El testimonio de la señora Ríos es valiente y desgarrador. ¿Habrá todavía alguien que dude de la calaña de los condenados?
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Entre el azul, que es el color de nuestra Madre Tierra visto fuera de ella, el mar, el cielo, símbolo de espiritualidad y elevación; y el rojo, el color de nuestra sangre, simbolo de las emociones, la pasion, le entrega. Encontramos el violeta, color de la reconciliación