miércoles, 9 de abril de 2008

Mujeres plenas

miércoles, 09 de abril de 2008
Alberto Híjar

Verónica y Lucía, víctimas de la masacre de Sucumbíos en Ecuador el 1º de marzo, son de la estirpe internacionalista de las mujeres que han encontrado en la solidaridad revolucionaria un sentido vital.

Tiene esta práctica una dimensión estética no sólo por las conocencias intelectuales y artísticas que se van encontrando, sino por el sentimiento de plenitud libertaria construido en el servicio a una causa superior a las miserias individualistas. Salen entonces a la luz los prejuicios sobre la condición femenina pronto respondidos por las responsabilidades asumidas donde no es necesario debatir el feminismo, sino probarse en el cumplimiento de deberes para ganar derechos.
Por esto, el Taller de Construcción del Socialismo ha dedicado una sesión a discutir la crítica de la economía política del sexo de Gale Rubin, dado a conocer por Concepción Álvarez quien está a punto de doctorarse con una tesis sobre las periodistas escritoras del zapatismo. Alejado del hembrismo, el texto de Gale Rubin motivó una discusión que hizo decir al economista Alfredo Velarde que estábamos frente a un punto programático nada subordinado a los problemas del sujeto social en general. Al revés, al descubrir el punto de vista de las mujeres libertarias, sale a la luz la urgencia de otro conocimiento distinto al postulante de los derechos del Hombre.
Vamos a seguirle con la presentación del caso extremo de las trabajadores sexuales disgustadas por la denominación de sexoservidoras o prostitutas. No quieren ser prestadoras mecánicas de un servicio ni parte pasiva del tráfico de cuerpos, sino que a la luz de las luchas de las minorías sociales, van descubriendo modos de vida distintos a las infamias de sumisión extrema a las que están sometidas. Alvaro Angoa se ha propuesto con ellas, practicar la antropología como construcción de una humanidad femenina que haga ver que el maltrato familiar, la explotación y la ausencia total de ternura, no son naturales, sino resultan de la miseria y de los vicios descubiertos como paliativos. Niñas maltratadas, niños sin esperanza pero educados por el machismo, forman legiones mercantilizadas en las ciudades bajo control de mafias con operadores expertos: los hoteleros, los padrotes, las madrotas, los inspectores, las policías, las organizaciones amparadas por la filantropía religiosa por la liberación sexual que viven de un padrotismo adecuado a la filantropía capitalista que necesita lavar culpas de Estado y de las empresas privadas con un poco de ayuda descontable de impuestos. La ley del valor que todo lo reduce a mercancía y dinero empieza a ser objetada cuando la autogestión que rechaza partidos, ONG´s manipuladoras y Estado corrupto, descubre la necesidad de una convivencia humanizadora, del derecho a relaciones amorosas dignas, de maternidad autosuficiente, de ejercer en fin, los derechos negados por vidas transcurridas desde la infancia entre maltratos y violaciones de todo tipo. Un grupo de trabajadoras de La Merced, parte del contingente más numeroso en el Distrito Federal, pondrán al Taller de Construcción del Socialismo frente al problema de hacer del lumpen, un grupo opositor radical del Estado opresor, la familia nuclear burguesa y la propiedad privada incluyente de las personas impedidas de serlo. Alrededor de 2 mil adolescentes se ofrecen en La Merced y sólo unas cuantas avanzan hacia otro oficio para otra vida.
El viernes 18, el recién nacido Socorro Rojo empezará su cine-debate en la sede del Sindicato de Tranviarios, sede habitual de asambleas y foros contestatarios. Empieza con Frente a Frente, el mediometraje nombrado igual que la revista de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios, la legendaria LEAR que con el gobierno de Lázaro Cárdenas construyó el frente amplio más efectivo y duradero porque la República Española y el intento francés fueron devastados por el fascismo y el nazismo ante una URSS que no supo cómo evitarlo. La película registra los testimonios de mujeres antecesoras de Verónica y Lucía como Concha Michell que canta con su fina voz de soprano su canción al dirigente negro Tom Mooney, en compañía de Aurora Reyes quien recita Hombre de México, uno de sus poemas que la acompañaron en su gran obra mural. Está también Adelina Zendejas hablando de la solidaridad contra las dictaduras, el fascismo y el nazismo y en defensa de la Unión Soviética, cuando todavía no cundía la consigna de luchar por un gobierno obrero, campesino y popular, pero se hacía. Hay menciones a Tina Modotti, a Benita Galeana, la imbatible y hermosísima comunista que destapó el problema del machismo dentro del Partido. Germán Lizt Arzubide narra cómo llevó por tierra y mar, comisionado por el Frente Antiimperialista de las Américas, Manos Fuera de Nicaragua y con el apoyo del Socorro Rojo Internacional, una pesada bandera yanqui de lana capturada por el ejército de Sandino para desplegarla en el Congreso en Frankfurt ante la emocionada concurrencia puesta de pie para cantar puño en alto La Internacional. Nacho Aguirre, soldado de línea de la Revolución de 1910 y Raúl Anguiano y su memoria precisa hasta el detalle, aportan con Miguel Angel “El Ratón” Velasco y Rafael Carrillo, secretario general del Partido Comunista durante los años treinta de clandestinaje, la narración del internacionalismo que hace decir a Juan de la Cabada que el frente amplio recibía a todo aquel que estuviera contra la guerra imperialista a sabiendas de que quien no lo hiciera, era un desgraciado.
He ahí la legión de la que forman parte Verónica Natalia Velásquez Ramírez rematada con una ráfaga en la espalda por el criminal ejército colombiano, mientras Lucía Andrea Morett Alvarez lograba sobrevivir frente a los cadáveres de los compañeros Juan González del Castillo, Fernando Franco Delgado, Soren Ulises Avilés Angeles. Las combatientes colombianas sobrevivientes merecen atención porque Martha Pérez y Doris Bohorquez estaban al mando del comandante Raúl Reyes para atender las relaciones internacionales necesarias y hasta urgentes para bien orientar la liberación de rehenes sin descuidar la lucha contra el narcogobierno paramilitarizado y apoyado por el guerrerismo yanqui del dictador Alvaro Uribe.


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