sábado, 29 de marzo de 2008

Discriminación de muerte al indígena en Yucatán

sábado, 29 de marzo de 2008
Gilberto Balam Pereira
El martes pasado tuve la honra de asistir a la presentación de un trabajo de salud pública, preparada en particular para este modesto tecleador. Me refiero a la reunión que tuve con mis amigochas ahijadas Dra. Sandra Peniche, Psic. Consuelo Ramírez y nuestra imprescindible Dra. Ma. Luisa, ésta última Maestra en Salud Pública y docente de la Facultad de Medicina de la UADY. Se trata del proyecto UNASSE que encabezan las profesionales mencionadas y que lleva varios años de realizarse en poblaciones indígenas del Sur de Yucatán, entre otras, Becanchén, Nohalal, Alfonso Caso e Ichmul. El material fotográfico que acompañó a la plática de la Dra. Sandra es de una calidad excepcional y de un enorme interés para los que nos dedicamos a la salud pública como temática investigativa. De sobra es conocido el prestigio profesional de mis colegas mencionadas.El proyecto tanto por su metodología como por sus acciones y resultados son, repito, de excelencia, que valen la pena conocerse, difundirse y apoyarse con todas las fuerzas de la sociedad. La parte medular del trabajo consiste en el estudio de la elevada frecuencia y distribución de un grupo específico de enfermedades de origen sexual, particularmente entre las mujeres mayas de la entidad. Entre estas “entidades nosológicas” como dicen los médicos, se señalan el cáncer cérvico-uterino, prolapso vaginal, papiloma humano, infecciones bacterianas y micóticas de la vagina, verrugas tórpidas en genitales de hombres y mujeres y otras menos frecuentes como el vitiligo y quistes sebáceos. Agregaré por mi parte, según mi experiencia reciente, que las infecciones vaginales y el estrés en la mujer, figuran entre las cinco principales causas en mis consultas médicas. Las autoras de la investigación descrita han inferido de los interrogatorios con hombres y mujeres afectados, que éstos no han recibido un tratamiento adecuado y eficiente por parte de los servicios médicos públicos, o bien han sido mal tratados y a la gran mayoría de estos pacientes se les ha abandonado a su suerte. Mucho menos, a ninguno (a) se le ha canalizado a servicio especializado. El proyecto de las doctoras va avanzando de manera significativa en los aspectos de diagnóstico general del problema y las frecuencias por tipo de afección, así como la edad y género de los pacientes. También han tenido éxito entre el gremio magisterial y grupos diversos de jóvenes, en el aspecto de difusión y prevención de esta lamentable situación de salud entre los indígenas yucatecos.Han realizado asimismo encomiables talleres sobre estos padecimientos. En los grupos participantes, se observó gran sensibilidad y preocupación por la información recibida de UNASSE. Me llamó la atención el curioso número de jóvenes asistentes a los talleres organizados, según los objetivos del proyecto: 8888, cuatro ochos, o sea, ocho mil ochocientos ochenta y ocho participantes adolescentes. Algunas conclusiones de las consideraciones anteriores Son muchas las reflexiones que derivan de estos estudios de casos. En primer término salta a la vista la reprobable actitud nada profesional de los médicos que tienen bajo su responsabilidad la atención a los grupos indígenas de Yucatán. La población debe conocer mejor sus derechos a la salud y la obligación del Estado de atender estas enfermedades por razones epidemiológicas de contagio y muerte.Los jóvenes médicos deben ser informados desde sus aulas, sobre la obligación social que tienen de trabajar con estos grupos marginados, al cabo que ha sido la sociedad la que les ha brindado su formación médica. Es de entenderse que sólo les interesa competir por residencias, internados y altas especialidades en el medio hospitalario, porque no han sido motivados desde la Facultad para entender que la salud es uno de los derechos humanos universales, y por tanto habrán de cultivar el feeling por las necesidades más elementales de sus semejantes, discriminados por el sector más irresponsable e insensible de la sociedad : los neoliberales, a quienes sólo les interesa amasar grandes fortunas a cambio de acrecentar la miseria de los desamparados.Lo último que se pierde, mis ahijadas colegas, es la esperanza por un mundo mejor.
http://www.poresto.net/content/view/7779/60/