en el movimiento actual de la República, puede decirse con énfasis que sus tendencias son meramente políticas, puesto que tienden a restaurar la libertad.
—¿Qué opina usted acerca del Partido Democrático y su programa?
—El partido democrático tiene tendencias semejantes a las nuestras; pero las estrechas ligas que tienen sus directores con el gobierno, les impedirá obrar con la libertad de acción requerida, así como es de desearse llegamos a la lucha electoral.
—¿Qué opina usted del movimiento político que hoy se está observando sobre la cuestión de la Vicepresidencia?
—Creo que el movimiento iniciado por la cuestión de la Vicepresidencia es porque se tiene la idea de que el general Díaz dejará en libertad a la nación para elegir su Vicepresidente y los diputados en las Cámaras de la Unión. En esto, el general Díaz obrará de acuerdo con lo que manifestó en su entrevista con míster Creelman. La opinión nacional es que si el general Díaz sigue legalmente esta política, se hará acreedor a la gratitud de todos los mexicanos que con satisfacción lo reelegirán una vez más.
—¿Qué opina usted de los trabajos que se hacen para sostener la candidatura del general Reyes para la vicepresidencia?
—La campaña iniciada a favor del general Reyes no creo que alcance el triunfo que esperan sus promotores, porque el general Reyes no ha adoptado una actitud bastante franca como poniéndose al frente de sus partidarios y ayudándolos para la lucha. Mientras el general Reyes permanezca en su mutismo, no podrá obtener gran desarrollo; pero si llegara hablar y lo hiciera para desautorizar a sus partidarios, entonces su nombre se hundiría en el desprestigio y la inmensa mayoría de los reyistas tendrán que afiliarse en los demás partidos políticos, e indudablemente el nuestro será el que mayor reciba puesto que es el que mejor responde a todas sus aspiraciones.
—¿Podría usted darnos su opinión particular sobre este personaje?
—En mi libro la sucesión presidencial expresé ampliamente mi opinión: creo que su carácter impulsivo y su costumbre de gobernar autocráticamente le impedirán gobernar democráticamente, llegado el caso.
—¿Qué opina usted de los peligros que algunos atribuyen a un nuevo gobierno militar como lo sería el del general Reyes?
—Creo que un gobierno militar no será soportado por la nación, deseosa de ejercitar pacíficamente sus derechos.
—¿Qué candidatura estima usted más conveniente para el país: la de Reyes o la de Corral?
- -El día que me vea en la disyuntiva forzosa de escoger entre uno de los dos me inclinaría por la candidatura de Reyes, porque entrando con elementos nuevos al poder se dificultaría ya más implementar la dictadura, mientras que con el señor Corral procedería el mismo mecanismo administrativo funcionando con irregularidad. Sin embargo desearía para el bien del país que ninguno de estos señores fuera el futuro vicepresidente.
—¿Qué ideas tiene usted acerca de Yucatán, de su situación económica, de su porvenir y de su estado político?
—De Yucatán tengo el concepto que es uno de los estados más ricos de la República debido al henequén. En cuanto a sus condiciones económicas actuales, me parece que se está reponiendo de los efectos de la crisis financiera porque atravesó todo el país. En cuanto a su porvenir, está íntimamente ligado con el de toda la República; y creo que la lucha electoral que se inicia será trascendental para los destinos generales de la nación, pues la historia nos ha demostrado ampliamente que con el régimen del poder absoluto los países van a la decadencia y que sólo la libertad ha dado vida a los pueblos grandes. El estado político actual de Yucatán está relacionado con el general de toda la República, porque sería imposible que uno de los engranajes de toda la administración no funcionara en armonía con el resto del mecanismo.
—¿Podría usted decirme su impresión acerca del actual ministro de Fomento y sus trabajos?
—Del señor don Olegario Molina como gobernador del Estado de Yucatán no puedo emitir ningún juicio, puesto que la península se halla muy lejos de mi lugar de residencia y difícilmente podría formarme una idea exacta de su gestión. En cuanto a su gestión como ministro de Fomento, puedo decir que, aunque algunos de sus actos han sido criticados, tengo la convicción de que ha obrado con rectitud, honradez y energía, mientras ha estado al frente de dicho ministerio.
—¿Puede usted decirnos su opinión sobre el proyecto de la ley minera en cuanto al artículo 141, que prohibía a las sociedades extranjeras ser propietarias de minas?
—La ley minera que inició el señor Molina ha merecido el aplauso de toda la nación, y ha causado general decepción que no haya sido aprobada en la junta de ministros celebrada para resolver tal asunto. Es posible que esa ley minera hubiera ocasionado la disminución de capitales extranjeros invertidos en México, pero no en la medida que han pretendido sus impugnadores, pues en realidad el artículo tan discutido sólo exigía que las compañías extranjeras se reorganizaran según las mexicanas. En cambio la adopción de ese artículo hubiera sido más para evitar dificultades.
—¿Cómo piensa usted respecto de una intervención pacífica o armada de los Estados Unidos en México?
—La intervención pacífica de los Estados Unidos en nuestros asuntos sólo podría tener verificativo debido a la debilidad del gobierno. No creo en la intervención armada, porque el pueblo americano es un pueblo democrático y libre.
—¿Qué idea tiene usted del periodismo mexicano?
—La prensa independiente ha pasado por un largo calvario, así como todas nuestras libertades. Sin embargo, su labor ha sido meritísima, llena de abnegación y patriotismo. El resultado de esta labor lo empezamos a palpar, puesto que, gracias a sus esfuerzos, el fuego patrio no ha llegado a apagarse por completo y en la primera oportunidad ha vuelto a revivir y manifestarse potente y vigoroso para reconquistar sus libertades”.
Como puede observarse, el discurso de Madero parece volver a tener vigencia en el México actual, no obstante que descendientes suyos como el senador Gustavo Madero Muñoz, actual coordinador de la bancada de Acción Nacional en la Cámara Alta, no sean políticos de altura, pues, como publicamos en su momento, estuvo involucrado en el millonario fraude de la Casa de Bolsa Actinver.
(Rafael Gómez Chi)

http://www.poresto.net/content/view/20555/43/