jueves, 17 de abril de 2008

Fraude en las cajas de ahorro

jueves, 17 de abril de 2008
Lic. Edmundo Augusto Alzina Campos

Desde hace muchos años en nuestro Estado se constituyó la Caja de Ahorro del Sistema Coopera, con el respaldo de un sacerdote de la iglesia ubicada en el barrio de San Cristóbal de esta ciudad, ya que en dicho suburbio, sus habitantes presentaban un sinnúmero de problemas económicos, en mérito de ello, el párroco de la iglesia de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, bajo la asesoría del presbítero Alfonso Zapata Acosta, inicia esta sociedad en el año de 1967.
Dicha mutuaria o cooperativa rápidamente fue creciendo hasta formar lo que hoy se denomina la Caja Crescencio A. Cruz S.A.P. que tiene millares de socios en toda la península yucateca. Al paso del tiempo y con motivo de los quebrantos que sufrieron los bancos a fines del siglo pasado, las leyes en la materia se tuvieron que modificar y a esos centros mutuarios o cooperativas se les tuvo que dar una nueva figura y personalidad jurídica, pues los desórdenes y sospechas de malos manejos en las mismas a nivel nacional ya habían causado el quebranto de miles de socios o mutuarios. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores, así como la Condusef y la Secretaría de Hacienda y Crédito Publico le propusieron al Ejecutivo Federal la creación de una nueva ley que regulara la actividad de estos sistemas coopera y mayores atribuciones a la autoridad para la fiscalización de las mismas y la defensa de los socios de ellas, y así se hizo.
Las leyes se dieron y los sistemas o cajas de coopera una vez más quedan en entredicho en su operatividad y rendición de cuentas, tanto a las autoridades que de acuerdo a ley deben informar de sus cuentas, como a sus propios socios, lo que ha motivado que ahora en los estados de Quintana Roo y Yucatán se tenga fundada sospecha de nuevos fraudes en perjuicio de los socios de estos Sistema de Ahorro Coopera.
¿Quiénes son los responsables de estos presuntos fraudes? A primera vista diríamos que son los directores o administradores de las cajas de ahorro pertenecientes al Sistema Coopera, y si es cierto, ya que dichos funcionarios son los responsables de recaudar, otorgar y administrar los recursos económicos con los cuales se conforma la esencia de su función como caja o sistema de ahorro, pero estimo que también son responsables de los posibles fraudes que se dan en los mismos, los funcionarios de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y los de la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), y veamos porqué: tanto a la Comisión Nacional Bancaria y de Valores como a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público corresponde vigilar y supervisar los manejos administrativos y financieros que se realicen en el Sistema de Ahorro Coopera, así como otorgar, cancelar las autorizaciones, concesiones o licencias para su funcionamiento y en general en todo tipo de ente financiero, pues así lo establecen las leyes en la materia, sin embargo en la realidad dichas dependencias públicas no asumen su función y se hacen de la vista gorda para cumplir con sus funciones, en mérito de ello, los administradores de las cajas de ahorro a sus anchas realizan sus “pingües” negocios particulares y disponen libremente de los recursos de los socios sin ceñirse a la normatividad y leyes que los rigen, lo que a la postre produce el quebranto económico de estas sociedades de inversión y ahorro en perjuicio de millares de socios e inversionistas. Insisto son más responsables del quebranto de estas cajas de ahorro las autoridades por no cumplir con la función a que están obligados y por la que recibe magníficos salarios y prestaciones y, seguramente, estímulos económicos o en especie de los directores o administradores de las cajas de ahorro para no ser sometidos a una rigurosa fiscalización y en su caso a las sanciones que la ley les impondría con motivo del no cumplimiento de la reglamentación correspondiente.
También la Condusef es responsable indirectamente de dichos quebrantos, porque a pesar de recibir tantas y tantas quejas de parte de los usuarios de este tipo de servicios, no realiza las denuncias correspondientes ante las autoridades respectivas y se limita únicamente a asesorar y orientar al solicitante de sus servicios, cuanto que la ley no le impide realizar las denuncias penales y administrativas correspondientes.
En el vecino estado de Quintana Roo, los diputados del Congreso de dicha entidad dicen salir en defensa de los ahorradores del sistema coopera en Chetumal, y que con motivo de la supuesta defensa conformarán una comisión especial que investigue a detalle todas las irregularidades que se cometieron en el sistema coopera de esa ciudad, cabe mencionar que el Congreso del Estado carece de facultades para realizar investigaciones de esta naturaleza, lo que demuestra o la ignorancia de los diputados o únicamente el sentido protagónico que pretenden darle al presunto fraude cometido en contra de los ahorradores del sistema coopera en dicha entidad. Eso no se vale, pues como indiqué en líneas anteriores las autoridades responsables de la investigación, fiscalización y sanción son la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y en su oportunidad el Ministerio Publico, pero no la Cámara de Diputados.
Si los afectados o defraudados por el Sistema de Ahorro Coopera no se dirigen de inmediato a las autoridades señaladas anteriormente, los defraudadores abandonarán el estado, ilusoriando así los derechos de los ahorradores, esto lo hemos visto ya en otros estados del país en donde ha habido cientos de millones de pesos defraudados y miles de víctimas y muy pocos detenidos al respecto.
La autoridad debe de actuar de inmediato y detener o arraigar a los presuntos sospechosos del fraude en cuestión, y no darle atole con el dedo a los defraudados, tirándose la “pelotita” unos a otros.
Es lamentable que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores no intervenga oportunamente en estos casos, y mucho más lamentable que no cumpla cabalmente con su función fiscalizadora de las sociedades financieras y de ahorro, como es su obligación.

http://www.poresto.net/content/view/10750/43/