martes, 15 de abril de 2008
Expresa el poeta José Díaz Cervera, en la Cátedra Extraordinaria Nuestra América
Azul, obra del escritor nicaragüense Rubén Darío, es un texto fundacional de la literatura hispanoamericana porque su autor no se sentó a esperar la llegada de una identidad, sino que buscó conquistarla inventándola y recuperándola dentro de sí, expresó el poeta José Díaz Cervera durante la charla que ofreció en el contexto de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América.
“Cuando nos acercamos a Azul no sólo nos acercamos a una reliquia delicada, porque si exploramos lo suficiente hay riqueza de asuntos y un fondo sensual. Es como una casa a la que se entra de puntillas, caminando como si no se quisiera romper algo. Estival, por ejemplo, es un poema que me hizo enloquecer”, agregó.
Por tal motivo, Díaz Cervera expresó que ama el modernismo profundamente y con la lectura de Azul descubrió “por qué Borges llamó (a Darío) el gran libertador”.
De hecho, en la presentación de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América, el investigador Carlos Bojórquez Urzáiz comentó que la obra de Darío debe considerarse como la que concretó la independencia intelectual del continente.
Díaz Cervera anotó que Azul es el texto fundacional de la literatura hispanoamericana y en ese tenor subrayó que la identidad a veces es una entelequia, pues se establecen más diferencias que rasgos comunes.
Sin embargo, señaló que Darío no se sentó a esperar la llegada de una identidad, sino que buscó conquistarla inventándola y recuperándola dentro de sí, pues orientó su espejo, tomó distancia, se fabricó un territorio de comunión, creó un baile, la arcilla, un baile, el movimiento de los astros a partir de una fuerza erótica.
“El eros supone una comunión extrema, extensa e indisoluble. Lo erótico, lo mágico y lo místico se unen. Una de las cosas que más me asombran de Azul es cómo Darío fusiona su imaginación. Martí dijo que no sería importante hacer literatura si no se refleja lo complejo de su tiempo. En Azul se funde la conciencia romántica con la profundidad parnasiana y las cosas simbolistas, quedan los anhelos locales con la necesidad de sentirse universal”, apuntó.
Comentó que el título de la obra no es sólo una palabra y si bien para los románticos el azul es el color del sueño, para Darío es algo más que eso. “Azul es una obra que juega mucho con la dualidad, lo irreal nos recuerda el peso de lo irreal. Los cuentos de la primera parte así nos lo dicen”.
Es por ello que afirmó que “Azul es una de las obras más contestatarias de la literatura latinoamericana, ya que se opone al materialismo burgués, a la lógica de la oferta y la demanda y a la triste condición de organillero a la que habían confinado al poeta, emplea el romanticismo como transgresión”.
En su opinión, se trata de una de las protestas más radicales que un artista habría podido expresar, el poeta elevaba su voz lastimada. Quienes se quedan con las hadas, las ninfas, los jardines versallescos se quedan con la cáscara y no con la pulpa de la fruta. Resiste muchas lecturas.
Durante la primera parte de su charla, Díaz Cervera habló sobre el modernismo, corriente que, dijo, no se agota en ningún tipo de generalización. “El movimiento modernista es el resultado de una transformación profunda de la conciencia del hombre hispanoamericano, pues debajo de Martí, Asunción Silva o Lugones hay un cosmos que toma la imaginación. El hombre modernista se construyó un pensamiento de sí”.
Para explicar los antecedentes del modernismo, hizo referencia al terremoto de Lisboa en 1758, “uno de los hechos materiales que influyó en el pensamiento humano”. “Se creía en una razón universal, accesible para todos los hombres, a partir de la cual todo error o confusión quedaría desterrado del cosmos.
No había lugar para el pesimismo hasta que ese desastre mató a más de 30 mil personas recordando la poca capacidad de raciocinio. Se inhibió la razón. La utopía de la razón abriéndose paso por encima de todo comenzó a caerse”.
Por tanto, expuso que si revisamos la historia de la literatura hispanoamericana luego de las independencias, notamos la emancipación mental del continente. No se cumplirían las expectativas, sino con el modernismo, logró el acto prometeico de vencer los límites.
“El modernismo, una versión radical del romanticismo. El liberalismo no era lo que conocemos ahora, era más que el dejar hacer y dejar pasar”, apuntó.
Díaz Cervera señaló que la gran tentativa romántica era separar la razón de la imaginación. “El romanticismo es una forma extrema de liberalismo, se vale de la imaginación, creció lleno de contradicciones, si lo entendemos como un producto de la conciencia más que otra cosa, podemos dar cuenta de su totalidad.
En el acto de mirar los hombres sólo comprobamos lo que ya sabemos de memoria. Es construir un mundo nuevo donde la belleza y la pasión se reivindiquen”.
Por su parte, Lorely Miranda leyó los comentarios que escribió el subdirector general de Literatura del Instituto de Cultura de Yucatán, Jorge Cortés Ancona, quien por razones de trabajo no pudo asistir.
Señaló que en la actualidad hay escuelas de nivel universitario dedicadas al estudio de la literatura universal; “podemos decir que esta conferencia está siguiendo las huellas profundas que han marcado el camino de la cultura de nuestra América, con el respeto y la dignidad que toda discusión intelectual merece. La crítica literaria ya está mostrando un nivel de madurez y de profundidad en Yucatán que tristemente no vemos en otros ámbitos”.
De acuerdo con el comentario de Cortés Ancona, Díaz Cervera analizó en su charla el trasfondo de ideas en el que se sustenta el modernismo, el modo en que se asume la vida moderna y la desconfianza y admiración a los cambios.
En el caso de Azul dijo que si bien la literatura ha sufrido una buena carga de prejuicios, en realidad esto no es así.
Señaló que uno de los puntos que Díaz Cervera enfatizó anoche fue el de la adecuada concepción de lo que distingue al romanticismo, fuera de los malos entendidos con los que ha pasado a la historia en nuestra cultura.
“Para él el romanticismo debe entenderse ante todo como un estado histórico de la conciencia. En consecuencia, uno de los valores que se hacen más evidentes en la corriente literaria heredera de este movimiento es el de la imaginación, con toda su potencia creadora, indispensable para mover esa maquinaria de las artes y el pensamiento”.
El secretario de la Cátedra Extraordinaria Nuestra América, Carlos Bojórquez Urzáiz, dijo al auditorio que ojalá los comentarios vertidos en el evento “nos ayuden a ir pensando en el rumbo que planteó Roberto Fernández Retamar: si sabemos de dónde venimos o a dónde vamos y si nuestro destino es América”.
(Rafael Gómez Chi)
Fuente: http://www.poresto.net/content/view/10420/43/