miércoles, 09 de abril de 2008
Yucatán Insólito
Por Roldán Peniche Barrera
Más remedios curativos de entonces:
Para las llagas que se crían en los labios.
Traer en la boca un pedazo del árbol Pelixk’uch.
El siguiente tiene algo de receta de cocina:
Para almorranas que están dentro con dolor:
Darse un Sahumerio de Mostaza en un servicio nuevo, para que salgan; y en saliendo por de fuera, lavarlas con vino. Ponerles encima, cuando salgan, unos tomates asados, partidos por el medio y untados de Bálsamo.
Para curar hipo: Tuk’ub:
Molidos los escarabajos llamados Ahtuk’ub, que tiene conchas y le suena el pecho fuertemente dando estallidos, hacer polvo de ellos, y echando los polvos en vino lo que gustare; lo beberá el paciente. Quita el hipo.
Para mal de corazón
(A) todo hombre o mujer que trajere el corazón de la golondrina, (éste) le aviva los sentidos, y le hace andar alegre.
Concluye la explicación del remedio añadiendo que hay que amarrar el corazón de la golondrina en el brazo derecho y que su curación está comprobada.
En verdad aquí la nota no se refiere a quien sufre físicamente del corazón sino a la persona estresada, deprimida, sin ánimo. El remedio era un antedepresivo de hace casi trescientos años.
Para flujo de orina:
Incienso, poleo cocido con vino, beberlo; métase en baño de agua calientita. El itarrio cocido y bebido.
Remedio para el mareamiento:
Poner encima del estómago un saquillo de azafrán, o beber (el) cocimiento de orégano con vinagre, o sopa de vino, y confortar el estómago.
Remedio para aliento corrupto:
Cocimiento de Cidra tenido en la boca hace suave el aliento, o mascar anís tostado por la mañana y a la noche, o beber orines en ayunas, o beber cocimiento de perejil hasta que se cueza bien, o mengüe la tercia parte.
Así de sencillo nos curábamos los yucatecos en el siglo XVIII. Claro, entonces no existían los millones de productos medicinales que hay ahora. Tomábamos prestadas plantas de nuestros patios o del monte y consultábamos a los h-menes y a los pocos doctores de aquellos tiempos.
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