El Charrito Pemex, aquel simpatico y mexicanísimo personaje de la picaresca, ya no es charrito. Se volvió migrante indocumentado. Si quiere beber tequila, lo tendrá que comprar “made in USA”, y ahora está a punto de perder hasta su nacionalista y nacionalizado apellido Pemex. Por este triste camino, aquel orgulloso charrito terminará siendo un desarraigado indocumentado ilegal mal pagado al servicio de Exxon en tierras ajenas que algún día pertenecieron a sus antepasados.
Carlos Noriega Félix
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/25/index.php?section=opinion&article=002a2cor