viernes, 15 de agosto de 2008

Entrevista: Chris Carter

“No soy religioso, pero busco una experiencia mística”
Después del 11-S el mundo ha cambiado de una vez y para siempre, dice el creador de los X-Files, quien habla de la nueva entrega de esta saga.
9-Agosto-08

El creador de X-Files, Chris Carter, podría ser uno de los hombres más relajados. Con sus 52 años envidiablemente juveniles, está tan delgado y bronceado como un surfista, tiene ojos azul cobalto que arden y su cabello totalmente blanco. Carter ha estado alejado por mucho tiempo. Se tomó cinco años de descanso después de la exitosa serie X-Files y sus ramificaciones y giros pero ahora ha regresado con un nuevo filme de los X-Files titulado I want to believe. Es el sucesor de X-Files: Fight the future, que apareció como parte de la narrativa de la serie entre su quinta y su sexta temporada, en 1998.

Entonces ¿qué ha hecho mientras tanto? “Me tomé cinco años de descanso porque terminé la serie cuando tenía 45 años y sentí que esos 10 años no significaban más que producción y ningún alimento interno real. Entonces por qué no darme la oportunidad de hacer todas esas cosas que me reprocharía no haber hecho en el futuro. No soy un constructor de imperios”.

¡Y aun así construyó uno!

“Bueno, supongo que lo que quiero decir es que no por temperamento —no soy ególatra— y necesitaba alejarme de Hollywood. En esos cinco años hice algunas cosas que añadí a mi enfoque. Aprendí a pilotar un avión, tengo un Cessna Caravan. Escalé algunas montañas, algo que quería hacer y que me ayudó con este filme, porque me enseñó sobre los entornos extremos: una lección valiosa”.

También, entre otras cosas, se sumergió en la ciencia, gracias a la guía de su hermano, Craig, quien es profesor de ciencia de materiales e ingeniería en el Instituto de Tecnología Massachusetts.

“Estudié en el Instituto Kavli de Física Teórica en la Universidad de California, en Santa Bárbara. Tuve la oportunidad de estar junto a muchas personas inteligentes, todas pensando en física cuántica, constructos subatómicos, etc. Muchos de los científicos eran ateos, y pensé que era interesante, porque hablaban de algunas de las ideas más bellas que he encontrado, realmente poéticas. La mía era la idea opuesta a la de ellos. Yo lo veía como la ciencia tratando de explicar a Dios, en tanto ellos lo ven como la ciencia tratando de explicar la verdad. Mientras que ambas cosas podrían ser lo mismo, pienso que este filme está, de alguna manera, conformado por esas ideas: ciencia y fe”.

¿Cuál es la posición de Chris Carter en ese debate?

“Me calificaría como una persona espiritual. Solía considerarme una persona no religiosa buscando una experiencia mística. Diría que eso me define, aunque en estos cinco años me he acercado a la fe más que nunca”.

¿Entonces Mulder y Scully —el hombre racional que “quiere creer” y la escéptica doctora católica— de alguna manera simbolizan los conflictos o debates que tienen lugar en su propia mente?

“Por supuesto”.

En los cinco años pasados, las posibilidades de otra película de los X-Files parecían pocas, gracias a una demanda legal con Fox TV. “Hablamos de otro filme desde hace 10 años. Pero Fox nos contactó en 2003 y nos dijo que lo hiciéramos. Estábamos listos, pero entonces se presentó lo que llamaría un problema de contrato por las ganancias de la serie, y lo que comenzó como una negociación se convirtió en una demanda legal —es complicado— a fin de que pudiera proteger mi derecho a negociar. Llevó años llegar a un acuerdo, y en ese punto no pensé que pudiese haber una segunda película. Luego, todo se resolvió. Fox llamó y dijo: ‘¿Recuerda ese filme que tenía en mente? Será mejor que se prepare para hacerlo ahora o nunca, porque se avecina una huelga de escritores’. Así que después de años de quietud llegaron las prisas”.

Claro, en el ínterin sus estrellas hicieron otras cosas. David Duchovny ha sido visto saltando desnudo desde las ventanas de las recámaras como el carismático Han Moody, en Californication. Mientras que Gillian Anderson se ha reinventado en el Reino Unido (donde pasó un largo periodo de su adolescencia) labrándose una identidad nueva en dramas tales como Bleak House. ¿Cómo fue para ellos volver después de un intervalo tan largo?

“Ellos le dirán que fue difícil, pero yo sentí que retomaron los papeles con una facilidad que ambos desarrollaron con tantos años de hacer la serie. Pienso que no se puede negar todo lo que esos 202 episodios hicieron por ellos como actores. Trajeron consigo un arte más allá de la técnica, gracias a estos otros papeles y experiencias que los enriquecieron, profundizaron y magnificaron. Luego tuvieron que ajustarse a los roles originales”.

¿Hay alguna diferencia entre los X-Files pre y post 11-S? Algunos creen que esos ataques terroristas involucraron una conspiración y ocultamiento del gobierno; los ataques sucedieron justo cuando X-Files —que estaba especialmente conectado, en los noventa, con las fantasías de derecha sobre nuevos órdenes mundiales, abducciones alienígenas y el movimiento de las milicias— concluía su última temporada.

“Pienso que hemos cambiado, el mundo ha cambiado, de una vez y para siempre. Se podría contar una historia sobre este nuevo espíritu de la época, pero escogimos no hacerlo. Elegimos relatar una historia X-Files más clásica que se remonta a las directrices básicas de la serie: es sólo tan atemorizante como es creíble, tiene lugar en el reino de la ‘posibilidad extrema’, y no siempre necesita de un contexto político para ser interesante”.

Luego estaban los atentos fans de la serie, hablando de su aprobación o falta de ésta en un millón de páginas de X-Files en internet, lo que era tanto bueno como malo, dice Carter. “Eso fue lo revolucionario de la serie. Tuvimos una conexión inmediata con nuestros fans, lo que primero creó una intimidad que luego se convirtió en una especie de incesto, lo que después creó política, la que a su vez creó todas las cosas que acompañan a esa facilidad de comunicación.

“Mientras que ha sido algo grandioso, también podría ser peligroso, si se intenta complacer o aplacar a todos, lo que nosotros no hacemos. No leemos la ficción de los fans, no tomamos ideas de los fans. Los escuchamos, algo que se puede hacer hasta la locura. ¡Bueno, hemos tenido cabildeos, quórums, reuniones —y la lista podría continuar—, todo ello tratando de recuperar el peinado original de Scully! Uno se podría perder en estas cosas con mucha rapidez. Así que siempre hacemos lo que hacemos mejor, que es dejarnos llevar por nuestros instintos. Lo atemorizante es que hay fans que ahora saben más de los X-Files que yo”.


(c) The Guardian
Traducción: Franco Cubello


John Patterson
http://www.milenio.com/suplementos/laberinto/nota.asp?id=649832