viernes, 15 de agosto de 2008

La puerta estrecha

My way
Recordé aquel cortometraje al estilo South Park que se incluyó en el documental Bowling for Columbine de Michael Moore, donde se realiza una sátira de la historia norteamericana, el racismo y la violencia. Nada nuevo. Un tema que en las mismas dimensiones de su importancia y crueldad, se ha vuelto hasta un lugar común.
9-Agosto-08

Recordé aquel cortometraje al estilo South Park que se incluyó en el documental Bowling for Columbine de Michael Moore, donde se realiza una sátira de la historia norteamericana, el racismo y la violencia. Nada nuevo. Un tema que en las mismas dimensiones de su importancia y crueldad, se ha vuelto hasta un lugar común.

Y lo recordé porque el tema, pero enfocado a los asiático-americanos, es central en la pieza teatral del estadunidense David Hemnry Hwang en Yellow face, la obra con la que se inauguró el Dramafest 2008 en el teatro El Granero del Centro Cultural del Bosque.

El festival se realiza cada dos años e invita a un país y a un estado (este año: Estados Unidos y Jalisco) para generar un intercambio/experimento teatral: un mexicano dirige la obra extranjera y un director invitado una pieza mexicana.

El director mexicano es Richard Viqueira, y más allá de su trabajo, que en este montaje ha sido afortunado, creativo y dinámico, la pieza teatral desarrolla el tema de una manera bastante peculiar, como si mezcláramos el sit com y un talk show con las reflexiones de un dramaturgo ante su oficio, la historia de su familia, y los conflictos sociales y políticos de asiático-americanos frente a la discriminación.

Y así nos lo presenta Viqueira: ahí, los actores charlan sentados sobre grandes pelotas blancas. Descalzos. Atrás, un gran estante donde hay más pelotas. Principiamos. Un hombre está en Shangai y desea buscar el alma de China, escribe un correo electrónico —lo último que se sabe de él. “El arroz alimenta al estómago, la canción al corazón”, dice mientras le canta al oído una mujer. Cambios de personajes (siete actores interpretan más de 30). Flashback: encabezados de The New York Times, Washington Post, Boston Times… Un dramaturgo —quizá el mismo Hemnry Hwang al ser descendiente de asiáticos— tratando de escribir su siguiente obra. Un dramaturgo acallado por la crítica, “pero finalmente famoso”, como dice su padre. El casting de una obra: necesitan un actor asiático para contar esta historia. Contratan a un actor “blanco” que se transforma en un héroe para los “yellow face” que viven en Estados Unidos, aunque éstos sean discriminados, también, en el medio del espectáculo. Dos dioses asiático-americanos contemporáneos: Frank Sinatra (“I did it my way”) y Broadway a lo largo de la obra. Y los demonios más grandes para la democracia gringa: el miedo y los migrantes. No perder la identidad de un pueblo: ¿se tuvo? Un dramaturgo dominado por sus personajes. Luchar por el interminable sueño americano.

Ante la crueldad del tema y el humor del dramaturgo asiático-estadunidense en esta sátira nos queda recordar una frase: reírse de uno mismo, ahí comienza la verdadera comedia.

La puerta estrecha se ha cerrado.

lapuertaestrecha1@gmail.com





Alicia Quiñones
Foto: Especial







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