sábado, 07 de junio de 2008
Cada año serán 20 mil más para cultivar y explotar la planta “Jatropha curcas” o “sikil`té”, de cuyos frutos se obtiene el aceite para producir el combustible natural, señaló Pedro Quijano Cabrera, presidente de la “Fundación Produce Yucatán”
Serán 20 mil hectáreas en un año las que se destinarían en Yucatán para cultivar y explotar la planta “Jatropha curcas”, más conocida en la localidad como “sikil`té”, para producir biodiesel a partir del aceite que se obtiene de sus frutos, puntualizó ayer el presidente de la “Fundación Produce Yucatán”, Pedro Quijano Cabrera.
Añadió que esta alternativa para producir combustible natural es tan viable y con futuro, que también empresarios españoles han manifestado su interés por fomentar la planta endémica en la entidad, aunque con estos inversionistas todavía no se tiene nada en concreto.
Remarcó que el cultivo de extensas superficies del “sikil`té” en nada afectará los proyectos de cultivos alimenticios, ni tampoco alterará el medio ambiente, sino al contrario, ya que los subproductos del fruto pueden ser utilizados como harina para la elaboración de tortillas y también para alimentos balanceados para consumo animal, tal como actualmente sucede en Brasil.
Cabrera Quijano adelantó asimismo que partir del lunes 9 y hasta el jueves 12 del presente, se llevará a cabo en Miami, Florida, un evento Internacional sobre las bondades de la “Jartropha”, en el que participarán investigadores y funcionarios de gobierno de varios países donde se fomenta el cultivo de la planta.
(En nuestra edición de ayer dimos a conocer que la compañía estadounidense Global Clean Energy Holdings, a través de su filial mexicana Biocom, compró un rancho de dos mil 23 hectáreas en las inmediaciones de Colonia Yucatán, comisaría de Tizimín, para cultivar la planta “Jartropha Curcas”, cuyos frutos producen un aceite a partir del cual se puede obtener biodiesel).
Al respecto, dijo que las 20 mil hectáreas a fomentar en el Estado forman parte del proyecto de la misma empresa para la zona oriente de Yucatán, con la observación de que no se deforestarán superficies, ya que el objetivo es comprar ranchos abandonados o sitios donde funcionaron potreros.
(Según se deduce de la información, si ahí funcionaron potreros, ahí se producía carne para el consumo humano, lo cual sería muy conveniente reactivar, pues es más importante comer que generar combustible para los vehículos)
Aunque el proyecto es el fomento de 20 mil hectáreas en el presente año, en mucho dependerá de los resultados que se obtengan del cultivo de las primeras dos mil hectáreas, acotó.
(20 mil hectáreas por año significa que en cinco años, por ejemplo, la superficie de cultivo del sikil’té ya abarcará 100 mil hectáreas, por lo que no es creíble que no se afecten áreas de cultivo de alimentos. Además, Yucatán tiene una superficie total de 39 mil 600 km2)
Expuso que la explotación de la planta generará mucha mano de obra en beneficio del sector social, además de que la idea es que a partir de las primeras dos mil hectáreas a fomentar, se obtengan semillas suficientes para que otros empresarios o productores accedan a ellas e incursionen en la actividad.
Destacó que la gran ventaja es que quienes produzcan el “sikil`té” tendrán un mercado asegurado para vender sus frutos.
Según Cabrera Quijano, a medida que avance el proyecto, se podrán buscar apoyos de dependencias de gobierno para, en su caso, financiar nuevos proyectos para el sector social, además de que la “Fundación Produce Yucatán” dispondría de la información tecnológica para todos los productores y campesinos en general que deseen incorporarse a estos cultivos.
Remarcó que es una alternativa muy viable, al señalar que en Brasil, por ejemplo, además del aceite para el biodiesel que se adquiere de los frutos, lo que sobra se muele y se convierte en harina para hacer tortillas y panes alimenticios para consumo humano. La cáscara, se aprovecha asimismo para elaborar alimentos balanceados para animales.
Creo que es una oportunidad para el campo yucateco fomentar extensos cultivos de la planta -observó—, ahora que las inversiones privadas son escasas, pues además de representar una alternativa para la obtención de combustible, generará empleos y otros subproductos que representan ingresos, dijo el entrevistado.
Actualmente en el país, Chiapas y Michoacán han incursionado en esta actividad.
Por otra parte, el presidente de la Fundación Yucatán Produce, dijo que el grupo Lodemo de José Antonio Loret de Mola Gómory, que está asociado con los inversionistas estadounidenses, no tiene ningún vínculo con Juan Camilo Mouriuño Terrazo, actual secretario de Gobernación y propietario de varias gasolineras en el Sureste de México.
(Rafael Mis Cobá)
http://www.poresto.net/content/view/18189/43/