
Foto: Cortesía INBA
El artista plástico Juan Soriano (1920-2006) concebía la amistad como una relación franca y sincera entre personas de distinta nacionalidad o cultura; durante su etapa de juventud, deseaba conocer el estudio del arte y la literatura y, en sus últimos años de vida, conservaba el espíritu libre de su pensar y sentir: “Siempre que viajamos a otro país –decía el pintor jalisciense–, conocemos a un amigo con el cual se comparten diversas culturas. Debe respetarse la libertad de cada quien. Querer transformar a los amigos es una reproducción de nuestras manías. La presencia de una persona es valiosa porque es diferente a nosotros.” Al referirse a sus compañeros más cercanos, Soriano comentaba: “Diego de Mesa, español refugiado en México, me aportó muchas ideas y tradiciones de España, país que yo sólo conocía por libros y no por gente cercana. Comentaba realmente las lecturas que él realizaba del Quijote y de la literatura española en medio de las comidas familiares y entre amigos. Igual me sucedió con Marek Keller. A través de él pude conocer Polonia y a muchos polacos que visitaban mi casa: pianistas y mujeres muy guapas; gente muy distinta a quien podía entender. Entonces me interesaba por otro país, por otras costumbres. Enrique Krauze es de descendencia polaca. Cuando él supo en una ocasión que yo iba a viajar a Polonia, me pidió de favor que fuera al pueblo donde nació su padre y que hiciera unos dibujos para la entonces revista Vuelta . Los hice y se los llevé.” Estas palabras del maestro Juan Soriano, quien falleciera hace dos años, el 10 de febrero de 2006, provienen de un material inédito, extraído de una serie de entrevistas que realicé a este pintor jalisciense durante los años de 1996 a 1999, para dar noticia de la inauguración de diversas exposiciones suyas en distintos museos, dentro y fuera del país, y recuperar la memoria de su juventud y pensar artístico.
http://www.jornada.unam.mx/2008/03/30/sem-javier.html