jueves, 17 de abril de 2008
Narración de creyentes
Marlene Estrella demuestra su devoción a San Pedro González Telmo.
PROGRESO, Yucatán, 16 de abril.- Por azares del destino llegó a sus manos la figura de San Pedro González Telmo, en su primera noche fuera de su capilla, recibiendo bendiciones y sanando sus brazos, y a partir de ese momento nació una fuerte devoción hacia el santo patrono de los pescadores.
Expresó lo anterior la señora Marlene Estrella Castellanos
viuda de Huerta, de 80 años de edad, con domicilio en predio número 429 de la calle 37 entre 116 y 118 de la colonia Vicente Guerrero, en su primera novena ofrecida
en su honor.
Mencionó que un día en la iglesia el padre preguntaba quién se haría cargo de la imagen de San Telmo en sus celebraciones, pero como nadie había en esa zona se iba a mandar a otra colonia, y sus nietas, al escucharlo, le preguntaron a ella si podrían hacerse cargo, contestándoles que no porque no tenía recursos y además estaba enferma de sus brazos.
Sus nietas le dijeron que si aceptaba la ayudarían en todo, y días después llegó una catequista llamada Esperanza Caamal y le preguntó si siempre recibiría la imagen, y al sentirse comprometida decidió aceptar, pero no se sentía capaz de atenderla.
Después de dos días de pensarlo fue a buscar los estandartes con quien tenía la custodia anterior y se los negaron, diciendo como excusa que el esposo no quería entregarlos y le querían cobrar por cada uno 1,500 pesos, a sabiendas de que muchos fueron donados por las zonas parroquiales y gremios, y le dijo que no se los compraba.
Ante esto decidió realizar sus primeros eventos, utilizando un estandarte de la zona y otros que pintó con sus nietas y una persona con capacidades diferentes y trajo tres de Dzilbaché, Campeche.
De esta manera, gracias a sus nietas pudo seguir con esta tradición y ellas mismas decidieron bordar y pintar todo lo necesario, recibiendo a San Telmo en su casa y los rosarios dan inicio a las 19 horas, un horario familiar, para que lleguen los niños y coman muchos dulces y al poco tiempo quedó bien de los brazos, lo que fue un milagro concedido, ya que toda su vida fue cocinera, recibiendo a los seguidores que demostraban su fe y devoción.
(Foto y texto: Alfredo Canto May)
http://www.poresto.net/content/view/10655/47/